
Carrasco: investigan presuntos delitos en la brigada neuquina
Ingenieros: la Justicia analiza una eventual defraudación en ese batallón; podría vincularse con el caso del soldado asesinado.
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Fuentes judiciales confiaron que no se descarta una eventual vinculación entre el caso Carrasco y presuntos ilícitos y defraudaciones en la Brigada de Montaña del Neuquén durante 1995 y 1996.
Según las fuentes, un testimonio vincularía parte de las defraudaciones con una suerte de financiación para el sargento Carlos Sánchez, el sospechoso testigo clave que, tras ocho declaraciones anodinas, en la novena acusó del homicidio del conscripto al subteniente Ignacio Canevaro y a los ex soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar.
En 1995 y 1996 comandó la brigada con el grado de coronel mayor el hoy general Luis Pacífico Britos, jefe de Logística del Estado Mayor.
Las defraudaciones investigadas se habrían cometido básicamente en el Batallón de Ingenieros de la Brigada, que estaba al mando del teniente coronel Carlos Artuso.
Una causa por presunta defraudación se refiere al servicio a civiles prestado por máquinas y elementos de Ingenieros, cuyo pago no habría ingresado en las arcas castrenses. Entre otros casos, se mencionan 30.000 pesos cobrados por la construcción de un puente Bayley para una filmación.
Un suboficial enfermero de apellido Villanueva radicó la denuncia ante el juez federal del Neuquén, Guillermo Labate, el magistrado que también investiga los encubrimientos del caso Carrasco.
Villanueva quiso suicidarse a raíz de las presiones que, afirmó, habría sufrido en la fuerza.
En otra causa, al allanar el Batallón de Ingenieros debido a la aparición de una pistola Browning "melliza", Labate habría encontrado que también faltaban decenas de cinturones portabalas.
El año último el juez allanó el Destacamento de Inteligencia de la Brigada del Neuquén por una filmación clandestina de una manifestación contra el Proceso, realizada el 24 de marzo de 1996. Labate procesó al ex jefe del destacamento, teniente coronel Cabrera Rojo. La filmación, según una fuente extrajudicial, se habría efectuado desde una ventana contigua a la del despacho del general Britos.
Cadena de la amistad
A fines de 1994 Britos sucedió en la brigada al general Carlos Alberto Díaz, hoy procesado en los encubrimientos del crimen de Omar Carrasco.
José OÕReilly, defensor del general Díaz, pidió a Labate hace más de dos meses que se investigara una posible cadena de encubrimientos entre oficiales de Artillería, también llamada cadena de la amistad.
Como eventuales eslabones mencionó al teniente coronel Guillermo With, jefe del Grupo de Artillería de Zapala, donde en marzo de 1994 ocurrió el crimen y se escondió el cuerpo durante un mes, al general Britos y al titular de la fuerza, general Martín Balza, ex jefe de la Brigada.
OÕReilly pidió averiguar si Britos comandó el cuartel de Zapala entre 1986 y 1987, con el entonces mayor With a sus órdenes, y si en marzo de 1994 Britos estaba al frente de la Escuela de Guerra donde, según una fuente castrense, With enseñó en 1993.
También solicitó el tráfico telefónico entre el cuartel y la Escuela de Guerra, pero la empresa telefónica respondió al juez que necesitaba más tiempo para obtener los datos.
En el pedido se incluyeron las comunicaciones anteriores al 6 de abril de 1994, fecha en que los militares, tras ocultar el cuerpo durante un mes, fraguaron su aparición dentro del cuartel.
Testigos clave
Antes del juicio por el crimen, el sargento Sánchez, testigo clave, pasó a revistar en el Batallón de Ingenieros de la Brigada de Britos. En noviembre de 1995, mes en que comenzó el juicio oral, Britos ordenó en forma verbal que el sargento dejara de prestar servicios allí, según el teniente coronel Artuso. La orden no figuraría en ninguna orden del día.
Sánchez resultó condenado por encubrimiento a tres años de prisión. Cuando se descubrió este año que se trataba de prisión efectiva, huyó pese a estar bajo la órbita del Ejército. Luego, se presentó detenido en Caseros.
Durante la comandancia de Britos su brigada también alojó a la subteniente Viviana González, otro testigo sospechoso que no sabía nada y terminó acusando a Canevaro.
Luego se supo que la subteniente, ascendida a teniente tras su acusación, mintió en por lo menos la mitad de su declaración. Ella y el sargento habrían recibido en la brigada varias visitas de Juan Carlos Moreno Campos, abogado del Estado Mayor para el caso Carrasco.
A raíz de los escritos de OÕReilly, Britos pidió una comisión de honor para el general Díaz, que el abogado denunció como un intento de coacción.
La defensa de Díaz se convirtió en uno de los impulsores de la causa de los encubrimientos, y muchos atribuyen a este papel el hecho de que la semana última el Estado Mayor colocara a Díaz en la antesala del retiro luego de revistar en disponibilidad dos años y medio. Lo normal es el retiro al cabo de doce meses de disponibilidad.
El jueves y el viernes últimos La Nación pidió en cinco oportunidades a la oficina Prensa del Ejército una entrevista con Britos, sin obtener ninguna respuesta.




