
El asesor espiritual del general Ramón Camps
Von Wernich está acusado de crímenes
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Hace treinta años, Christian von Wernich era un sacerdote raso, pero de notable influencia en la vida política bonaerense. Como confesor del jefe de la policía de la provincia, general Ramón Camps, ejercía un peso más allá de lo espiritual en las fuerzas de seguridad. Tenía libre acceso a todos los rincones de las cárceles clandestinas platenses, de acuerdo con el relato de sobrevivientes de esos centros de detención. Allí fue cómplice por lo menos de decenas de secuestros y torturas, según el juez que lo investigó y ordenó su juicio oral. Hoy, cuando enfrente al tribunal federal de La Plata, se convertirá en el primer sacerdote argentino enjuiciado por crímenes de lesa humanidad.
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Christian von Wernich nació en Concordia en 1938. Después de un paso fugaz por la Facultad de Medicina y de un viaje a Estados Unidos, se ordenó como cura. Su primer destino fue la ciudad de 25 de Mayo. Por entonces ya viajaba todas las semanas a La Plata, según él mismo contó a la revista Siete Días . Conocía a Camps porque ambos eran entrerrianos y, con el tiempo, se convirtió en su cura de confianza. Von Wernich era, además, capellán de la policía.
"Yo conocí a Von Wernich mientras estuve detenido -relató a LA NACION el testigo Luis Velasco-. Lo pude ver porque él nos hablaba frente a frente, nos decía que nos sacáramos la venda. Lo escuché defender la tortura, el asesinato y el robo de bebes."
En 1977, Velasco estuvo preso un mes en la comisaría quinta de La Plata. Entonces, relata, conoció al capellán: "¡Era terrible! Nos decía que no teníamos que odiar a quienes nos torturaban porque lo merecíamos como castigo por el gran daño que le habíamos hecho a la sociedad. Y todo a cara descubierta. Nunca se ocultó".
Varios ex detenidos declararon haber convivido con Von Wernich en cárceles clandestinas. Entre ellos, el periodista Jacobo Timerman. Los relatos de aquéllos cuentan que el cura forjaba relaciones de confianza con los detenidos para convencerlos de que declararan. En la causa judicial se lo acusó incluso de haber oficiado como nexo entre los presos y sus familias, a las que en algún caso les cobró -según las acusaciones- para pagar pasajes que sacarían a los presos del país, pero esos viajes no se concretaban.
En el legajo 683 de la Conadep, el policía Julio Emmed da cuenta de una "operación" de la que participó junto con el cura, que terminó con el homicidio de tres detenidos, que fueron abandonados en un descampado. "Von Wernich me habla de una forma especial por la impresión que me había causado lo ocurrido; me dice que lo que habíamos hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios sabía que era para bien del país", relató Emmed.
Con el regreso de la democracia, la suerte de Von Wernich empeoró. En 1984 estuvo preso siete días en la Cámara de Diputados por haber dicho que los legisladores hacían "todo para que volvieran los militares". Hacía poco que la Conadep lo había denunciado por violaciones de los derechos humanos cuando Von Wernich concedió la entrevista que le valió la detención.
En 1988, su traslado a Bragado dividió a la ciudad. La parroquia de Santa Rosa de Lima, su nuevo destino, estuvo casi vacía durante meses y el 26 de noviembre de 1988 unas 1500 personas marcharon para repudiarlo.
Fue destituido como capellán de la policía bonaerense en 1985. No se sabe que haya recibido sanción alguna por parte de la Iglesia. Sí que fue trasladado a Chile y que allí dio misa hasta poco tiempo antes de su detención, en La Plata, en septiembre de 2003.






