El patrimonio de Alberto Fernández, bajo la lupa: vive en un departamento de Pepe Albistur

El precandidato del kirchnerismo tiene dos departamentos en Recoleta y un terreno en Pilar; vive en Puerto Madero, en un piso del exsecretario de medios de Néstor Kirchner
El precandidato del kirchnerismo tiene dos departamentos en Recoleta y un terreno en Pilar; vive en Puerto Madero, en un piso del exsecretario de medios de Néstor Kirchner Crédito: Silvana Colombo
Iván Ruiz
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27 de mayo de 2019  • 15:40

Ya mitigada la sorpresa que despertó su candidatura presidencial en toda la politica local, algunas inquietudes sobre el patrimonio de Alberto Fernández empezaron a tomar forma. Después de su renuncia como jefe de Gabiente (y más allá de su actividad politica), ¿de qué trabajó Alberto Fernández? Despues de ocupar varios cargos públicos desde los 90' en adelante, ¿cuál es su patrimonio?.

Su activos apenas se modificaron desde que dejó la Casa Rosada, cuando le dedicó tiempo a la actividad privada. Pero su año de bonanza fue mucho antes. Su "capitalización" ocurrió en 2000, cuando compró, a medias, dos amplios departamentos en Recoleta por un total de US$390.000, según constató LA NACION después de analizar en la última semana decenas de documentos oficiales. Por entonces, el postulante kirchnerista trabajaba en el Grupo Bapro. Los dos inmuebles cotizan hoy valores de mercado mucho más altos.

Alberto Fernández tiene dos propiedades en Recoleta y un terreno en un country, pero ninguno es su casa. Vive en el departamento de su amigo Enrique "Pepe" Albistur, en Puerto Madero. "Pepe es mi amigo desde hace 30 años, por eso me presta el departamento. Yo pago las expensas, los impuestos y otros gastos", dijo Fernández a LA NACION.

Fernández habita el piso 12 del lujoso River View, una propiedad de unos 120 m2 que el exsecretario de medios de Néstor Kirchner compró en 2007, según consta en el registro de la propiedad. Un alquiler en ese edificio costaría entre 1500 y 2000 dólares por mes, calculan los especialistas inmobiliarios. Y solo las expensas, alrededor de 15.000 pesos.

"La verdad es que desde que asumí como funcionario en 2003, lejos de haberme enriquecido, me comí parte de los ahorros", aseguró Fernández ante la consulta telefónica de LA NACION.

-¿De qué vivió estos diez años?

-Tengo mi estudio; soy responsable inscripto ante la AFIP y facturo mis trabajos de consultoría para distintos clientes. Hacía con cierta periodicidad un informe sobre coyuntura política y económica tanto del plano local como internacional. Este informe es conocido porque lo ha comprado mucha gente. Pero desde que soy candidato, dejé de hacerlo.

-¿A qué empresas asesoró?

- Ahí ya entramos en el ámbito de la privacidad porque podría perjudicar a las empresas. Lo que te puedo asegurar es que nunca tuve como cliente al Estado. Mis clientes, en su gran mayoría, son pymes. No tengo grandes empresas como multinacionales o bancos. No son empresas importantes.

-¿Asesoró a Cristóbal López?

-Eso no es cierto. De hecho, no tengo una buena relación con Cristóbal López . Cuando [el empresario] Ignacio Rosner quiere comprar la empresa, los empleados de C5N le piden que me contraten para ayudarlos. Oil Combustibles emitió una factura por error, que fue anulada inmediatamente y que nunca se cobró.

-¿Fue su abogado?

-Nunca fui su abogado. Siempre tuve una posición distante con Cristóbal López. En cambio, sí soy amigo de Fabián de Sousa.

Desde el Grupo Indalo aclararon que llamaron a Alberto Fernández "para hacer una interconsulta en el momento más álgido del embate contra Oil Combustibles" por la multimillonaria deuda que mantiene con la AFIP. La factura por "asesoramiento en materia penal" fue emitida por $435.000 en 2017, reconstruyó LA NACION entre fuentes judiciales. Todos los consultados coinciden en que esa factura nunca se pagó.

La carrera política de Alberto Fernández le dejó pocos huecos para ocuparse de la actividad privada en las últimas tres décadas. Asumió en 1989 en la Superintendencia de Seguros y después pasó por el Grupo Banco Provincia (Bapro), la Legislatura porteña y la Jefatura de Gabinete, antes de volver a la profesión. Hoy, además de ser aspirante a ocupar la Casa Rosada, es docente en la UBA.

Alberto Fernández está inscripto como autónomo ante la AFIP para brindar servicios jurídicos. Sus bienes de mayor valor son los dos departamentos en Recoleta, ambos sobre la avenida Callao, entre Alvear y Posadas. Uno es su estudio, en Callao 1960, que compró con la sociedad "Inmuebles Callao SA" por US$ 165.000 en 2000. Tiene 160 m2.

La firma fue repartida en partes igual con Marcela Losardo, exfuncionaria kirchnerista y socia de Fernández en los trabajos de consultoría. "Armamos la sociedad sólo para proteger al inmueble ante algún eventual problema", explicó Fernández. Inmuebles Callao no registró actividad comercial en la última década, según consta en los balances de los últimos diez años que revisó LA NACION. En 2014, por ejemplo, la sociedad arrojó pérdidas por $93.812 y su "flujo de caja" era de apenas $10.000.

Fernández compró su otro departamento a medias con Alejandra Luchetti, su exmujer, también en 2000, por US$ 225.000, de acuerdo a los datos oficiales. El domicilio es actualmente habitado por su exmujer y su hijo, aclaró el candidato.

Luchetti es funcionaria de la AFIP desde febrero 2007 y Estanislao Fernández, 24 años, fue nombrado en Provincia Seguros en 2015, según los registros previsionales. Fernández trabajó hasta julio de 2008 como jefe de Gabinete y fue vicepresidente del Grupo Bapro hasta 2000.

"Ella [Luchetti] es empleada de carrera. Entró a la AFIP después de hacer una consultoría con el Banco Interamericano de Desarrollo, no tengo nada que ver con eso. De hecho, nunca fue ascendida mientras yo fui funcionario. Y mi hijo entró a Provincia Seguros como 15 años después de que yo trabajara ahí", explicó el candidato.

Fernández, que se mueve en un Toyota Corolla modelo 2016, también adquirió -a través de un fideicomiso- un terreno en el country La Escondida, en Pilar. El diario Clarín publicó la semana pasada que el exfuncionario mantiene una deuda con la administración del barrio privado que supera el medio millón de pesos.

"De repente, las expensas saltaron a $80.000 por mes porque el barrio tenía que afrontar distintos juicios con exempleados. Me dijeron que, además, me tocaba pagar $150.000. Entonces ahí empezó el debate con la administración porque nunca me consultaron nada", sostuvo Fernández. Y aprovechó para calentar la campaña: "Este es un extraño país donde a uno le hacen lío por deber expensas, pero nada ocurre por tener sociedades en Panamá", soltó el candidato, en referencia al escándalo de los Panama Papers.

Por: Iván Ruiz
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