
Barcella se reencontró con su mujer en Ezeiza
Declaración: el piloto que aterrizó en las Malvinas dijo que había viajado a las islas sin un plan de vuelo y que cumplió con un ideal.
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(DyN).- Ernesto Barcella, el piloto que hace una semana aterrizó en las islas Malvinas sin autorización de los británicos, y que por eso estuvo tres días detenido allí, aseguró ayer que no tenía un "plan de vuelo" cuando realizó la travesía y comentó que, "técnicamente", sobrevolar el Atlántico Sur para cumplir con un "ideal" que maduró durante 16 años fue "difícil" y "cansador".
El piloto, que hace una semana obligó a la Cancillería a interceder ante las autoridades británicas en las Malvinas, se reencontró ayer al mediodía con su esposa, Liliana, que llegó al aeropuerto de Ezeiza procedente de los Estados Unidos, con un sacón de zorro plateado y un gato, contratada por un canal de televisión.
Barcella dio allí una breve y tumultuosa conferencia de prensa en la que no aclaró su situación: no dijo si permanecería en el país y si, finalmente, la Fuerza Aérea le impuso algún tipo de castigo por haber violado las leyes de la aviación civil, tal como lo había anticipado la Cancillería. Tampoco aclaró cuándo regresará a los Estados Unidos, donde reside.
Reencuentro
Luego de los besos y mimos que ambos esposos se prodigaron frente a las cámaras de televisión y los fotógrafos, la pareja aceptó algunas preguntas de la prensa.
Barcella dijo que "no es fácil" volar en el Atlántico Sur, y menos cuando "te interceptan aviones militares", como los británicos, que lo escoltaron durante su aterrizaje en Mount Pleasant con una carga de té y naranjas que aseguró que había traído como un gesto especial hacia los habitantes de las islas.
Reveló además que cuando era chico "saltaba del techo (de su casa) con dos paraguas" y dijo que el vuelo que lo convirtió en el primer argentino en aterrizar en las islas luego del conflicto bélico con Gran Bretaña, en 1982, "técnicamente fue difícil".
Reconoció que en su intento fue consciente de los riesgos de volar en una aeronave chica, sin equipo térmico, con poca visibilidad en el sur argentino y muy cerca de la temperatura de congelación, y dijo que guiar el avión con los instrumentos fue "cansador".
Negó que haya estado "obsesionado" con el aterrizaje en las islas, pero admitió que el "ideal" _como lo consideró_ nació en 1982 y "fue madurando" durante 16 años.
"En ningún momento hice un plan de vuelo", afirmó el piloto, a fin de descartar que hubiera mentido en su declaración ante la Fuerza Aérea cuando partió de Comodoro Rivadavia con la supuesta intención de aterrizar en Puerto Deseado.
Agregó, además _en la misma línea que el canciller Di Tella_, que su vuelo fue "dentro de la República Argentina".
A su turno, su esposa dijo que el piloto "todos los días" la hace reír con alguna "locura", pero se mostró muy preocupada porque el gato con que llegó al país y que bajó del avión en sus brazos se encontraba "nervioso" y ella no hallaba la "tacita" en la que la mascota acostumbra comer.
"Necesito la tacita del gato. Ya está nervioso", comentó la mujer a los periodistas en medio de una risa nerviosa, luego de reconocer que se sentía "orgullosa" de Barcella y que no sabía si todos los argentinos pensaban lo mismo a raíz del vuelo sin permiso que el piloto realizó a las Malvinas.
Barcella estuvo detenido en las Malvinas durante 48 horas.




