Malvinas: dos hermanos unidos y separados por la guerra

Los hermanos Orozco coincidieron en Malvinas; Alberto no regresó
Los hermanos Orozco coincidieron en Malvinas; Alberto no regresó
Juan Ignacio Gareca
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4 de febrero de 2018  • 00:09

Pedro Alberto Orozco, soldado conscripto del Ejército

Los hermanos Orozco eran cuatro, pero los más unidos, dos. Alberto o "Beto" -nacido en 1962- era un año mayor que Adolfo. Juntos solían deambular por los rincones de Florencio Varela -en la provincia de Buenos Aires- donde una debilidad en común los convocaba cada noche: las discotecas.

En 1982, además de compartir ritmos musicales, los hermanos coincidieron dentro de las Fuerzas Armadas. Adolfo era cabo en comisión de la Fuerza Aérea y prestaba servicio en Río Gallegos. "Beto" estaba alistado como soldado conscripto del Ejército, en el Regimiento N° 7 ubicado en La Plata. El primero en viajar a las Islas Malvinas fue el mayor.

"Yo trabajaba con la artillería antiaérea en el aeropuerto, que estaba en el cabo San Felipe", cuenta Adolfo. El lugar es recordado por la mayoría de ex combatientes como "la zona del faro", por la torre rojiblanca de 18 metros que se levanta en el lugar. "Fuimos de los primeros en llegar a Malvinas", recuerda Adolfo y asegura se enteró de la llegada de su hermano mediante un telegrama: "Enviado por mi viejo, el 14 de abril".

Los Orozco volvían a estar en el mismo territorio. Otra vez en el sur. Pero no en Varela, en Malvinas.

El aterrizaje de "Beto" lo tomó por sorpresa. "Siempre que veía llegar un contingente preguntaba por mi hermano. Y la respuesta era siempre la misma: no está", cuenta Adolfo. Aquella neblinosa mañana la respuesta sería otra. El mayor de los Orozco se enteró que el Regimiento N° 7 de La Plata estaba próximo a llegar. Adolfo estaba de guardia y cuando se acercó hasta la zona de descenso se encontró con el cabo Ríos. "Que tal: ¿el soldado Orozco, Alberto?", preguntó. "Sí. Acaba de retirarse a cumplir sus funciones al Monte Longdon", le respondió Ríos.

El Monte Longdon fue una zona de muchos enfrentamientos con el ejército británico
El Monte Longdon fue una zona de muchos enfrentamientos con el ejército británico

Por unos minutos de diferencia, Adolfo y "Beto" no pudieron encontrarse. Del aeropuerto al Monte Longdon había 25 kilómetros de distancia. 25 kilómetros llenos de guerra.

Los hermanos Orozco no volvieron a verse nunca más. "En el aeropuerto también se recibían a los heridos. A todos les preguntaba por "Beto". Si sabían de él, si se lo habían cruzado. Pero nada", relata Adolfo, quién estuvo 75 días en las islas y regresó a Río Gallegos. Cuando Adolfo se refiere a las circunstancias de la muerte de su hermano, habla de un teléfono descompuesto: "Había mil versiones. Uno te decía una cosa y otro, otra", confiesa. Finalmente supo -mediante el testimonio de dos ex compañeros de "Beto"- que murió acribillado en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con soldados británicos en el Monte Longdon.

Tres décadas más tarde, Adolfo volvió a las islas. Lo primero que sintió fue desesperación: muchos lugares por los cuales había transitado ya no existían, por momentos creía estar en otro lugar. Pero no. Eran las Islas Malvinas.

"No sentí nada. Ni dolor, ni emoción. Eran un par de cruces blancas, desperdigadas por ahí". De esta manera sintetiza Adolfo su visita al cementerio de Darwin, donde descansan los restos de los soldados argentinos. "Para mí nunca estuvieron ahí. Era una farsa. El verdadero lugar donde descansan los restos son los puntos donde perdieron la vida", argumenta Adolfo.

Pedro Alberto Orozco es uno de los soldados que fueron identificados en el cementerio argentino de Darwin, donde hay 121 tumbas que desde 1982 permanecían sin sus nombres, señaladas con la leyenda "Soldado argentino solo conocido por Dios". Este caído ya tiene una placa que lo identifica.

Pedro Alberto Orozco, soldado identificado en Malvinas
Pedro Alberto Orozco, soldado identificado en Malvinas

"Beto" había caído en el Monte Longdon. Y hasta allí fue.

"Sentí una energía especial. Algo que me obligaba a quedarme allí: sentía la presencia de mi hermano", dice Adolfo. Aquel día llevó su equipo de mate, una placa de bronce, una bandera argentina y un atado de cigarrillos. Sólo regresó con el mate.

Por último, Adolfo recuerda a su hermano con dolor. Con bronca: "Para mí se murió al pedo. Se quedó allá por haber realizado su trabajo y jamás se lo reconocieron. Puso el pecho por el país y nada. Nada.".

Actualmente en el centro de la ciudad de La Plata, hay un edificio donde están exhibidos los retratos de todos los soldados del Regimiento N° 7 que perdieron la vida durante la guerra. Alberto Orozco no figura en esa galería.

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