
Dumón visitó por primera vez la CGT
Lo acordó anteanoche con Daer; lo dejaron a salvo de las críticas a De la Rúa
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En una reunión "muy campechana y con mate de por medio", según contó uno de sus participantes a LA NACION,el flamante ministro de Trabajo, José Gabriel Dumón, obtuvo ayer de las dos CGT, en la sede sindical de Azopardo 802, el aval necesario en su postura de "reconstruir el diálogo" con el sector. Ello será el eje de su gestión, según dijo el funcionario.
Dumón privilegió el gesto de acercarse personalmente a la CGT (cosa que hizo una vez el primer ministro de la Alianza, Alberto Flamarique, y no hizo Patricia Bullrich) para invitar formalmente a la dirigencia encabezada por Rodolfo Daer y Hugo Moyano a reunirse anoche con el presidente Fernando de la Rúa en Casa de Gobierno.
A pesar de que la reunión con el jefe del Estado estaba acordada desde anteayer por el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, con Daer, las sucesivas y amistosas llamadas entre sindicalistas y Dumón precipitaron también la reunión entre ellos.
Antenoche, Dumón y Daer hablaron 20 minutos por teléfono (una versión negada por los participantes aseguró que el ministro también estuvo en el gremio de la sanidad de Carlos West Ocampo con los "gordos" de la CGT) y surgió de mutuo acuerdo la necesidad de ver a los sindicalistas primero, antes del encuentro con De la Rúa. Daer entonces lo invitó.
Aunque los gremialistas aseguraron a LA NACION que se reservaban "la libertad de criticar y tomar las decisiones que consideren necesarias si están en desacuerdo con los anuncios económicos de (Domingo) Cavallo", Daer dio el oxígeno necesario a la recién iniciada administración de Dumón. "En todo caso, los dardos apuntarán contra el Presidente y contra Cavallo. Reconocemos la voluntad de Dumón", dijo concluyente el sindicalista a LA NACION.
También participaron del diálogo Juan Palacios y Jorge Viviani, de la central disidente de Moyano. Dumón llegó solo a las 11.10 y se fue a las 12.30.
A las quejas cegetistas por el trabajo en negro, la falta de políticas activas en materia de empleo y el llamado a evitar despidos y nuevos ajustes oficiales, se contrapuso la voluntad de Dumón de volcar sus angustias ante el Presidente.
Dumón fue despedido con un abrazo por los anfitriones. La química personal con Daer fue tal que después de allí se volvieron a encontrar en un lugar no revelado.

