Caso Nisman: las llamadas, el celular y la computadora, los puntos oscuros de la investigación

Mañana se cumplen cinco años de la violenta muerte del fiscal
Mañana se cumplen cinco años de la violenta muerte del fiscal Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli / LA NACION
Candela Ini
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17 de enero de 2020  • 10:20

Para la Justicia, quién habría asesinado a Alberto Nisman no se sabe. Tampoco se sospecha sobre cómo habría ingresado y cómo habría dejado el departamento el o los presuntos homicidas. "Si nos quedamos con lo que pasó dentro del departamento no podemos avanzar", reconocieron a LA NACION fuentes judiciales que intervienen en la investigación. Por eso buscan las pruebas en los datos vinculados al contexto de la muerte: los llamados telefónicos que se mantuvieron de manera frenética durante ese fin de semana de enero, hace cinco años.

Se apunta al técnico informático Diego Lagomarsino -procesado como partícipe necesario de la muerte por haberle llevado a la casa de Nisman la pistola Bersa calibre 22-, sin determinar con quién se habría complotado para el homicidio de Nisman.

El único elemento sobre el cual se sostiene la hipótesis del homicidio -avalada por la Cámara Federal- es el peritaje de la Gendarmería, cuestionado por el oficialismo y por la defensa de Lagomarsino.

En ese informe se indica que Nisman tenía marcas de golpes en el cuerpo, que había sido drogado con ketamina y que en la escena del hecho hubo participación de terceros. El primer peritaje, realizado por el Cuerpo Médico Forense, no indicó la presencia de ketamina ni de otros fármacos en el organismo de Nisman. Una tesis similar abonaron los criminalistas de la Policía Federal, quienes señalaron, además, que no había nadie en la escena del disparo. Esos habían sido los elementos tenidos en cuenta por la fiscal Viviana Fein, que remarcó, mientras estuvo a cargo de la investigación, la ausencia de elementos que acreditaran un homicidio.

Aunque Lagomarsino está procesado como partícipe necesario de la muerte, después de cuatro años -el tiempo que la causa lleva en el fuero federal- no hubo un pronunciamiento claro de la Justicia sobre el vínculo de Lagomarsino con los posibles autores intelectuales del presunto crimen. Uno de los funcionarios que interviene en la investigación dijo a LA NACION que uno de los puntos más oscuros, y que todavía se busca dilucidar, es el nexo entre Lagomarsino y los servicios de inteligencia.

Hay varios testimonios en la causa que lo vinculan con el mundo del espionaje. Uno de ellos es el de Marcelo Sain (hoy ministro de Seguridad de Santa Fe), quien indicó que cuando asumió al frente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria le habían hablado de Lagomarsino como un posible informante.

La Justicia realizó un análisis exhaustivo de las cámaras de seguridad para determinar la ubicación de puntos ciegos en el complejo Le Parc. Se le tomó declaración a más de 400 vecinos de las torres, y, aunque se comprobó que el sistema de seguridad del edificio es vulnerable, no se encontraron nuevos elementos para acreditar o sostener que dos personas ingresaron al departamento de Nisman.

Otro de los puntos oscuros en la investigación judicial está situado sobre las comunicaciones entrantes y salientes del celular de Nisman. A partir del peritaje tecnológico que le ordenó la justicia a la División Ciberdelito de la Gendarmería Nacional sobre el teléfono celular del fiscal -Motorola XT626- , se detectó que el celular de Nisman se apagó a las 20.50 del sábado anterior a su muerte y se encendió a la mañana siguiente, alrededor de las 8, en coincidencia con la actividad de su computadora.

La Justicia no logró recuperar del teléfono ningún tipo de elemento eliminado, lo que le permitió concluir que se utilizó un sistema de "borrado seguro" para eliminar la información. Según quienes intervienen en la investigación, Nisman no tenía conocimientos avanzados para manejar esta tecnología, por lo que se consideró que su celular fue adulterado.

El peritaje no permite reconstruir las conversaciones de Whatsapp que mantuvo el fiscal, pero sí se logró conocer la dirección de las comunicaciones. Esa información complicó a Lagomarsino, quien había declarado que había sido Nisman el que se contactó el sábado 17 por la tarde con él, para pedirle un arma para protegerse. Al contrario, el peritaje indicó que el contacto fue iniciado el sábado por la mañana a partir de un mensaje de Whatsapp del celular de Lagomarsino al celular de Nisman.

El mismo peritaje realizado por la Gendarmería determinó que en la mañana del domingo 18 de enero de 2015 la computadora de Nisman estuvo encendida. Según ese informe, la notebook Samsung Series 5 Ultra NP53OU del fiscal no estuvo hackeada y se utilizó para navegar desde las 7:01 horas por varios sitios de internet. Este dato despierta más sospechas que aún persisten. La Justicia toma como horario de referencia de la muerte la franja "luego de las 20 horas del día sábado y antes de las 11 horas del día domingo", pero la Gendarmería informó que Nisman murió a las 2.46 de del domingo, y tras peritar sus computadora no se hallaron rastros de que un tercero la haya utilizado.

En simultáneo, siguen bajo análisis los comportamientos comunicacionales de cientos de personas durante el fin de semana de la muerte de Nisman. Aunque ese análisis todavía no está concluido, fuentes de la investigación confirmaron que las comunicaciones de esas horas -no los contenidos, que no están disponibles- reflejan el enfrentamiento entre dos bandos de espías: los operativos que respondían a Antonio "Jaime" Stiuso -que había sido desplazado de la SIDE un mes antes de la muerte de Nisman y que tenía un vínculo estrecho con el fiscal Nisman-, y los que respondían a Fernando Pocino, el ex director General de Reunión Interior de la exSIDE, afín al entonces jefe del Ejército César Milani.

La dirección de la fiscalía va en sintonía con las inclinaciones de Stiuso: por estas horas las sospechas de la fiscalía recaen sobre la banda que respondía a Pocino. Todavía no hay miembros de ese bando imputados en el expediente.

Otro de los puntos sobre los que se concentra la pesquisa apunta al incendio que se produjo en la tarde del 17 de enero en la Casa Rosada. En septiembre de 2018, la justicia allanó la Casa Rosada para secuestrar el material que había sido quemado. La División Ciberdelito de la Gendarmería Nacional Argentina entregó a la fiscalía el material peritado hace un mes, que ahora se encuentra bajo análisis a fin de estudiar los ingresos y egresos a la Casa Rosada y si el incendio tuvo relación con la muerte del fiscal.

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