
Brasil recibió con calma el fin de la convertibilidad argentina
Pronostican un aumento del volumen de comercio en el Mercosur Hay incertidumbre entre los economistas, pero en el gobierno no ocultan su satisfacción Creen que las relaciones comerciales entre ambos países tardarán un año en normalizarse
1 minuto de lectura'
SAN PABLO.- Brasil recibió el anuncio de las medidas argentinas con atención, optimismo e incertidumbre.
La atención fue casi obligatoria, ya que los anuncios del gobierno argentino estaban en la tapa de absolutamente todos los diarios brasileños.
El optimismo fue monopolizado por el propio gobierno brasileño. Las medidas "constituyen una luz al final del túnel", dijo Sergio Amaral, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior. La Argentina es una economía sólida, aseveró, y el gobierno apuesta a una recuperación del país.
El abandono de la convertibilidad, régimen que era para Brasil la mayor traba para la profundización del Mercosur, generó en los últimos días una satisfacción indisimulada en la dirigencia local.
En parte, eso explica el apoyo, aún cuando los productos argentinos serán más fácilmente exportables al Brasil, y los productos brasileños se volverán más caros en la Argentina. "Va a haber un aumento del volumen del comercio en el Mercosur, y eso es bueno para Brasil", resaltó Amaral.
El ministro de Agricultura, Marcus Pratini de Moraes, en tanto, resaltó que tras la devaluación va a pasar "por lo menos un año" hasta que las relaciones comerciales entre ambos países se normalicen. Y advirtió que el país estará atento para que "los productos brasileños, en las áreas del agronegocio, no sean perjudicados".
El titular del ente brasileño de turismo, Embratur, Caio Carvalho, lamentó también que Brasil vaya a perder, según él, 400 millones de dólares. La cifra representa el gasto que los turistas argentinos dejarán de hacer en Brasil tras la devaluación del peso.
Entre los economistas, primó la incertidumbre. Las medidas fueron consideradas positivas, pero, como dijo el economista Celso Pastore resumiendo el pensamiento de sus colegas, "el juego recién comienza".
En el mercado financiero, en tanto, el impacto de la devaluación fue nulo. Como el fin de la convertibilidad ya era prevista por los inversores desde hacía semanas, no hubo nerviosismo. El real, incluso, se valorizó levemente y cerró a R$ 2,32 por dólar.
Pero la mayor señal de que Brasil está, como suele decir el presidente Fernando Henrique Cardoso, "despegado" de la crisis argentina, fue la emisión de US$ 1.250 millones de títulos públicos brasileños en el exterior. "La demanda fue el doble de lo que esperábamos", contó, eufórico, el director de Asuntos Internacionales del Banco Central del Brasil. Es decir, los inversores internacionales diferenciaron la situación argentina de la brasileña. Y eso era todo lo que el establishment local quería el día del fin de la convertibilidad.





