
Díaz Pérez le puso fin a la eternidad
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LA PLATA.- "Se creyó que era Dios. Ya fue." El que habla es Darío Díaz Pérez, el hombre que logró vencer a Manuel Quindimil, el octogenario intendente de Lanús, que había ganado cada elección desde 1973.
Su victoria es paradigmática: venció al "maestro"; al jefe comunal que creyó que sólo la muerte podría alejarlo del despacho. El último domingo, Díaz Pérez le dio en las urnas un golpe fulminante. "La gente se cansó del viejo modelo de política. Se cansó de que le mientan", afirma ahora este diputado, odontólogo, de 56 años.
Díaz Pérez considera, además, que "Manolo" cansó también al gobierno nacional, cuando un mes atrás amenazó con destapar un escándalo, al insinuar un manejo político de los fondos para obras.
"Era una bomba de tiempo", admitió el hombre que ganó en Lanús con el apoyo del senador nacional José Pampuro, aliado del Presidente.
Quindimil acusó, por su parte, a Díaz Pérez de "traidor" y a Pampuro de "enemigo" del peronismo y de la gente.
Los dos contrincantes se conocen bien: Quindimil y Díaz Pérez se enfrentaron en sucesivas peleas internas. "En 1973, yo ya estaba en la vereda opuesta; en la JP", dijo el diputado, que más tarde, en 1983, se alineó con la renovación de Antonio Cafiero e intentó dar pelea al referente local de Herminio Iglesias, que por entonces dirimía diferencias "a los tiros".
Más tarde, en 1989, Díaz Pérez integró durante un año y medio el gabinete de Quindimil. Fue subsecretario de Salud. Pero resurgieron antiguas diferencias y lo enfrentó nuevamente en 1993.
En los últimos años convivían, sin hablarse, dentro de la estructura política del PJ de Lanús. Díaz Pérez era secretario general; Quindimil, presidente.
Ahora, Díaz heredará el despacho que ocupó Quindimil y deberá conducir un distrito de 450.000 habitantes y 53.011 pobres. Promete despedir a unos 500 ñoquis. Recuperar los servicios básicos y el diálogo entre el municipio y la gente.




