
Diputados: el Gobierno contuvo a sus aliados y sacó adelante su agenda, aunque la oposición le dejó una advertencia
La Casa Rosada avanzó con comodidad con sus proyectos económicos, pero dos temas sensibles para Milei lograron reunir a bloques muy diferentes: endeudamiento familiar y discapacidad
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El Gobierno atravesó con éxito una prueba clave en Diputados: logró contener a sus aliados, incluso a varios gobernadores que en las últimas semanas habían amagado con endurecer su postura frente a la Casa Rosada, y consiguió amplias mayorías para aprobar dos proyectos centrales de su programa económico.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) reunió 144 votos en general, mientras que la Inocencia Fiscal II consiguió 139 apoyos con el respaldo de buena parte de los bloques dialoguistas y provinciales. El oficialismo coronó así una sesión en la que las concesiones que repartió entre sus socios volvieron a surtir efecto.
Pero la sesión dejó dos fotografías distintas. Cuando se trató de la agenda económica del Gobierno, los gobernadores que amenazaban con endurecerse volvieron a acompañar. En cambio, frente a temas de mayor sensibilidad social, varios de esos mismos aliados cruzaron de vereda y le permitieron a la oposición superar los 129 votos.

El caso más elocuente fue el de Misiones y Salta. Apenas media hora antes del comienzo de la sesión, los diputados referenciados con Hugo Passalacqua y Gustavo Sáenz habían presentado Argentina Federal, un nuevo bloque con el que prometieron elevar el precio de sus votos. “Una ley por otra ley”, advirtieron. Horas después, acompañaron todas las iniciativas impulsadas por el Gobierno.
En la reforma del BCRA, La Libertad Avanza (LLA) sumó a sus aliados habituales de Pro, la UCR y el MID, pero también a casi todos los bloques que responden a gobernadores. La excepción fueron los catamarqueños, que se abstuvieron después de que no prosperara su exigencia de incorporar un criterio federal para integrar el directorio de la entidad.

La escena volvió a repetirse con Inocencia Fiscal II. Incluso quienes habían planteado reparos terminaron acompañando. La santafesina Gisela Scaglia, por ejemplo, reclamó extender a los familiares de los funcionarios la exclusión de los beneficios del régimen, pero finalmente votó a favor. Esta vez también se sumaron los catamarqueños.
Provincias Unidas exhibió sus diferencias internas. Los cordobeses alineados con Martín Llaryora rechazaron el proyecto junto con Paulón y los radicales críticos Mariela Coletta, Lousteau y Juliano. Los santafesinos referenciados con Maximiliano Pullaro -Scaglia y José Núñez- votaron a favor, al igual que los jujeños de Carlos Sadir y Jorge Ávila, cercano al gobernador de Chubut, Ignacio Torres.
El Gobierno consiguió ampliar todavía más su mayoría con la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). El proyecto obtuvo 147 votos afirmativos, 93 negativos y ninguna abstención. El rechazo quedó prácticamente circunscripto al peronismo y la izquierda.
Incluso Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, acompañó el acuerdo y reclamó que se aprobara sin la reserva al capítulo II para evitar que tuviera que regresar al Senado. Otros dirigentes críticos, como Lousteau y Paulón, estuvieron ausentes durante la votación.
La advertencia de los 133 votos
La sesión, sin embargo, había comenzado con una señal menos alentadora para el Gobierno. La oposición consiguió reunir a 133 diputados detrás de dos asuntos particularmente sensibles para Javier Milei: el creciente endeudamiento de las familias y una nueva prórroga de la emergencia en discapacidad, que vence a fin de año.

Sabían que no podían imponer su tratamiento inmediato. Pero el objetivo político era otro: medir hasta dónde podía extenderse una mayoría opositora.
Las dos votaciones arrojaron exactamente el mismo resultado: 133 votos afirmativos, 107 negativos, 11 abstenciones y cinco ausencias. Fue una cifra insuficiente para habilitar el tratamiento sobre tablas, pero superior a los 129 diputados necesarios para abrir una sesión.
Detrás de las mociones se alinearon el peronismo y un heterogéneo conjunto de bloques que habitualmente negocian con el oficialismo: los misioneros y salteños de Argentina Federal, los mandatarios provinciales de Provincias Unidas, los tucumanos de Osvaldo Jaldo, los catamarqueños aliados a Raúl Jalil, la neuquina referenciada con Rolando Figueroa y Encuentro Federal.

LLA y Pro rechazaron ambas iniciativas, mientras que otros espacios se repartieron entre el rechazo y la abstención. Hubo además movimientos entre una votación y otra, separadas por apenas nueve minutos: algunos diputados cambiaron su postura y otros pasaron de presentes a ausentes o viceversa.
La Casa Rosada consiguió aprobar todo lo que consideraba prioritario. La oposición, aunque perdió las votaciones que buscaba forzar, se llevó un dato para las próximas semanas: existe una mayoría potencial para abrir el recinto el próximo 9 de septiembre e intentar imponer una agenda social propia.
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