Aprobó Repsol el acuerdo por YPF, pero exigió más garantías

El directorio de la empresa ratificó por unanimidad la propuesta del gobierno argentino; sin embargo, dijo que pedirá precisiones sobre los avales
Martín Rodríguez Yebra
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28 de noviembre de 2013  

MADRID.– Después del acuerdo viene la negociación del acuerdo. Por unanimidad, el directorio de Repsol anunció anoche que "valora positivamente" la oferta argentina para compensarla por la nacionalización de sus acciones en YPF, pero exigió más garantías antes de firmar la paz definitiva.

Al término de una tensa reunión, que duró cuatro horas, la petrolera española informó su decisión de iniciar en un breve plazo conversaciones entre sus equipos y los del gobierno argentino, "a fin de buscar una solución justa , eficaz y pronta a la controversia". Puso especial énfasis en reclamar que el proceso responda "a los términos y garantías apropiados para asegurar su eficacia".

La comunicación oficial de la empresa –remitida anoche a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)– elude dar precisiones sobre el contenido de la propuesta argentina, pero fuentes cercanas al directorio ratificaron que el gobierno kirchnerista acepta pagar unos 5000 millones de dólares en bonos del Tesoro (serían a 10 años, con un interés cercano al 8%).

La principal inquietud de la empresa se relaciona con los avales de esa deuda. "La oferta que llegó a la mesa es muy general, apenas un par de páginas –dijo una fuente al tanto de las discusiones–. Queda mucha letra chica por discutir antes de llegar al contrato definitivo."

Por eso se decidió mantener la política de "confidencialidad" en la que se escudó anteayer el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, para no blanquear cuánto se dispone a pagar el Gobierno por la polémica expropiación dispuesta en abril de 2012.

Economía admitió que Repsol aceptó negociar en los términos planteados, pero dijo que no está cerrado totalmente el acuerdo porque faltan detalles del pago y las garantías.

Repsol anunció que contratará a un banco de inversión "de prestigio internacional" (sería el Deutsche Bank) para que colabore en las discusiones con la Argentina.

El pacto (Repsol lo llama todo el tiempo "preacuerdo") había sido firmado el lunes en Buenos Aires por autoridades de los gobiernos de la Argentina, España y México, cuya petrolera estatal Pemex es accionista de Repsol y propicia una solución para allanar su entrada al negocio del yacimiento de Vaca Muerta.

Los directores de la multinacional española no tenían margen para rechazar el trato político trilateral, pero tampoco aceptaban firmar a libro cerrado una conciliación que los obliga a renunciar a los juicios internacionales que interpuso ante la Argentina por la decisión de expropiar sin nada a cambio el 51% de sus acciones en la petrolera.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, propuso de entrada aprobar la vía de arreglo abierta, a pesar de que había sido excluido de las gestiones por presión del gobierno kirchnerista y de Pemex, que en el punto más tenso de la disputa llegó a amenazar con dar un golpe interno en el accionariado de la compañía.

El tercer punto del comunicado emitido al final de la reunión de directorio resalta el "pleno apoyo" a la estrategia de Brufau en el conflicto. Incluso menciona "los resultados positivos" y "la rentabilidad de la acción", en evidente referencia a las críticas contra Brufau que había lanzado el número 1 de Pemex, Emilio Lozoya.

El representante de la petrolera mexicana se expresó en contra en ese punto, posición que la compañía especificó en un comunicado posterior al decir que "en relación con la ratificación de la gestión de la actual administración de Repsol, Pemex ha votado en contra porque considera que no ha ofrecido los resultados deseables para la compañía y sus accionistas".

En cambio, La Caixa (dueño del 12%) apoyó esa sentencia. De hecho, Isidro Fainé –presidente del grupo financiero– faltó a la asamblea y delegó su voto en Brufau, como una forma de minimizar las versiones de un enfrentamiento entre ellos.

También un negociador clave del pacto como el ministro de Industria español, José Manuel Soria, arropó al debilitado Brufau: confirmó que había acordado con él las condiciones que discutió en Buenos Aires con las autoridades argentinas y hoy encabezará un acto público en la sede madrileña de Repsol.

Discusión final

El proceso que se abre ahora se vislumbra delicado. La Casa Rosada argumenta que cedió al reclamo de Repsol de pagar la indemnización con "activos líquidos" y descartó su plan original de saldar el conflicto con participaciones en Vaca Muerta (cuya valoración quedaba sujeta a polémica). Considera que los bonos de deuda no requieren una garantía adicional, porque son instrumentos soberanos.

En la empresa esperan un aval mayor. No se informó bajo qué jurisdicción se emitiría esa deuda nueva y si estará abierta o no a otros acreedores. Es un dato fundamental para determinar qué descuento podrían tener esos títulos si Repsol decidiera venderlos rápidamente. El preacuerdo contemplaría bonos en dólares con una rentabilidad alta, cercana al 8%, y un período de gracia de entre dos y cuatro años, según trascendió anoche.

Antes de la reunión de directorio, analistas de Bankinter difundieron un informe en el que consideraban "lógico" reclamar garantías adicionales a los bonos argentinos y destacó que en muchos casos se negocian hoy en los mercados con descuentos superiores al 20%.

Repsol delegará la discusión de los detalles en los tres ejecutivos que viajaron el lunes a Buenos Aires: el director general de Exploración y Producción, Luis Cabra; el director general de Operaciones, Nemesio Fernández Cuesta, y el vicesecretario general y coordinador de Actuaciones, Miguel Klingenberg. También participarán técnicos de Pemex y de YPF.

Pemex señaló ayer que "ve como una buena señal la voluntad expresada esta tarde por el Consejo de Administración de la petrolera española de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto" por YPF.

En declaraciones radiales, Kicillof se mostró confiado en lograr un acuerdo definitivo con Repsol. "Estamos muy confiados", expresó, y después agregó: "Es un día muy bueno". En tanto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se comunicó con su par mexicano, Enrique Peña Nieto, por la gestión realizada para poder concretar el acuerdo.

Anoche mismo empezaron los contactos diplomáticos para abrir la negociación que determinará si el pacto que celebraron tres gobiernos se convierte o no en el cierre de un conflicto comercial y diplomático que empezó hace 19 meses.

Del editor: qué significa.

Es natural pensar que después de lo que le pasó Repsol tomará recaudos. Si acepta el acuerdo, pierde la posibilidad de litigar judicialmente

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