
Detuvieron a un etarra que dio clases en la Argentina
Hace 12 días se había ido del país; su anfitriona fue Hebe de Bonafini
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El martes de la semana pasada la policía de España detuvo en el País Vasco a siete personas vinculadas con Askapena, una agrupación de la izquierda separatista que depende, según las autoridades españolas, de la organización terrorista ETA. Esos activistas fueron acusados del delito de "integración de banda armada". Los datos en poder de la Audiencia Nacional, que ordenó las detenciones, señalan que el líder del grupo, Walter Wendelin, había dejado Buenos Aires tres días antes, es decir, el 25 de septiembre. Wendelin se había estado moviendo entre la Argentina y Uruguay desde el 1º de julio pasado hasta esa fecha.
El dato podría circunscribirse a la crónica policial si no fuera porque Wendelin ha estado bajo la sospecha de varios gobiernos de la región, que le negaron la entrada en sus países en un gesto de solidaridad política con España. No se trata de gobiernos que puedan ser calificados de reaccionarios. Wendelin no pudo ingresar en Chile durante la gestión de Michelle Bachelet y en marzo pasado tampoco pudo hacerlo en Venezuela, donde Hugo Chávez le cerró las puertas. Para marzo ya había indicios de que en la república bolivariana había campos de entrenamiento para etarras, y esa información comenzaba a incomodar a Chávez con José Luis Rodríguez Zapatero.
En la Argentina, en cambio, Wendelin ha pasado largas temporadas, alternando con dirigentes políticos y sociales. Su anfitriona principal ha sido Hebe de Bonafini, convertida en las últimas semanas en vocera informal de la política judicial del Gobierno, que incluye la negativa a extraditar al ex guerrillero chileno Galvarino Apablaza. Bonafini ha invitado a Wendelin como docente en las aulas de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. En la última estadía, el dirigente, detenido ahora por sus presuntos vínculos terroristas, ocupó otras cátedras: la Cooperativa Hotel Buenos Aires Una Empresa Nacional, nombre que adquirió el Bauen Hotel desde que sus antiguos empleados lo tomaron y lo convirtieron en "empresa recuperada", y la Casa de la Cultura Vasca, donde disertó el 3 de septiembre. Bonafini y Wendelin se conocieron durante 2003, en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, en Caracas. Antes de militar en la izquierda abertzale, este profeta del separatismo nacido en Suiza militó en el sandinismo nicaragüense.
Además de Bonafini, entre los contactos porteños de Wendelin hay numerosos dirigentes de izquierda. Entre ellos varios ex diputados nacionales como Patricia Walsh y Marcela Bordenave -hoy funcionaria de la Cancillería, quien se acercó a Askapena por su vinculación ancestral con la colectividad vasca-; dirigentes como Gustavo Franquet -de la organización Quebracho-, o abogados como Eduardo Soares. Soares ganó notoriedad cuando defendió a Jesús María Lariz Iriondo, un etarra cuya extradición pidió el gobierno de Zapatero y rechazó la Corte Suprema de la Argentina.
En aquel momento, cinco años atrás, la administración del PSOE se quejó del pronunciamiento argentino. El fallo apareció en los últimos reproches de Cristina Kirchner a la Corte. Vía Twitter, la Presidenta comparó la decisión de negar la extradición de Lariz con la de concederla en el caso de Apablaza.
Nacionalismo vasco
Askapena, la organización que lidera Wendelin, se fundó en 1987 como una entidad destinada a difundir en el exterior de España, sobre todo en Iberoamérica y Medio Oriente, los postulados del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV). Askapena es una de las pocas organizaciones de la izquierda separatista que no estaban ilegalizadas.
Sin embargo, la detención del máximo jefe de ETA, Francisco Javier López Peña, en mayo de 2008, facilitó el acceso a documentos que indicarían a los jueces que Askapena es una organización auxiliar del terrorismo, no sólo en el plan de propaganda, sino también en el reciclado de algunos cuadros que reciben cobertura en países de América latina. Esas informaciones están en la base de la detención de Wendelin y de otros seis militantes de Askapena. Entre ellos figura Gabriel Basañez Ruiz, quien también visitaba la Argentina con frecuencia.
Wendelin y sus amigos se presentan como abogados del diálogo para terminar el conflicto vasco. No como amigos de ETA, que ha sido listada por la Unión Europea como una banda terrorista. Askapena promueve grupos denominados Amigos del Pueblo Vasco (Euskal Herriaren Lagunak, EHL). En la Argentina hay un EHL que, cuando detuvieron al grupo de Wendelin, emitió un comunicado suscripto, entre otros, por Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora), el periodista Carlos Aznarez, el ex montonero Roberto Perdía y el legislador porteño Marcelo Parrilli. La declaración denuncia que "el gobierno fascista español, amparado por sus partidos mayoritarios, el PSOE y el PP, sus jueces y policías, han acentuado la escalada represiva contra el pueblo vasco, generando ahora la detención de siete internacionalistas de la Organización Askapena".
Perfil
Walter Wendelin
Edad : 53 años
Origen : Suiza
En los últimos años fue el embajador de la izquierda nacionalista vasca en América latina. En los 80 se instaló en Nicaragua para apoyar a la revolución sandinista. En 1990 se trasladó al País Vasco y comenzó a trabajar para Askapena.






