
América latina sumó sus canciones
Una multitud acompañó a León Gieco, Pablo Milanés, Gustavo Santaolalla y Víctor Heredia
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Víctor Heredia y León Gieco fueron los anfitriones de una noche dedicada a la música latinoamericana. Una gran bandera wipala, a cuadritos de colores, colocada delante del escenario, era la gran síntesis de los colores de América que sonaron anoche sobre el escenario de la República.
Alrededor de las nueve de la noche, la jornada musical fue abierta por Heredia, que viajó directamente de París para no faltar a la cita. Emocionado, aseguró que iba a hacer todos sus hits y cumplió, acompañado por las voces de los miles de presentes, desde el inicial "Ojos de cielo", pero también "Sobreviviendo" y "Todavía cantamos".
De allí en más, y de a uno, fueron pasando las visitas internacionales. Primero le tocó el turno a Los Jaivas, el grupo chileno que llevaba más de una década sin visitar el país.
Tras ellos, ocupó el escenario la colombiana Toto La Momposina, que entusiasmó a la gente con sus ritmos foklóricos colombianos, como el ballenato y la cumbia, el prólogo ideal para que subiera a escena el otro gran anfitrión de la noche, León Gieco.
El autor de "La cultura es la sonrisa" volvió entonces al escenario en el que había actuado la noche anterior, formando parte del emocionante homenaje al rock nacional. Gieco cantó por más de 20 minutos y después invitó al uruguayo Jaime Roos, que siguió con la pauta de la mayoría de los artistas que participaron en la noche de recorrer sus temas más populares, para que la celebración sea de todos y de cada uno de los presentes.
Más tarde llegó el turno del cantautor cubano Pablo Milanés. Aquí también se cumplió la constante de la noche, de compartir canciones y escenario. Gieco se sumó a los músicos de Milanés y entonaron juntos "Canción para Carito".
Las otras grandes duplas que protagonizó Gieco fueron con Gilberto Gil, que cautivaron a la gente con "Como la cigarra", y, pasada la medianoche, con Gustavo Santaolalla para recordar aquellas épocas de De Ushuaia a La Quiaca. Juntos entonaron "Canto en la rama" y un viejo éxito de Santaolalla: "Mañanas campestres". Luego subieron al escenario artistas discapacitados y, en el final, todos los artistas nacionales e internacionales entonaron juntos el clásico de Gieco que es ya un himno más allá de fronteras: "Sólo le pido a Dios".



