De Vido desistió del pedido de prisión domiciliaria y denunció un trato "inhumano"

El análisis de Paz Rodríguez Niell en PM, por LN+

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Paz Rodríguez Niell
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10 de septiembre de 2019  • 10:38

Julio De Vido , preso en la cárcel de Marcos Paz desde hace casi dos años, desistió de su pedido de prisión domiciliaria. Tal como informó LA NACION en su edición de hoy, lo hizo por el trato, según él "inhumano", que le dio el juez Claudio Bonadio quien por orden de la Cámara debía disponer estudios médicos para ver correspondía permitirle a De Vido seguir preso pero en su casa.

El jueves pasado la Cámara dio la orden y el viernes Bonadio empezó los trámites, pero ese mismo día De Vido renunció a su pedido. Se negó a que se lo llevaran de Marcos Paz.

¿Qué pasó? Según la defensa del exministro, Bonadio ordenó trasladarlo en el día "de manera abrupta, sorpresiva, sin notificar a su defensa", impidiéndole así nombrar un perito de parte para que participara de los estudios, derecho que tiene todo acusado.

Pero la defensa estaba disconforme ya con la intervención de la Cámara. La acusó de "incoherente" porque, según los abogados de De Vido, ese tribunal le había dado la prisión domicilia en la causa de los cuadernos de las coimas a otros acusados mientras se hacían los estudios médicos, algo que no hizo con el exministro.

La ley establece seis casos en los el juez "podrá" disponer la prisión domiciliaria (no es automático y el juez no está obligado a hacerlo). Uno es "cuando la privación de la libertad en el establecimiento carcelario le impida recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia" y otro, cuando quien está preso sea "mayor de 70 años". De Vido cumple 70 el 26 de diciembre próximo. Es probable que entonces vuelva a intentarlo.

La carta completa de De Vido

Conforme lo expresáramos el pasado jueves 5 de septiembre de 2019, la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, con firma de los Dres. Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, en forma contraria a sus antecedentes más recientes en los que, invocando cuestiones humanitarias, le concedieron la libertad a varios imputados en la causa de la fotocopia de los cuadernos, para el caso de Julio De Vido, solo le ordenó al Dr. Claudio Bonadio que realice la pericia médica que debió haber hecho desde el principio y, obviamente, no realizó.

La inexplicable falta de respuesta jurisdiccional de la Cámara de Apelaciones en derredor a la falta de coherencia con sus propios precedentes donde de manera directa dispuso la detención domiciliaria momentánea de diversos detenidos hasta tanto se realicen las pericias médicas correspondientes, posibilitó, una vez más, el absoluto destrato y desidia del magistrado instructor quien el último viernes por la tarde, ordenó para ese mismo día el traslado de Julio De Vido al Cuerpo Médico Forense, de manera abrupta, sorpresiva, sin notificar a su defensa e impidiendo de ese modo que pueda estar presente su perito de parte.

Como acostumbra suceder cada vez que en dicho juzgado se ordena una pericia, que luego da lugar a procesos nulos y peritos denunciados y procesados por su intervención ilícita, una vez más más, Bonadió "intentó" cumplir con lo ordenado por el superior, al margen de la ley, sin respetar las normas procesales vigentes, vulnerando los derechos más básicos de todo proceso penal y fundamentalmente, sometiendo a Julio De Vido, próximo a cumplir 70 años de edad, a un trato absolutamente inhumano, cruel y degradante para la realización de un acto irremediablemente nulo. La nueva y sistemática violación de derechos que padece Julio De Vido, lo llevó a desistir de la solicitud de arresto domiciliario efectuado por su defensa.

La brutal vulneración de todo tipo de derecho y la dignidad más básica del ser humano, en este caso solo tiene una justificación que se explica por sí solo en el contexto judicial y los interlocutores que la han posibilitado.

Así, en medio de elevaciones a juicio anunciadas en la tapa de periódicos masivos, absolutamente prematuras y sin elementos probatorio alguno, más que la sola "aprobación" arbitraria de los falaces testimonios con los que originaron esos procesos, una Cámara Federal incoherente, que no tuvo en cuenta los dictámenes médicos ya incorporados y que daban cuenta del estado de salud de De Vido, posibilitaron que el Juez de instrucción continuase con sus arbitrarias, irregulares y, en muchos casos, ilícitas intervenciones, forzando a nuestro defendido a desistir de una petición que, de puro derecho y sentido común, le corresponden hace tiempo.-

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