
Cavallo causó una crisis en el gabinete
Su desafío a los gobernadores molestó al Presidente, que le había pedido que saliera "a calmar las cosas"; fisuras internas
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El duro discurso de ayer del ministro de Economía, Domingo Cavallo, un acto de pura audacia personal, provocó una crisis profunda en el interior de la administración delarruista y dejó en evidencia las diferencias de criterio de sus principales integrantes.
El presidente De la Rúa no esperaba que Cavallo dijera lo que dijo. Cuando habló con él por la mañana lo instruyó, palabras más, palabras menos: "Salí a calmar las cosas", confirmaron tres encumbrados funcionarios a LA NACION. El diálogo con los gobernadores se había roto la noche anterior y era preciso empezar a recomponer la relación.
Poco después, De la Rúa vio a su ministro quemar todos los puentes por televisión.
Cavallo se consagró así como el principal representante de la línea dura, o "belicosa" (en la expresión de un íntimo asesor presidencial), del gabinete, que entiende el ejercicio del poder en la tradición peronista según la cual quien lo ejerce lo impone. En un tramo de la conferencia de prensa, Cavallo pareció explicárselo a sus colegas del gabinete (¿al mismo Presidente?) cuando, al negarse a adelantar las medidas económicas en las que trabajaba, dijo: "No se gobierna así".
Con él se alineó la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, para sorpresa de varios de sus colegas. Estuvo con Cavallo en el Ministerio de Economía antes del mediodía, durante la preparación de la conferencia de prensa, y otra vez por la tarde, terminando de definir algunas de las medidas que se anunciarán entre hoy y mañana.
Bullrich aprobó en todo lo que dijo Cavallo. Es comprensible: ella utilizó estrategias similares hacia los líderes sindicales desde su ministerio. Pero tuvo una razón adicional: al enfrentarse a los gobernadores, Cavallo arruinó las pacientes gestiones del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, enemigo interno de la ministra.
"Reality show"
"No se puede hacer de una paritaria un reality show", dijo Bullrich a LA NACION, al explicar su oposición al método de Colombo de hacer pública la desgastante negociación con los gobernadores, que llevó diez días. Bullrich, como Cavallo, también cree que los gobernadores peronistas terminarán acordando con el Gobierno, porque no tienen alternativa, pero que la negociación debe hacerse en privado.
El otro sector de la administración delarruista, de los blandos o conciliadores, es el que encabeza Colombo, con lógica estrictamente radical. Cree que la institucionalidad peligra si no se alcanza un acuerdo y que el diálogo debe estar siempre abierto. Rechaza, por lo tanto, los gestos de ruptura. Colombo estuvo a punto de firmar el acuerdo con los gobernadores, anteayer, hasta que Cavallo supo lo que había prometido y dijo que era imposible de cumplir.
Varios de los funcionarios consultados señalaron que parte del problema es que algunos gobernadores llevan adelante negociaciones privadas con Cavallo y otros con Colombo. "Es posible que haya problemas personales, que algunos se entiendan con Colombo y otros con Cavallo", dijo el asesor presidencial antes citado.
Entre estas dos visiones existe una posición intermedia a la que adscribe, por ejemplo, el ministro de Educación, Andrés Delich, y que se llama a sí misma "realista". Entiende que la estrategia de Colombo sufría de un "problema de diseño político" serio, porque al colocar el acuerdo con los gobernadores como primer etapa del plan poselectoral del Gobierno, supeditaba cualquier iniciativa a ésta y entregaba a la oposición el manejo del tiempo.
De la Rúa quería lograr el acuerdo con los gobernadores, luego lanzar el paquete de medidas económicas y, por último, renovar su gabinete. Ahora, el orden se invirtió: el Gobierno presentará sus medidas y el nuevo gabinete y luego encarará la relación con los gobernadores. Pero no podrá dejar de acordar con el peronismo, según aseguró un ministro delarruista, porque De la Rúa entiende que "no hay posibilidad de salida sin acuerdo". Después de todo, el PJ ganó las recientes elecciones legislativas nacionales y desde el 10 de diciembre tendrá el control de las cámaras parlamentarias.
La visión del Presidente
¿En cuál de estas posiciones se ubica De la Rúa?
La mejor muestra la dio el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, viejo amigo de De la Rúa, que anoche, al hablar en conferencia de prensa sobre la relación con los gobernadores, habló como si Cavallo no hubiera dicho lo que dijo y la negociación continuara normalmente. Se negó a contestar la pregunta de si el Presidente aprobaba lo dicho por Cavallo.
De la Rúa mandó a Colombo a que remonte la escarpada cuesta trazada por Cavallo y siga buscando un acuerdo con los gobernadores.
El Presidente se disgustó con el ministro, pero lo mantendrá en su cargo y lo respaldará públicamente..."por ahora", agregaron dos hombres de su círculo íntimo. Todas las fuentes consultadas coincidieron en que el Presidente no considera conveniente liberarse del ministro en la situación de extrema debilidad política en que se encuentra.
La visión más extendida en el gabinete es que el peronismo, pese a todo, no llevará al extremo sus amenazas desestabilizadoras (sobre las que se informa por separado) y garantizará la permanencia de De la Rúa en el cargo hasta el final de su mandato.
"Absoluta y totalmente"
- Nicolás Gallo, secretario general de la Presidencia, enfatizó anoche que está "absoluta y totalmente" garantizada la continuidad del ministro de Economía, Domingo Cavallo, en el gabinete nacional. Desmintió, además, que hubiera existido una fuerte discusión entre Cavallo y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo. "No es cierto", dijo. Afirmó, en contra de lo que aseguraron todas las demás fuentes consultadas, que que Cavallo y Colombo "estuvieron trabajando en conjunto" y que ni siquiera percibió "un atisbo" de pelea entre los ministros.




