Boudou omitió a Oyarbide la compra de sus muebles de lujo

El juez lo sobreseyó por considerar que no había excedido el monto permitido para reformar su despacho
Iván Ruiz
Maia Jastreblansky
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15 de febrero de 2013  

No fueron simples trabajos de pintura y reformas en los baños, como se informó a la Justicia. Cuando desembarcó en el Senado, Amado Boudou no ahorró en gastos y compró muebles de lujo para equipar su oficina. El vicepresidente omitió esas compras por $ 142.000 cuando el juez Norberto Oyarbide investigó la reforma de su despacho.

En la causa, que se inició el año pasado tras rumores sobre la instalación de un jacuzzi en la Cámara alta, Oyarbide sobreseyó a Boudou y en su fallo determinó que no había excedido los $ 100.000. El vicepresidente, no obstante, había gastado más del doble: la lavada de cara le costó, en total, unos $ 238.000.

"Carece de asidero sostener que las refacciones se llevaron a cabo por un monto y procedimiento desconocido, cuando todo ello se encuentra debidamente documentado en el expediente", asintió Oyarbide en el fallo absolutorio.

LA NACION accedió a una serie de disposiciones internas del Senado que confirman la compra de muebles de lujo para equipar el despacho del vicepresidente. Pese a que el fiscal de la causa, Carlos Rívolo, pidió "toda la documentación relativa a las obras", las autoridades del Senado sólo informaron reformas en los baños y trabajos de pintura.

No consta en la causa que Oyarbide haya inspeccionado las instalaciones de la Cámara alta. Los documentos expuestos por las autoridades del Senado y la palabra de funcionarios cercanos a Boudou fueron prueba suficiente para que el juez dictara el sobreseimiento.

La principal adquisición que Boudou omitió fue un escritorio italiano por el que pagó $ 42.765. También compró -con dinero público- sillas y mesas de autor por $ 37.498 a la empresa Colección Sacif. Y giró otros $ 15.356 a Iluminación Agüero SA. Sin más descripción que "artefactos fijos", aparece una disposición por $ 46.356,58. Como adjudicatario figura, sencillamente, un nombre propio: Claudio Alejandro González.

La defensa de Boudou informó sólo una parte del acondicionamiento de su despacho: reformas en los baños y trabajos de pintura. Desmintieron la existencia de un jacuzzi y alegaron que las obras de remodelación no habían superado los $ 100.000, límite que permite la normativa de la Cámara alta. Días antes de las compras, el vicepresidente había duplicado el monto permitido para compras sin licitación.

Los testigos que presentó Boudou argumentaron que "los baños estaban en un estado deplorable y que lo pintado estaba seriamente dañado". Ninguna referencia hicieron al mobiliario exclusivo que Boudou eligió para su lugar de trabajo.

En la causa judicial declaró el secretario administrativo del Senado, Juan Zabaleta, que notificó a Oyarbide que las remodelaciones costaron $ 96.400 y que estuvieron a cargo de Berenguel SA, una empresa que se dedica a "obras de pavimentos", según consta en su página web. Zabaleta, mano derecha del vicepresidente, justificó la elección de esta firma por haber presentado el presupuesto más económico.

De esa forma, el pago a Berenguel SA por $ 96.000 -dentro del nuevo tope de compras impuesto por Boudou- no presentó irregularidades ante los ojos de la Justicia.

Pese a los insistentes pedidos de LA NACION, las autoridades del Senado no brindaron información sobre ninguna de las compras.

Además de las omisiones judiciales, los documentos oficiales a los que accedió LA NACION revelan que las compras de muebles de lujo podrían tener diversas incompatibilidades administrativas.

El "fondo rotatorio" sólo puede usarse para realizar compras en situaciones de emergencia, según la normativa del Senado.

Además, las disposiciones de la Cámara alta establecen como mínimo tres meses de plazo entre cada una de las compras para una misma obra. Para los muebles de lujo se emitieron cuatro facturas entre el 9 y el 27 de marzo. Las disposiciones también señalan que se deben presentar al menos tres presupuestos para elegir a los proveedores de la cámara, pero los productos que eligió el vicepresidente son de fabricación bajo licencia, es decir, los comercializa una sola empresa en el país.

"El despacho estaba en muy mal estado"

El vicepresidente Amado Boudou defendió ayer la compra de costosos muebles de diseño para su despacho en el Senado y acusó a su antecesor, Julio Cobos, de haber dejado en malas condiciones su lugar de trabajo.

"Ahora están con que me compré un escritorio y una mesa como si me los hubiese llevado a mi casa. Es el despacho de vicepresidencia que estaba en muy mal estado", dijo, en diálogo con el periodista Víctor Hugo Morales, en Radio Continental.

Además, dijo que la Justicia ya lo había investigado: "Todas las mentiras que pusieron que había piso flotante y un jacuzzi fueron ventiladas. Hubo una causa penal sobre este tema que está terminada, sobreseída y el fiscal no apeló". Aludía a la causa cerrada en tiempo récord por el juez Norberto Oyarbide, en la que no se tuvo en cuenta la información sobre los muebles.

Boudou pagó casi $ 100.000 por un escritorio de estilo italiano, mesas y sillas de diseño norteamericano e iluminación de una distinguida línea para renovar su despacho. Durante la nota por radio Boudou ratificó esa información: "El mobiliario del despacho fueron 100.000 pesos". Pero negó que se hubieran usado fondos de emergencia.

Al igual que había hecho cuando se revelaron sus gastos en viáticos y custodios, Boudou le apuntó a Cobos. En una entrevista con el canal C5N -del empresario kirchnerista Cristóbal López- denunció que su antecesor hizo viajes personales en aviones oficiales con un gasto de $ 4 millones. "Cobos mintió, dijo que no le daban el avión oficial cuando un informe de la Casa Militar dice que realizó 21 viajes a Mendoza en 2008, 23 en 2009, 31 en 2010 y 10 en su último año de gestión, con comitivas muy frondosas", afirmó.

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