Conarpesa acusó a la jefa de ARI de usarla de "trampolín político"
La pesquera negó haber aportado a la campaña de Kirchner
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Conarpesa, la pesquera patagónica a la que Elisa Carrió vinculó con el Gobierno, niega haber aportado fondos para la campaña presidencial. Afirma que sólo colocó una publicidad en la camiseta de su equipo de basquet, gratis, por compartir su proyecto de país.
El presidente de la empresa, Fernando Alvarez Castellano, no habla aunque la Justicia anuló la orden de captura firmada en su contra por el asesinato de su ex empleado, devenido rival, Raúl Espinosa. La investigación penal quedó agotada, sin procesados ni sospechosos y con una larga lista de nulidades.
Sí habla el vicepresidente de la empresa, Carlos Peña. Defendió al presidente Néstor Kirchner y a sus colaboradores. En particular, al subsecretario de Pesca, Gerardo Nieto, quien fue denunciado hace 15 días por una ex interventora en el área de control, Nélida Videla Sánchez.
Peña concentró sus críticas en la dirigente de ARI Elisa Carrió, quien denuncia desde hace meses supuestas irregularidades cometidas por las pesqueras, con especial énfasis en Conarpesa, a la que vinculó con la muerte de Espinosa y con el empresario Héctor Antonio.
–¿A qué atribuye que Carrió apunte contra Conarpesa?
–Es claro. Esto es un trampolín político hecho a su medida, con un crimen importante y una empresa sureña, que dicen cercana al Presidente. Es un trampolín para que Carrió esté en el vox populi. Además, ella estuvo en el Sur con Espinosa quince días antes de su muerte, lo que pudo haberla impresionado. Pero los datos para su denuncia pública estaban fuera de la realidad.
–¿Cuál es la relación con Héctor Antonio? ¿Comparten oficinas?
–Las oficinas de Héctor Antonio y Conarpesa están al lado una de otra, pero no las compartimos, ni tampoco los teléfonos. Pescafina tiene una relación comercial desde hace varios años con Conarpesa, ya que comercializa en toda Europa nuestro principal producto: el langostino. Y el representante en el país de Pescafina es Héctor Antonio. Entonces, hay una relación proveedor-cliente.
–¿Sin participación accionaria?
–Cuando Conarpesa necesitaba financiamiento, Pescafina le otorgó préstamos y exigió garantías, que en algún momento fueron barcos y en otro, acciones. Eso se llama pignoración de acciones y fue exteriorizado en algunos informes en España. Luego se pagaron los préstamos y ya no existe esa pignoración.
–¿Qué relación tiene Conarpesa con el presidente Kirchner?
–Es como la de cualquier ciudadano de la República con el Presidente. Ni más ni menos. Pero Conarpesa es una empresa totalmente patagónica que en su momento se encontró con un gobernador Kirchner que fijó un proyecto de país que coincidía con lo que Conarpesa propugna.
–¿Colaboró en la campaña electoral de Kirchner?
–No. Lo único que hicimos para mostrar que estábamos de acuerdo con su proyecto de país fue que pusimos Kirchner 2003 en la camiseta de basquet de nuestro club de Puerto Madryn.
–¿Gratis?
–Si quiere llamarlo así, sí, gratis. Lo hicimos para demostrar que coincidimos con lo que Kirchner propugna. Más allá de lo que luego se dijo.
–¿No aportaron dinero? Se habló de varios millones de pesos...
(Esboza una sonrisa, desechando la pregunta) –No, no. En absoluto. Eso es completamente falso.
–¿Y qué ocurrió en la Subsecretaría de Pesca con Nieto?
–Todas las pesqueras le deben la gran defensa del langostino. Fue uno de los que más defendieron a las empresas pesqueras y lo defendemos desde que comenzó como subsecretario de Pesca en Santa Cruz. Pero Nieto nunca benefició a Conarpesa.
Una causa penal que quedó en nada
Más de quince meses después del asesinato en Puerto Madryn del empresario pesquero Raúl Espinosa, la investigación penal quedó en nada. El único acusado que seguía detenido por la presunta autoría material del homicidio por encargo, José Domingo Segundo, fue liberado días atrás, luego de que la conjuez Patricia Asaro lo sobreseyera.
Asaro asumió la instrucción de la causa tras otros 14 magistrados o conjueces y marcó infinidad de irregularidades, como las "presuntas presiones ejercidas por el Ministerio Fiscal hacia un testigo para que incrimine a Segundo en el hecho".
Para el abogado de Conarpesa, Jorge Sandro, eso es sólo uno de varios "hechos inusuales e irregulares" y criticó la labor del anterior conjuez de la causa, Juan Eduardo Meani. "La Cámara del Crimen anuló las órdenes de captura que dictó porque concluyó que no había mérito para detener a persona alguna", remarcó.
"Toda la prueba estaba armada. La billetera, por ejemplo, pudo ser plantada. Pudo llegar a la causa de cualquier forma", dijo el letrado, en alusión a la billetera de Segundo que la suegra de Espinosa declaró ante la Justicia haber levantado a metros del lugar del crimen y entregado horas después a la policía.
Sandro sospecha que toda la investigación se armó para atacar a los dueños de Conarpesa, Juan Alvarez Cornejo y su hijo Fernando Alvarez Castellano, quienes estuvieron prófugos de la Justicia hasta que se anularon las órdenes de captura. "Las primeras declaraciones contra la gente de Conarpesa provienen de sus adversarios en la actividad", afirmó.





