
Desaparecidos: el juez Garzón recibió nuevos testimonios
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MADRID, 15.- El juez español Baltasar Garzón recibió hoy testimonios de sobrevivientes de los campos de concentración del último régimen militar argentino.
Garzón había llegado de una reunión del World Economic Forum en Brasil, donde el ex fiscal argentino Luis Moreno Ocampo, que tomó parte en el juicio contra las juntas militares, defendió públicamente que se hiciera un procedimiento contra los militares implicados en la desaparición de ciudadanos españoles.
Garzón oyó el testimonio de Jorge Watts, que habría implicado en la represión a una veintena de personas.
Watts fue secuestrado en julio de 1978, al salir de la fábrica donde trabajaba, por un grupo militar y llevado a un campo de concentración llamado Vesubio, situado en el camino de cintura y la avenida Riccheri, en las afueras de Buenos Aires. Fue trasladado sucesivamente a diversas unidades militares, a una comisaría de Monte Grande, entregado como detenido legal en La Plata y puesto a disposición de un consejo militar, que lo pasó a la justicia civil, la cual lo puso en libertad por falta de méritos. En total estuvo privado de la libertad más de un año.
"He testimoniado muchas veces en distintos juicios -explicó a La Nacion-. Entre los 700 casos que se pudieron probar en el juicio contra las juntas militares está el mío."
Watts, quien posee la nacionalidad española porque su madre nació en Galicia y fue uno de los fundadores de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, aseguró: "Pretendo dar testimonio de lo que nos pasó y de lo que les pasó a quienes ya no pueden testimoniar porque fueron asesinados; y recuperar la memoria, porque este genocidio se hizo con la mentira y el ocultamiento. El general Videla impuso la pena de muerte pero nunca la aplicó. Sin embargo, mataron a treinta mil personas".
Watts narró que quería declarar sobre españoles muertos en el campo Vesubio, y recordó en particular el caso de uno de apellido Rupérez, nativo de Lugo. "Me tocó ver su asesinato a patadas por parte de los guardias porque había quedado muy mal de la tortura y se quejaba. Lo pateaban para que se callara, estaba en agonía. Primero le dieron una inyección para que callara y luego lo mataron a patadas".
Según Watts, en el Vesubio "importaba un pito si se trataba de argentinos, españoles o italianos", aunque afirmó que "era un agravante" que los detenidos fueran judíos. "El trato era similar para todos. Había interrogatorios muy fuertes, con torturas y después un trato de castigos indiscriminados".
Silencio forzoso
La mayoría de los detenidos en el Vesubio, concluyó, murieron, aunque "hay más vivos de los que se cree", muchos no dan su testimonio por las amenazas que recibieron si contaban lo que habían vivido".
En los próximos días declararán ante Garzón 15 testigos más. Por su parte, Graciela Lois, presidenta de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, se reunió con Esteban Beltrán, director general de Amnistía Internacional en España, a quien le entregó documentación y le expuso la situación de hostigamiento a los defensores de los derechos humanos y a los periodistas en la Argentina en la actualidad.
(Especial para La Nación )




