Andrés Gil Domínguez: "Esta reforma judicial ha caído en las fauces de la grieta"

El constitucionalista y miembro del Consejo Consultivo consideró un error la inclusión de la "cláusula Parrilli" y criticó "la obsesión" del kirchnerismo con los medios
El constitucionalista y miembro del Consejo Consultivo consideró un error la inclusión de la "cláusula Parrilli" y criticó "la obsesión" del kirchnerismo con los medios
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23 de agosto de 2020  • 17:37

"Esta reforma judicial, que como todo proyecto se puede debatir y discutir, ha caído directamente en las fauces de la grieta", sostuvo Andrés Gil Domínguez, miembro del Consejo Consultivo creado por el Presidente para analizar y proponer cambios en el Poder Judicial.

El abogado constitucionalista también apuntó contra la posibilidad de que los jueces denuncien "presiones mediáticas" ante el Consejo de la Magistratura, que el kirchnerismo incorporó al proyecto de reforma por impulso del senador Oscar Parrilli, cercano a Cristina Kirchner. "Está opacando otros aspectos de la reforma que son muy valiosos, porque queda todo subsumido en la cláusula Parrilli", dijo, para subrayar: "El kirchnerismo tiene que dejar atrás esa obsesión del siglo pasado con los medios de comunicación".

Entrevistado por Romina Manguel en FM Milenium, Gil Domínguez apuntó a la grieta desde su primera intervención. "Cuando algo cae en las fauces de la grieta pierde toda razonabilidad la discusión: no importan los argumentos, lo que está escrito, sino del lado desde dónde se la mire", dijo, para defender la necesidad de la reforma. Pero insistió: "Cuando cae en las fauces de la grieta es muy difícil debatir: no hay racionalidad".

"Me parece que el Presidente intentó a principios de año una fórmula de superación de la grieta, trabajando con [Horacio] Rodríguez Larreta y los gobernadores propios y de la oposición. Y me parece que los extremos no se lo bancaron. Y los extremos tienen mayor capacidad de fuego en ambos lugares de la grieta, y le están ganando", agregó.

"La grieta" le valió una última observación, no menos crítica: "Es un modelo de autodestrucción que vivimos desde hace muchos años en la Argentina, que nos ha destruido desde el punto de vista social, económico, cultural. Este modelo de extremos pugnando es autodestructivo y sin embargo lo seguimos alimentando".

"Terraplanistas dogmáticos y filosóficos"

Cuando el Presidente anunció la conformación del Consejo Consultivo, la incorporación de Gil Domínguez llamó la atención por la trayectoria de este profesor de derecho constitucional (UBA y Universidad de La Pampa) y de doctorado de universidades extranjeras. Sucede que Gil Domínguez intervino en la causa por la ley de medios ante la Corte, como amicus curiae, elegido por Clarín, promovió la acción que consiguió la inconstitucionalidad de la ley de subrogancias impulsada durante el gobierno de Cristina Kirchner y la acción colectiva contra la reforma jubilatoria de Alberto Fernández.

Gil Domínguez integra el Consejo Consultivo creado por el Gobierno
Gil Domínguez integra el Consejo Consultivo creado por el Gobierno Crédito: Presidencia

Durante la entrevista, Gil Domínguez intentó despejar algunas interpretaciones sobre la reforma y el Consejo Consultivo. Primero, descartó de plano, "política y técnicamente", que se analice modificar la composición de la Corte Suprema. "Hoy no hay discusión respecto de la ampliación de la Corte Suprema, no está habilitado para que el consejo lo debata", dijo.

Con ironía, agregó que durante el debate descubrió entre sus pares una nueva corriente jurídica: los terraplanistas constitucionales. "Están los terraplanistas dogmáticos, que le hacen decir a la reforma lo que no dice o lo que expresamente niega. Y los terraplanistas filosóficos de teoría general, que descalifican a priori cualquier reforma. Dicen: 'yo presumo que está todo mal, dudo que esté todo bien, esto va a ser para beneficiar a los poderosos y perjudicar a los desposeídos, y no han analizado ninguno de los puntos de la reforma'".

La Justicia pendular contra Cristina y Macri

Gil Domínguez destacó que la creación de juzgados y cámaras en el interior del país que forma parte de la reforma actual era parte del programa Justicia 2020 del gobierno de Mauricio Macri, iniciativa que elogió. "Lo propuso el gobierno anterior y este gobierno lo viene a consolidar. ¿Si lo proponía Macri y [el exministro de Justicia Germán Garavano] era algo positivo y si lo propone Alberto Fernández, no? Ahí es donde caemos en la grieta", señaló.

El constitucionalista también ponderó el establecimiento del plazo máximo de dos años para que rija plenamente el sistema acusatorio -que de más poder a los fiscales- y que se impone el sistema manual -el bolillero- con respaldo digital del sorteo de juzgados en las causas. Marcó distancias, en cambio, frente a la creación de 23 nuevos juzgados y la aplicación de un sistema de subrogancias para ocuparlos.

Pero volvió a ser tajante para rechazar que la reforma altere la situación de las causas contra Cristina Kirchner. "Este proyecto establece que todas las causas en trámite quedarán en manos de los jueces que las están tramitando. Bajo ningún punto las causas de la vicepresidenta Cristina Kirchner pueden cambiar de juez".

"Escucho que con esta reforma se le asegura impunidad a Cristina y técnicamente y jurídicamente es imposible", dijo. Aunque aclaró: "Políticamente es otra discusión". De todos modos, sostuvo que el beneficiario de la reforma sería otro: "Esta reforma lo beneficia a Mauricio Macri porque intenta salir del esquema pendular de Comodoro Py: que al que se va se lo persigue".

La "cláusula Parrilli"

Fue el momento en que se analizó la incorporación de la "cláusula Parrilli" dentro de las reglas de actuación de los jueces. Señaló que el proyecto enviado por el Gobierno señalaba que una de las formas de garantizar la independencia del Poder Judicial es que cuando los jueces sientan presiones del poder económico y político, puedan denunciarlo ante el Consejo de la Magistratura.

"Parrilli agregó las presiones mediáticas. Esto es una forma de instalar un mecanismo, aunque sea proyectivo, de censura indirecta, que va en contra de la protección constitucional de la libertad de expresión y el derecho a la información", sostuvo Gil Domínguez.

"Está opacando otros aspectos de la reforma que son muy valiosos, porque queda todo subsumido en la cláusula Parrilli", agregó, para cerrar: "Para mí, es un error político que no tiene conexión con la realidad. Parte del kirchnerismo tiene que dejar atrás esa obsesión del siglo pasado con los medios de comunicación. Porque con todos los medios que ellos consideran masivos en contra, ganaron dos elecciones".

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