
Agredió a Astiz una de sus víctimas
Discrepancias: le habría querido pegar un militante justicialista; de acuerdo con un amigo del ex militar, la agresión nunca existió.
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El ex capitán Alfredo Astiz (48) habría sido agredido en el mediodía de ayer por un militante justicialista que fue víctima de los años más violentos del país.
"¿Por qué no me torturás ahora?", le habría gritado Jorge Oscar "Negro" Ocampo (52) al marino, al tiempo que le tiraba una trompada.
Según Ocampo, no logró pegarle y Astiz huyó hacia el bar Open Plaza, en la Avenida del Libertador, donde suele desayunar y hasta donde lo siguió para insultarlo.
Sin embargo, Juan Aberg Cobo (58), amigo personal del marino, dijo que Astiz desmintió el hecho: "Me dijo que no existió ni siquiera un intento de agresión".
"Vino a desayunar temprano, como siempre, pero acá no pasó nada. Sí, nos comentaron que fue en la calle", dijo a La Nación Florencia, empleada de dicha confitería.
Si los dichos de Ocampo fueran ciertos, ésta sería la segunda agresión que recibe Astiz en el lapso de cuatro días, ya que el lunes por la madrugada fue insultado y recibió escupitajos de adolescentes en una discoteca de la ciudad entrerriana de Gualeguay.
"Tenía el cuello de la campera levantado y se tapaba la cara con la mano. Cuando me acerqué, lo reconocí. No pude evitar tratar de pegarle", relató Ocampo.
"La noche del 24 de marzo de 1976 me fue a buscar a casa un grupo de militares. Como yo no estaba, le pegaron a mi mujer para que dijera adónde estaba. Mi hija, que tenía 4 años, corrió a defender a su madre; entonces el marino la agarró del pelo y la tiró al piso", recordó Ocampo con la voz quebrada.
Conmovido
"Esta mañana me conmovieron todos los recuerdos. Yo soy un privilegiado por haber podido tenerlo frente a frente, pese a que disimuló su rostro y vive escondido", dijo Ocampo.
Su mujer reconoció a Astiz el día de la rendición argentina en la Guerra de las Malvinas. Y desde entonces, el hombre que le pegó dejó de ser sólo un rostro. Su odio ya tenía nombre y apellido.
Pero de acuerdo con Aberg Cobo, "Astiz nunca hizo ese tipo de tareas. Hacía inteligencia, no participaba en acciones de guerra".
Ocampo se exilió en Suecia en septiembre de 1976, y sus cinco hijos viven ahora allá. Fue en ese país donde conoció al padre de Dagmar Hagelin, cuya desaparición se le atribuye a Astiz.
Astiz fue condenado a cadena perpetua en Francia por la desaparición de dos monjas. Pero en la Argentina, las leyes de punto final y obediencia debida le dieron el beneficio de la libertad.
En cambio, gran parte de la sociedad nunca lo perdonó y por eso se vio envuelto en episodios como la cachetada que le pegó un guardaparques en Bariloche, los golpes en su auto frente a la quinta presidencial luego de que dos jóvenes lo reconocieron, las escupidas del lunes y la supuesta corrida de hoy.
El aumento en la frecuencia de las agresiones se produjo a poco de hacerse público que Astiz, ya fuera de la Armada, seguía cobrando como agente de inteligencia de esa fuerza.
Sólo cuando este hecho fue publicado por los medios el Gobierno decidió despedirlo.
Desde el año pasado Ocampo trabaja en ATC. Consideró que "reacciones como ésta tienen que prevalecer en todo el pueblo argentino bien nacido. Quise sacarme de adentro todo lo que sentía".
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