De Narváez quiere recuperar la gloria electoral de 2009
El empresario, que hace cuatro años venció a Kirchner, quiere ser reelegido; exhibió un fuerte perfil opositor a Massa y el oficialismo
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Francisco de Narváez descubrió la política detrás de una nube de gases lacrimógenos. Fue en 1982. Un compañero de trabajo lo había convencido de ir a la marcha que había convocado la Juventud Peronista en contra de la dictadura militar. Aceptó sin saber bien adónde iba. Fue su primer gran encontronazo con el peronismo puro, un espacio que aún hoy lo observa con desconfianza.
Casi 20 años después de aquella protesta, De Narváez ingresó formalmente en la política. Esta vez no fue de casualidad. Mauricio Macri lo convenció. Se afilió en 2002 al Partido Justicialista y trabajó a destajo para que Carlos Menem vuelva al poder, en 2003. El riojano lo había endulzado con la promesa de darle el Ministerio de Acción Social, según se relata en la obra El Colorado . La verdadera historia del millonario que quiere ser presidente (Planeta).
De Narváez nació en Colombia y se naturalizó argentino. El 22 de septiembre cumplirá 60 años. Está casado en segundas nupcias y tiene seis hijos y cinco nietos. Su actual mujer, Agustina Ayllón, será candidata a diputada provincial. Fue jugador de polo y es obsesivo de su cuerpo: se cuida en las comidas y su rutina de ejercicios es inalterable. Vive en Barrio Parque, en Capital Federal, pero mantiene su domicilio de su chacra en Luján, lo que lo habilita a competir en territorio bonaerense.
De Narváez administró la cadena de supermercados Casa Tía, propiedad de su familia. La venta de Tía se cerró a fines de los 90 en US$ 638.000.000. Desde entonces, amplió su variedad de empresas. Una de ellas, la citrícola entrerriana Ayuí, participó el año pasado de la comitiva argentina que visitó Angola de la mano de Guillermo Moreno.
Su fortuna, dicen cerca del Colorado, es incalculable. Financió campañas políticas, fundaciones y ONG. Tras la caída de Menem, su primer test electoral fue en 2005, cuando accedió a una banca de diputado nacional de la mano de Eduardo Duhalde. Dos años después fue por la gobernación: salió tercero. En 2009, en una alianza con Macri y Felipe Solá, obtuvo su triunfo más resonante: revalidó su banca en el Congreso al vencer a Néstor Kirchner. La polarización, a veces escenificada como sátira en el programa de TV de Marcelo Tinelli, había dado sus frutos. Sin embargo, la unidad opositora duró un suspiro. Hoy rivaliza con sus viejos aliados.
En otro intento de frenar al kirchnerismo, en 2011 anudó un acuerdo con el radical Ricardo Alfonsín. Anhelaba una suerte de abrazo, al estilo Perón y Balbín. Pero no hubo caso. Su caudal de votos se le había escurrido como agua entre las manos. Ahora va en busca de su reelección como diputado después de un trato electoral con Hugo Moyano, de quien había dicho que merecía ir a la cárcel por algunas de sus tropelías.
Intensa y cambiante, la vida de De Narváez sabe de giros: del frívolo millonario que salía en las revistas rodeado de modelos a ser el único político que derrotó a Kirchner en las urnas. Su futuro político es incierto. Pragmático y pertinaz, jamás se dará por vencido. Nunca.
La lista
1. De Narváez, Francisco
2. Plaini, Omar
3. Rucci, Claudia
4. Ferrari, Gustavo
5. Amoroso, Daniel
6. Laburu, Susana
7. Atanasof, Alfredo
8. Gambaro, Natalia
9. Klein, Silvio
10. Goñi, Hernán
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