
Cascos azules argentinos, la difícil misión de asegurar la paz en Chipre
Comenzó el recambio de la Fuerza de Tareas 15, apostada al oeste de Nicosia
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CAMPO SAN MARTIN, Chipre.- Cincuenta kilómetros al oeste de la dividida capital, Nicosia, dos fuerzas de tareas argentinas inician el proceso de recambio. Seis meses pasaron unos, y otros tantos esperan por los nuevos en este enclave mediterráneo.
¿Su función? Ponerse entre las tropas grecochipriotas y turcochipriotas, que, desde 1974, sostienen el statu quo de isla quebrada política y étnicamente entre el Norte y el Sur. Son una buena parte de los cascos azules que la Argentina distribuye por el mundo.
La participación argentina en las tropas de paz de la ONU es uno de los ejes por los que se mueven en estos días las Fuerzas Armadas. Meterse en su misión en el terreno servirá, entonces, para acercar a una dimensión humana a esos hombres que en alejados destinos forman, inevitablemente, parte de una concepción de la política exterior.
Porque consignar solamente que 388 efectivos del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea pertenecientes a la Fuerza de Tareas 16 (F16) se instalarán esta semana en Chipre en reemplazo de una similar cantidad de hombres de la F15 es restarle a la historia algunos puntos que vale contar.
Viaje de 17 horas en un Boeing 707 con escala en el aeropuerto de Sal, en Cabo Verde. Momento de conocer a uno de los suboficiales que llegan. Federico Tarifa es un sargento ayudante que estuvo en 1997, cuando el entonces presidente Carlos Menem conmemoró el Día del Ejército en esta isla. Piensa en cómo reencontrará este Campo San Martín, base general del contingente. Pero también en su hija Romina y en ese cumpleaños que se perderá hoy.
"Uno va porque profesionalmente es muy importante. Pero lo que deja atrás -otros tres hijos, en su caso- es el sostén principal. Mi esposa tiene que hacer de padre y madre al mismo tiempo. ¿Sabés lo que es dejar a un chiquito de meses y que después tarde en reconocerte? Mi familia me banca para que pueda ejercer mi profesión", comenta.
El llega. Los que están por irse piensan en lo mismo.
En el centro de operaciones de la ONU, en las cercanías de Nicosia, del lado grecochipriota, una fuerza de reserva estratégica multinacional depende directamente del comandante de la fuerza en Chipre, el mayor general nepalés Victory Randa.
Particularidades
Los vehículos antidisturbios son argentinos. Los nueve blindados tienen el volante a la izquierda. Todo el lado sur se mueve por las reglas de tránsito anglosajonas. Es una particularidad.
El teniente Luis Polo es otra historia entre los asignados a estas misiones. Coordina la fuerza de reacción. La que usa como camiseta social a Homero Simpson con casco antidisturbios. Todavía no tuvieron que entrar en acción, por lo que pueden permitirse la humorada.
Polo piensa en el regreso. "Quiero conocer a mi hijo", dice y cuenta lo que sabe mediante las imágenes de correo electrónico sobre Juan Iván, nacido el 23 de octubre.
Cerca de él mira el capitán Francisco Uceda. También será relevado. El fue uno de los que pudieron anticipar el reencuentro. Pasó dos semanas en compañía de su esposa y la hija de dos años. Está en un puesto importante en el centro de mando general. "Recibir órdenes de un inglés para dárselas a un holandés... Es un aprendizaje", define.
En la misma dirección apunta el teniente coronel Catuzzi, jefe de la Fuerza de Tareas 15, mientras coordina el traspaso de la responsabilidad al teniente coronel Daniel García, oficial que ya estuvo en Kuwait.
Catuzzi asegura a La Nación : "La oportunidad que tuve aquí de ejercitar el mando en la totalidad de su concepto es difícil de encontrar en nuestro país. Esta posibilidad de desarrollo profesional es importantísima, se toman decisiones en el terreno en situaciones concretas de cierta tensión".
Esas responsabilidades alcanzan también a oficiales intermedios. Como el mayor Gerardo Clerico, el teniente César Ripa o el suboficial mayor Miguel Medina y el soldado voluntario Ramón Benigno, quienes esperan el repliegue con los diplomas por servicios excepcionales que ayer les entregó el comandante nepalés Rana. Reconocimiento a su ayuda, fuera de servicio, durante un accidente de tránsito en el que asistieron a las víctimas.
La banda toca chamamé y otros ritmos en la noche. El mate se comparte entre las casas y contenedores refaccionados que sirven de alojamiento. El Campo San Martín toma vida entre los que se van y los que llegan.
En la línea de amortiguación entre las tranquilas fuerzas en pugna otros grupos de argentinos observan. Visitarlos será el próximo paso.




