
Duhalde se acerca a Kirchner para enfrentar a Menem
Le promete nuevas condiciones para que compita en las elecciones internas del PJ
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El presidente Eduardo Duhalde está trabajando para llevar a Néstor Kirchner a disputar las elecciones internas del Partido Justicialista contra Carlos Menem.
El gobernador de Santa Cruz tenía prácticamente decidido utilizar otro sello partidario para presentarse directamente en las elecciones generales del 30 de marzo, pero empezó a reconsiderar la situación a partir de una conversación que mantuvo a solas con Duhalde en la residencia de Olivos hace poco más de un mes.
Durante un acto oficial con intendentes patagónicos, que fue armado sólo para crear un marco de diálogo entre los dos, el Presidente inició el acercamiento, con el objetivo de encontrar a un candidato que pueda derrotar a Menem en el peronismo.
En la campaña para las elecciones de 1999, Kirchner había sido el aliado más incondicional que Duhalde encontró entre los gobernadores justicialistas.
Pero rechazó una oferta para integrar el gabinete cuando llegó al poder vía Asamblea Legislativa y desde entonces sólo le dedica críticas impiadosas a su gestión (aunque se cuida de no atacarlo en forma personal).
Duhalde pretende ahora recuperar a su antiguo aliado de Santa Cruz. Para tentarlo le prometió dar vuelta la relación de fuerzas en el partido -hoy con hegemonía menemista- con la convocatoria al congreso nacional del PJ para el 1° de noviembre (de lo que se informa por separado)
Kirchner, por su parte, estaría dispuesto a llevar como compañero de fórmula a un dirigente de la provincia de Buenos Aires. Aunque aclaró que las especulaciones en ese sentido son algo prematuras, un dirigente de trato diario con el gobernador estimó que Kirchner no pondría objeción a nombres como los de Juan José Alvarez (ministro de Justicia), Alberto Balestrini (intendente de La Matanza) o Julio Alak (intendente de La Plata).
Balestrini tiene, sin embargo, una excelente relación con Adolfo Rodríguez Saá, quien ayer lo mencionó como un posible candidato a vicepresidente, algo que se podría dar -según allegados al intendente- en el marco de un acuerdo más amplio del duhaldismo con el ex gobernador de San Luis (en lugar de Kirchner).
Intermediarios de confianza
Después del contacto en la residencia de Olivos, Duhalde y Kirchner no volvieron a encontrarse en forma personal, pero las negociaciones siguen adelante con dos intermediarios que tienen excelente relación con ambos: el legislador porteño Alberto Fernández y el titular de la Unidad Presidente, Juan Carlos "Chueco" Mazzón.
Fernández, que fue el encargado de manejar la fundación que recaudó fondos para la candidatura de Duhalde en 1999, ahora es el jefe de la campaña de Kirchner y su principal operador político.
Mazzón, el nuevo secretario privado de Duhalde, tiene una gran amistad con Kirchner. El gobernador dice tener una gran deuda de gratitud con el funcionario porque, cuando era viceministro del Interior de José Luis Manzano, garantizó que le giraran fondos por regalías adeudadas a la provincia de Santa Cruz.
El resultado de más de un mes de gestiones es que Fernández ya admite públicamente que Kirchner está dispuesto a presentarse en las elecciones internas justicialistas, previstas en principio para el 15 de diciembre próximo.
"Si las condiciones de transparencia están dadas, no tenemos problema en confrontar con Menem, porque sabemos que ganamos. Pero el manejo de las condiciones no está en nuestras manos, está en manos de Menem y de Duhalde", dijo ayer a LA NACION.
¿Qué más puede hacer Duhalde para generar una situación tentadora para Kirchner? En primer lugar, completar su abandono al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, quien a pesar de una millonaria inversión en publicidad no logra despegar en las encuestas (los que no lo quieren dejar desamparado se ilusionan con sumarlo a la fórmula).
"Necesitamos una alternativa para ganarle a Menem porque nuestro supuesto candidato oficial no camina", admitió ayer un funcionario importante del Gobierno, convencido de que las elecciones internas del PJ son inevitables, aunque pueden sufrir postergaciones en la fecha y modificaciones en la forma.
En ese razonamiento, Kirchner resulta la salida más atractiva para no entregarle al ex presidente el sello del PJ. Rodríguez Saá es el peronista con mayor intención de voto, pero sus canales de diálogo con el Gobierno son menos fluidos y para un sector del duhaldismo tiene un comportamiento que resulta demasiado impredecible como para pensar en un acuerdo.
Las conversaciones con el gobernador de Santa Cruz están tan bien encaminadas que el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, admitió ayer que los contactos existen y como si fuera un tema personal apuntó: "Tengo una enorme simpatía por Kirchner".
Un apoyo que no se vea
El gobernador de Santa Cruz experimentó en las encuestas el crecimiento al que apuntaba De la Sota y ahora aparece en la mayoría de las mediciones en segundo lugar, arriba del ex presidente.
"Hace tiempo que tienen como proyecto en común el de ganarle a Menem", agregó uno de los dirigentes más allegados a Kirchner, que en la campaña de 1999 armó para Duhalde el llamado Grupo Calafate, integrado por peronistas históricos de marcado discurso antimenemista.
Aunque desconfía del peronismo bonaerense, el gobernador de Santa Cruz está muy tentado con la idea de contar con esa base de apoyo, porque cree que el ganador de la interna del PJ quedará muy cerca del poder.
Para garantizar la movilización del aparato, Duhalde ofreció llamar a elegir autoridades partidarias en la provincia de Buenos Aires el mismo día de las elecciones generales (previstas en principio para el 30 de marzo).
Esa idea tampoco desagrada a Kirchner, que sin embargo hará lo posible por no aparecer como el nuevo candidato del Gobierno. "No soy el Chirolita de nadie", dijo anteayer.
En la Casa Rosada, de todas maneras, no piensan en pedirle un abrazo público con Duhalde: "Queremos que gane, no queremos que pierda...", apuntó resignado un hombre del Presidente.





