
Ascienden al fiscal cordobés que acusó al ex gobernador
Gesto: promovieron a Ferrer a un cargo superior por su desempeño; Angeloz teme un reproche ético de la Cámara que lo absolvió.
1 minuto de lectura'
CORDOBA.- A 24 horas del fallo que absolvió a Eduardo Angeloz del cargo de enriquecimiento ilícito, la justicia local suscribió un gesto de inequívoca significación al disponer el ascenso del fiscal Carlos Ferrer, que promovió la primera imputación al ex gobernador y actuó también en el juicio que concluyó anteayer.
El anuncio fue hecho por el fiscal general, Miguel Ortiz Pellegrini, luego de la habitual reunión de los martes del Superior Tribunal, máximo órgano judicial. Ortiz hizo la propuesta y el cuerpo la convalidó por el voto unánime de sus siete integrantes.
Ferrer será ascendido a fiscal de la Cámara de Acusación a la que compete una de las instancias de mayor relevancia del sistema provincial, pues se trata del tribunal de alzada que interviene en las apelaciones de las causas que se instruyen.
Aunque se aseguró que la promoción había sido planteada con anterioridad, la decisión se interpretó ayer como un ademán de rotundo respaldo a la actuación tanto de Ferrer cuanto de Jorge de la Vega, fiscales del juicio a Angeloz. Ortiz Pellegrini lo explicó sin retaceos: "Ha habido motivos para una acusación, los fiscales han procedido en el marco funcional y constitucional que les correspondía".
La Cámara Séptima del Crimen juzgó que correspondía la absolución. El fiscal general dijo que "éstas son las reglas de juego del sistema" que en este caso se tradujeron en "una acusación muy firme, una defensa y la resolución de los señores magistrados".
Controversia en tribunales
Ortiz Pellegrini accedió al cargo de jefe de los fiscales con la llegada al gobierno de Ramón Mestre y ha estado detrás de cada acción penal entablada contra ex funcionarios del período angelocista. Antes, cuando militaba en el alfonsinismo, fue diputado provincial y nacional. Más tarde, protagonizó una sonora ruptura con Angeloz cuando ejercía la presidencia de la Caja de Jubilaciones, por cuya razón renunció.
El radicalismo, por estos días, está sumergido en una dura interna que enfrenta a la alianza que lidera Mestre con el angelocismo-alfonsinismo, por la fórmula provincial para las elecciones del 20 de diciembre próximo.
El nombramiento de Ferrer se inscribe también en un contexto de posturas que debaten cuál es el modo de reencauzar la imagen de la Justicia, teñida de descreimiento por su tibieza frente a los poderes gubernamentales o económicos.
"El lunes fue un día muy triste", sintetizó a La Nación un camarista que ha tenido entre sus manos juicios en los que han sido condenados ex funcionarios angelocistas. Otro, en tanto, apuntó que "las pruebas no dieron para más, por eso no hubo condena; la Justicia demostró que actúa independientemente de quién es el acusado".
Por su lado, Angeloz optó por refugiarse en la intimidad, se apartó de los lugares que constituían su rutina cotidiana en los últimos tiempos y evitó a los medios de prensa.
La cautela del ex gobernador estaría determinada por una duda que todavía no se le ha despejado: si bien se desprende de la resolución de la Cámara que ésta no encontró probada la acusación, las razones en que se sustenta esa conclusión pueden depararle alguna sorpresa.
El temor a un fuerte "reproche ético" de su conducta o su gestión gubernamental pesan en el ánimo del ex mandatario, según una confidencia que hizo a La Nación una fuente que accede a sus pensamientos más reservados. Para el veterano político, aquélla no dejaría de ser una suerte de condena.



