
Cantos denunció fraude y culpó a la intervención federal
"Hemos sido manoseados", afirmó
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La pelea que comenzó a los tiros se prolonga en los discursos. El precandidato a gobernador de Santiago del Estero por el justicialismo, José María Cantos, disparó ayer contra funcionarios de la intervención federal en la provincia; "lo que debió haber sido una fiesta cívica terminó en un fraude", dijo el titular de la lista Santiago para Todos, que resultó derrotado en las internas celebradas el domingo por 3000 votos (1,9 puntos) según el escrutinio provisional.
Su contrincante, el diputado nacional José Oscar Figueroa, se consagró ganador de los comicios internos, según los datos de la Junta Electoral santiagueña, y será, de confirmarse los resultados, el candidato oficial del PJ en las elecciones del 27 de febrero por las que se pondrá fin a la intervención federal.
Ayer, a las 18, comenzó el escrutinio definitivo de votos -que finalizaría este mediodía, según señalaron funcionarios de la intervención-, donde se incluyen las 54 mesas que no se tuvieron en cuenta a la hora de dar el resultado provisional, por decisión del Tribunal Electoral, a raíz de una denuncia por presuntas irregularidades presentada por el sector liderado por Cantos.
"Hemos sido realmente manoseados, aparentemente usados por una banda de mafiosos, es lamentable", expresó ayer Cantos. El dirigente acusó al jefe de Gabinete de la intervención, Pablo Fondevilla, de haber "repartido bolsones y plata" a votantes para que optaran por Figueroa, con quien habría hecho "un pacto".
Desde que comenzó la campaña, Figueroa fue presentado por el gobierno nacional y por la intervención que comanda Pablo Lanusse como el candidato más potable.
El ministro de Gobierno de la intervención, Roberto Azaretto, defendió, en declaraciones a LA NACION, la transparencia de las elecciones. "Fueron las más transparentes de la historia desde la ley Sáenz Peña".
Dijo que no hubo denuncias de los fiscales asignados a las mesas, y que la limpieza de los comicios estuvo asegurada por la actuación de la Prefectura Naval, que custodió las urnas en la Legislatura provincial.
"Los veedores informaron que las elecciones se desarrollaron con absoluta normalidad y en forma ejemplar", consideró. Explicó, además, que la razón por la que no se contabilizaron 54 mesas fue que estaban en localidades ubicadas a más de 400 kilómetros del correo. "Pero, en Santiago, para llegar desde esas localidades se necesitan cinco horas de viaje", dijo.
Los fuertes cruces entre Cantos y Figueroa comenzaron, en realidad, el jueves pasado, horas antes de que diera inicio la veda electoral, cuando militantes de ambos candidatos se enfrentaron a tiros en pleno centro de la ciudad capital, dejando como saldo un herido de bala y una treintena de detenidos.
Ventaja electoral
En tono triunfalista, Figueroa aseguró ayer, en declaraciones al canal de cable TN, que "los cuatro departamentos del interior que faltan escrutar" a su sector le darán "una ventaja de 3500 votos a favor", por lo que -estimó- va a terminar el escrutinio "con más de 106 mil votos a favor nuestro".
Respecto de las elecciones que se realizarán el mes próximo, en las que competirá con el radical Gerardo Zamora, intendente de la ciudad capital, Figueroa afirmó ayer a LA NACION que Santiago es una provincia "eminentemente peronista". "Si la UCR no ganó aquí en 1987, con el apoyo de Alfonsín, menos lo hará el mes próximo", aseveró.
Descartó, además, las supuestas anomalías denunciadas, y adelantó que sumará a su proyecto político al precandidato juarista Francisco Cavallotti, líder de Cruzada Santiagueña, que resultó tercero en los comicios.
Tanto Figueroa como Zamora se lanzaron ayer de lleno a la campaña proselitista. "Vamos Pepe... Ahora Gobernador", rezaba un cartel de simpatizantes justicialistas que ya daban por hecha la candidatura del legislador nacional a la gobernación.
Además de Zamora y Figueroa, competirán en las elecciones del mes próximo el radical disidente del Movimiento Viable, Héctor Chabay, y el piquetero y docente Mario Castillo, en representación de la Izquierda Unida.
El interventor Lanusse confirmó ayer que entregará la gobernación santiagueña el 23 de marzo próximo, como anunció oportunamente, y que "no se modificará el cronograma electoral" pese al recurso de amparo presentado por un abogado juarista en la Corte provincial.




