
Controversia en Hora Clave
Sorpresa: en el ciclo de Grondona se dedicaron casi 60 minutos al ex comisario Etchecolatz, que sólo generó tensiones.
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Tenso, por momentos angustiante, el programa "Hora clave" de anteanoche ofreció varios bloques que, si no fuesen reales, parecerían extraídos de un archivo del horror.
Fue cuando se mostró frente a frente al diputado Alfredo Bravo y al ex comisario general de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz. Los incidentes verbales dentro del estudio y telefónicamente con algunas personas que intervinieron llegaron por momentos al límite de lo tolerable frente a una pantalla de televisión.
Aclaremos. Los límites concretos que sugiere el ciclo de Grondona, no el de Mauro Viale.
El diputado Bravo admitió ayer que "fue un error haber concurrido al programa", pero lo cierto es que estuvo frente a frente, en un estudio, con un hombre al que acusó de haberlo torturado.
Un hombre condenado penalmente a 23 años de prisión por más de 90 hechos aberrantes, hoy libre merced a la legislación posterior que lo benefició.
Sobre esto habló no sólo Bravo. También lo hizo telefónicamente Héctor Timmerman, hijo de Jacobo, quien en nombre de su padre relató otros episodios del mismo horror.
El legislador socialista y Etchecolatz intercambiaron duros epítetos, se levantaron de sus asientos en lo que se temió derivara en una agresión física. Grondona logró reubicarlos en sus lugares.
Detrás de cámara, la diputada Elisa Carrió lloraba.
El ex comisario general fue, al parecer, sin otro objetivo que el de exhibir su libro "La otra campana del Nunca más". Durante el prolongado tiempo que se le dedicó para el ¿enfrentamiento?, ¿debate?, ¿testimonio?, o lo que haya sido, no hizo sino dos cosas. Negar y descalificar a todos, y promocionar su obra con una persistencia digna de mejor causa.
Aunque las palabras dijeran otras cosas. Por ejemplo:
- "El derecho de defensa me asiste".
- "Hubo agresión a mi patria"
- "El tribunal que me condenó era inconstitucional".
- "Yo he pisado el campo de batalla".
- "Fuimos convocados por la Patria para hacerlo".
- "Déjelo reservado (el juicio) al Supremo".
- "No mienta" (a Bravo, a Graciela Fernández Meijide, a Héctor Timmerman).
Demasiadas palabras, demasiado tiempo, demasiada irracionalidad, demasiada angustia y una pregunta sin respuesta: ¿para qué?




