Confusión y nervios en la previa de una decisión tomada en secreto

La Presidenta manejó con hermetismo el cambio de estrategia; sorpresa y recelo en el oficialismo
Jesica Bossi
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9 de junio de 2012  

El operativo se gestó anteayer en secreto y a toda velocidad. Caída la tarde, maduró la decisión de bajar la candidatura a procurador general de Daniel Reposo y la Presidenta aceleró al máximo su instrumentación. Fue con puntilloso sigilo: desde ministros que permanecieron en la Casa Rosada entrada la noche hasta destacados senadores se enteraron del cambio de planes por TV.

Ya temprano el panorama asomaba sombrío e irreversible en el Senado. Amado Boudou desfiló con malas noticias por la quinta de Olivos, según confiaron a LA NACION fuentes oficiales. Allí, Cristina Kirchner intercalaba reuniones con otros funcionarios, como el secretario de Obras Públicas, José López, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. El punteo que arrimó el vicepresidente no sorprendió. De hecho, confirmaba el mal pronóstico que comunicaba, a diario, el jefe de la bancada oficialista, Miguel Angel Pichetto.

Todo parecía encaminado al fracaso. Cerca de las 18, el inesperado elogio presidencial a Reposo durante un acto en Lanús -previo contacto por videoconferencia con el postulante- aportó desconcierto a su tropa. Hasta último minuto estuvo en pie la estricta convocatoria para garantizar asistencia: los legisladores debían regresar de sus provincias el lunes a la mañana y, por la tarde, estaba citada una reunión de bloque.

"Se conjugaron tres factores para el desenlace: venía una derrota legislativa segura, coincidía con la ausencia de Cristina por viajes al exterior y un clima enrarecido por los cacerolazos", explicó a LA NACION un alto funcionario. En esa línea, se optó por no dilatar el anuncio y escenificarlo con condimentos: cuatro cartas firmadas por Reposo, la unción de un sustituto y se coló, además, el anuncio del envío de un proyecto de ley para reformar el Código Civil.

El destino de Reposo se había sellado antes. Fue el martes, durante su dubitativa exposición en la audiencia pública. No sólo terminó de espantar votos de indecisos, sino que incomodó a los propios. Ese día desde Balcarce 50 se contactaron con la fiscal Alejandra Gils Carbó, flamante candidata a la Procuración, según confiaron sus allegados a LA NACION.

Roces internos

Un sector del oficialismo, sin pistas concretas, sugirió la alternativa de un reemplazo en los últimos días. Circuló, por caso, una eventual nominación de Alberto Nisman, fiscal a cargo de la Unidad AMIA. Mientras, en el Senado seguían a la caza de votos. Había dos terminales: Pichetto y Boudou, a través de su brazo operativo, el secretario administrativo, Juan Zabaleta, de tenso vínculo con el histórico jefe del bloque K. Habrá que ver cómo impactan, a futuro, las diferencias internas sobre cómo encauzar las negociaciones y la relación con los opositores. La marcha atrás dejó, en especial, un sabor agrio al vicepresidente, promotor del avance de Reposo.

Después de su capitulación, el funcionario continuará al frente de la Sindicatura General de la Nación. Ayer, en una jornada académica en Tucumán, recibió el apoyo del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, encargado de monitorear en detalle el nuevo trámite. Antes de emprender su viaje al Norte, se hizo tiempo, cerca del mediodía, para recibir en su despacho a Gils Carbó.

El Gobierno ya comenzó a trabajar en la propuesta de la fiscal. El Ministerio de Justicia, encabezado por Julio Alak, comenzó a confeccionar el texto de postulación que se publicará pasado mañana en el Boletín Oficial. A partir de su difusión, se abrirá un plazo de 15 días hábiles para recibir avales e impugnaciones. Luego, deberá remitir la documentación a Presidencia y, recién después, el pliego es enviado al Congreso para su aprobación. "La idea es avanzar con rapidez", confió a LA NACION un funcionario. Esperan, claro, menos escollos que con el postulante original.

OTRA VEZ FALTAS DE ORTOGRAFÍA

El diputado radical y ex titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, denunció ayer que la carta que envió Reposo a la UCR "tiene faltas de ortografía", por ejemplo que pone haber sin "h". "No me sorprendió después del papelón de la audiencia", agregó Garrido.

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