
Complejas extradiciones de México y de Holanda
1 minuto de lectura'
Casi al mismo tiempo que en el Palacio San Martín, con la presencia del canciller Guido Di Tella, el hiperactivo embajador de México, Eduardo Robledo Rincón, presentaba "México-Mercosur, un enfoque desde la relación México-Argentina", un libro con trabajos de autoridades nacionales y personalidades de la actividad privada, nuestro embajador en ese destino, Victorio Taccetti, hacía conocer en la cancillería mexicana la sorpresa de la justicia argentina a raíz de una actitud tomada por la justicia mexicana.
Se había dejado libre a Luis Angel Héctor Legnani, un ciudadano argentino cuya extradición fue pedida por estar acusado de "defraudación calificada por administración fraudulenta" (la cuantificación del daño que se le imputa supera los 13.200.000 dólares), en el marco de la causa caratulada Jaime Pompas, por el affaire del Banco Social de Córdoba.
A fines de 1996 se pidió a la Interpol la detención de Legnani, hecho que se produjo el 13 de mayo.
De inmediato se inició el trámite para la extradición, pero, en octubre, la justicia de México lo dejó en libertad por entender que no se trataba de una acción contra una institución oficial (defraudación calificada).
Sin embargo, la presentación de nuestro embajador surtió efecto y Legnani volvió a ser detenido, por lo que se están remitiendo más pruebas sobre la condición estatal de la entidad crediticia afectada durante el gobierno de Eduardo Angeloz.
Taccetti podría justificar su presentación con el penoso antecedente que constituyó la denegatoria de la extradición de José Rafael Trozzo, cuya conducción del BIR afectó a miles de ahorristas.
* * *
Y hay otro pedido de extradición por el mismo tema.
Es el de David León Gaon, que tiene pasaporte suizo, al que la Interpol detuvo, a fines de noviembre, en los Países Bajos. De inmediato, el Gobierno solicitó su extradición y se esperaba, cuando se escribían estas líneas, la detención de su padre, León David Gaon, también incurso en la causa de defraudación en perjuicio de la misma entidad bancaria, según consta en las actuaciones judiciales.
* * *
Además de las relaciones carnales con los Estados Unidos, frase que el canciller Di Tella acuñó en el mundo de la diplomacia, el secretario de Culto, Angel Miguel Centeno, descubrió las relaciones vegetales, pero con Australia.
Fue en ocasión de la despedida del embajador de ese país, Warwick Weemaes, que concluyó sus funciones, cuando Centeno recordó que un funcionario de la delegación australiana había regalado al presidente Sarmiento dos mil semillas de eucaliptus.
El presidente se las dio a Leonardo Pereyra, que las plantó en su estancia San Juan, y, a partir de allí, se habría producido su difusión por todo el país.
Lo curioso fue la respuesta del embajador Weemaes que, aunque advirtió no poseer datos históricos, estimó que Sarmiento tuvo que haber retribuido a su connacional con semillas de jacarandaes, dado que en varios lugares de Australia existe este árbol, tan característico de nuestra región.
* * *
La Cancillería prevé para mayo el cambio de embajador en Paraguay. Néstor Ahuad terminaría sus funciones y lo reemplazaría, después de de varios años de embajadores políticos, uno de carrera. Pero no sería el único cambio.
También la residencia del jefe de misión se mudaría al edificio donde funcionan las oficinas dependientes de la embajada, construido para éstas y para vivienda del jefe de misión.
Hasta ahora se sostiene que poner a punto el sistema de refrigeración de la residencia resulta más caro que seguir alquilando la casa de la hija del ex presidente Rodríguez, por la cual se paga, como es de suponer, bastante.
* * *
Di Tella dijo la verdad o es un actor de la talla de Ermete Zacconi (la comparación con el gran trágico italiano, que él tuvo que haber visto cuando en los años 50 actuó en el Grand Splendid, es por razones obvias, aunque por su inclinación oxoniense se podría mencionar a Laurence Olivier).
Lo cierto es que puso tanto énfasis y convicción en sus palabras y en sus gestos cuando en una reunión para despedir el año dijo a los periodistas que prefería ser criticado, aunque fuera injustificadamente, antes que ver cercenada la libertad de prensa, que convenció a la audiencia, por cierto predispuesta por el generoso buffet froid.




