
Cambiante clima en las tribunas
De la atención prestada a Crotto a la irritación frente a Delpech
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La reacción del público frente a los discursos de Enrique Crotto y de Rafael Delpech atemperó el frío de la mañana en las tribunas. Expectantes, al principio, inquietos y molestos, después, los asistentes al acto de inauguración oficial de la Rural pasaron del aplauso al abucheo y a los gritos.
Hubo atención sostenida para las reflexiones de Crotto, en su discurso de despedida como presidente de la entidad rural. El secretario de Agricultura provocó, en cambio, desinterés e incluso irritación. A pesar de ello, Delpech leyó hasta el final. “¡Que se vaya! ¿No se da cuenta de que no queremos seguir escuchando?”, dijo una señora en la tribuna de socios. “¡Charlatán!”, gritaban varios. “Le faltó recordarnos que se produce mandioca en el Noroeste”, señaló con ironía un hombre ataviado a la usanza campera. “¡No queremos que hable. Queremos que trabaje! De políticos ya estamos cansados”, indicó un productor.
Unos miraban el suelo, otros el reloj. Alguien hojeaba el diario, y el murmullo se generalizaba. Si de Delpech no se esperaban anuncios tampoco una reflexión sobre los desafíos de un tiempo de crisis que durara más de media hora. Nadie escuchaba, pero la mayoría agitaba las palmas en señal de repudio cada vez que había una pausa. Sólo el desfile de los grandes campeones trajo calma a las tribunas. Poco después, las bandas y las exhibiciones ecuestres generaron verdadera alegría. Los ejercicios de mansedumbre y la destreza de los jinetes de la Escuadra Azul ganaron intensos aplausos.
El ambiente campero fue más definido con el entrevero de tropillas. No hubo conjuntos folklóricos en vivo y sólo al final se escucharon tradicionales temas salteños, a los que buena parte del público sumó su canto.

