
Detienen a Di Tullio, acusado de lavar dinero del Cartel de Juárez
Estaba prófugo desde el año último; lo vinculan con el banquero Aldo Ducler
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MAR DEL PLATA.- El operador inmobiliario Nicolás Antonio Di Tullio fue detenido anteayer en esta ciudad acusado de lavar casi 25 millones de dólares por encargo del Cartel de Juárez.
Con él son dos los argentinos presos en esta causa sospechados de haber blanqueado semejante suma para la organización criminal mexicana, mediante inversiones inmobiliarias en Buenos Aires .
El hombre se hallaba prófugo desde el 12 de octubre de 2000, cuando el juez Rodolfo Canicoba Corral ordenó su captura y la de su socio, Angel Salvia, que cayó al día siguiente en manos de la Gendarmería.
Enterado del arresto, Di Tullio presentó una eximición de prisión que le fue denegada. Con todo, eludió a sus perseguidores hasta este domingo por la tarde, cuando una comisión de gendarmes llegada desde Buenos Aires allanó la vivienda situada en Luro y Perú, en la que se alojaba desde hace pocos días, y concretó su aprehensión.
Fue llevado al cuartel que la fuerza posee en las cercanías de Balcarce y ayer se lo trasladó a la Capital Federal, donde hoy será indagado por el juez, tal como adelantó a La Nación una fuente ligada al proceso. Al igual que a Salvia, se lo acusa de ser el jefe de una organización ilícita y del delito de lavado de dinero.
Familia de martilleros
Di Tullio, de 67 años, es hijo de Damián, fundador y dueño de una de las inmobiliarias más importantes de Buenos Aires en los 50 y 60, cuando comenzó el declive de la empresa, hasta quebrar, a mediados de los 70.
El contraste no lo desanimó, y por años se mantuvo ligado a la actividad, con suerte variada. Según explica el periodista Andrés Oppenheimer en su libro "Ojos vendados", cuando las cosas se habían puesto muy feas para Di Tullio, en 1997, conoció a dos individuos vinculados con el Cartel de Juárez que habrían de hacerle una propuesta irresistible. De acuerdo con los datos obtenidos por los investigadores, el dúo le habría "pedido ayuda en la adquisición de bienes raíces en la Argentina" y "le dieron a entender", además, que para concretar dicha misión "había que traer su dinero al país de manera discreta".
El vehículo elegido, según los pesquisas, fue la financiera Mercado Abierto SA, del economista Aldo Ducler, amigo de Di Tullio, ex funcionario de la dictadura durante la presidencia del general Leopoldo Galtieri, y ex asesor de campaña de Ramón "Palito" Ortega. Por allí, y por su controlada MA Bank Limited, con sede en islas Caimán, pasaron los dineros que Di Tullio utilizó para hacer compras en la Argentina.
Es más: según cuenta Oppenheimer, agentes del Servicio de Aduanas de los Estados Unidos se infiltraron en el Cartel y entre 1997 y 1998 transfirieron unos 12 millones de dólares del narcotráfico a nuestro país utilizando dos de las cuentas que la financiera de Ducler poseía en la sucursal Nueva York del Citibank.
El destinatario de esos montos era Di Tullio, quien con Salvia comenzó a invertir en inmuebles, maquinaria y otros efectos en Mar del Plata, Coronel Vidal, Balcarce y Coronel Dorrego, en nombre de los mexicanos.
Lo sugestivo es que esas cuentas cambiaban de titular periódicamente aunque siempre continuaban bajo el control de Mercado Abierto. Un informe de los investigadores consignaba que entre los titulares de la identificada con el número 36137631 aparecía la casa de cambio García Navarro, Ramaglio y Cía., propiedad del cónsul honorario de España en Mar del Plata y una de las más importantes del balneario.
"No tenemos ninguna cuenta en el Citibank, no tenemos relación con este episodio y al enterarnos de que se nos mencionaba en ese trabajo tomamos contacto con los investigadores y todo fue aclarado", explicó a La Nación Fernando García Navarro, titular de esa casa de cambio.
El dinero fluía y los negocios se sucedían. Compraron la estancia Rincón Grande, de Roberto Bordeu, en 3,5 millones de dólares; una mansión en Los Troncos, por un 1,5 millón; el hotel Tourbillón, de Playa Grande, en 2 millones, y maquinaria agrícola por 1 millón, entre otros bienes, en efectivo y bajo sociedades anónimas radicadas en Uruguay.


