Coronavirus: precios, fronteras y el "barril criollo", los planteos de los gobernadores al Presidente

Antes de anunciar la extensión de la cuarentena por el avance del coronavirus, Alberto Fernández encabezó ayer una videoconfrencia de la que participaron todos los gobernadores
Antes de anunciar la extensión de la cuarentena por el avance del coronavirus, Alberto Fernández encabezó ayer una videoconfrencia de la que participaron todos los gobernadores Fuente: LA NACION
Jaime Rosemberg
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30 de marzo de 2020  • 16:20

El riojano Ricardo Quintela se quedó con ganas de plantear su preocupación por el caso de una médica pediatra infectada luego de atender a varios pacientes. Habían pasado las nueve y media de la noche del domingo y luego de dos horas y media de reunión, el presidente Alberto Fernández necesitaba cerrar la teleconferencia; todavía tenía pendientes los anuncios oficiales: debía comunicar que la cuarentena por el coronavirusse extendía hasta el final de la Semana Santa.

En una reunión tan extensa como plena de intercambios, el Presidente logró lo que fue a buscar: un monolítico respaldo de los 24 mandatarios a su decisión de prorrogar otras dos semanas las restricciones, anunciadas un rato después del fin del cónclave virtual. De todos modos, cada gobernador aprovechó para exponer sus dificultades, sobre todo en lo que hace a los sectores económicos que aportan fondos a cada administración provincial.

Vaya paradoja: la primera en plantear la necesidad de medidas fue la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, quien habló en cuarto lugar. Fue -según contaron a LA NACION cerca de dos mandatarios- la que tuvo la idea de implementar el "barril criollo" para sostener el precio del petróleo, vital para las arcas de la provincia de los Kirchner. Insumos y logística que, como afirmaron cerca de la mandataria, "son vitales para una provincia aerodependiente" como todas las patagónicas. Omar Gutiérrez (Neuquén), Arabela Carreras (Río Negro) y Mariano Arcioni (Chubut) se sumaron al reclamo cuando les tocó hablar. Gutiérrez, incluso, explicó que "es urgente que se tome una medida ya que a la caída del barril a nivel internacional se suman las dificultades para trabajar y la caída del consumo interno", provocada por la cuarentena obligatoria.

El catamarqueño Raúl Jalil también trajo un dato vinculado a los negocios. Afirmó que las empresas mineras están esperando que se levante la cuarentena para volver a explotar los yacimientos que tiene en la provincia. Sugirió, según testigos, igualdad "con los productores de soja, que no tienen problemas" y continúan con su comercialización. Dejó, no obstante, una sugerencia: implementar en todo el país el uso obligatorio de barbijos, incluidos quienes salen de su casa a hacer compras en negocios de cercanía. Su provincia por ahora no registra casos de coronavirus confirmados. El misionero Oscar Herrera compartió su preocupación por la frontera de su provincia con Brasil, y sugirió medidas más fuertes contra quienes intentan pasar al país. El sanjuanino Sergio Uñac también se mostró en alerta por las recientes agresiones de vecinos a un paciente de coronavirus en su provincia.

Aumentos de precios

La remarcación de precios de productos básicos, coinciden varios mandatarios, fue otra queja recurrente, esta vez transversal a todos los distritos. "Todos los gobernadores me dijeron que con las grandes cadenas está todo bien con los precios, el resto es un desastre", reconoció el propio Presidente por la mañana, en una entrevista para radio Con Vos.

Según testigos, el Presidente se tomó tiempo para responder ante cada inquietud. A la gobernadora Kirchner, por ejemplo, le prometió "considerar" el tema del petróleo, y afirmó que estaba trabajando el tema con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

Claro que los pedidos puntuales no taparon el apoyo a las medidas que se estaban a punto de tomar. Al igual que los gobernadores radicales, el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta (Pro) se manifestó "totalmente de acuerdo con las medidas que se están tomando", aunque pidió "restringir lo más que se pueda a los mayores" con medidas en favor de su aislamiento y así disminuir sus riesgos. El jefe de gobierno porteño se mostró en sintonía con su par bonaerense, Axel Kicillof, quien horas antes le agradeció la celeridad con la que se gestionó el traspaso a la provincia del sanatorio Antártida, ubicado en el barrio de Caballito.

Por su parte, Gerardo Morales (Jujuy) se mostró contento por la llegada de reactivos para realizar tests de coronavirus en su provincia. Solo elogios a la política oficial partieron del tucumano Juan Manzur y el chaqueño Jorge Capitanich, quien no solo afirmó que "la cifra de contagios baja con los días y la cuarentena es acertada", sino que además pidió "castigos severos" para los empresarios que despiden personal, alineado con el enojo presidencial. Luego de varias horas de catarsis grupal, el Presidente decidió que ya era hora de comunicarle a la sociedad la continuidad de la cuarentena.

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