
El camino que llega hasta Luis Ricca
Era titular de varias cuentas bancarias
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SAN PABLO.- El argentino Luis Felipe Ricca "tuvo una participación protagónica y fundamental en el esquema de corrupción montado por Paulo César Farías en el gobierno de Fernando Collor de Mello", afirmó el periodista Lucas Figueiredo, autor del libro Murciélagos Negros -PC Farías, Collor, mafias y la historia que Brasil no conoció (2000).
En diálogo con LA NACION, Figueiredo, periodista del diario Folha de Sao Paulo, dijo que "si Ricca no está preso es porque Collor no está preso y porque PC Farías, al momento de ser asesinado, sólo había sido condenado por fraude".
Pero, según Figueiredo, pruebas sobran. "Está comprobado en los expedientes de la causa que Ricca era el titular de tres cuentas por las que pasaron más de 300 millones de dólares, y en las que llegó a hacer depósitos hasta la propia mafia italiana", contó.
Precisamente, es la justicia italiana la que obtiene de Ricca la declaración más reveladora del caso Farías. En 1994, Italia estaba conduciendo la mayor investigación sobre tráfico de cocaína en Europa. Ese año logra secuestrar 5500 kilos de cocaína en el norte del país. La Justicia termina desarmando una gran organización de narcotráfico que, entre 1990 y 1994, envió a Europa 11 toneladas de cocaína.
Al descubrir al tesorero, Angelo Zanetti, encuentran también que el mafioso había depositado $ 2,1 millones en la cuenta de PC Farías. En marzo de 1993, otros dos mafiosos italianos, Luciano Raggi y Giulio Marcozzi, habían depositado otros 300.000 pesos.
La cuenta, del ABN Amro Bank, había sido abierta por el argentino Luis Felipe Ricca. Interrogado por la justicia italiana, Ricca revela detalles del llamado "esquema PC". Según Figueiredo, Ricca se convierte en una pieza fundamental en el "esquema PC" porque "ya a fines de la década del 80 tenía conocimientos sobre cómo lavar dinero".
Consta en los expedientes que por una empresa que el abogado tenía en Uruguay, Eurocapital, pasaron $ 300 millones de PC Farías. A partir de ese dato, la Policía Federal brasileña presenta una denuncia contra Ricca.
En su declaración a la justicia italiana, Ricca reconoce que de otra cuenta abierta por él en Ginebra salieron $ 2,5 millones de dólares, que fueron usados para pagar la fuga de Farías del Brasil, en 1993. Y, de otra de las cuentas, dice, salieron $ 5 millones para evitar que Collor fuera destituido.
"Ricca no era un mero abogado: estaba al tanto y participaba de cada movimiento financiero del esquema de corrupción", denuncia Figueiredo.
Historia de una relación
El abogado conoció a Farías en 1989, cuando Fernando Collor de Mello era gobernador del Estado de Alagoas. Farías era en ese momento su tesorero de campaña.
Durante la campaña de 1989, las posibilidades de que ganara la izquierda, personalizada por Luiz Inacio Lula da Silva, eran grandes. "Aprovechándose del miedo que la izquierda despertaba, PC Farías logró recaudar millones de dólares de empresarios, para luchar contra la candidatura de Lula. Había también otros motivos: PC Farías le prometía favores a los empresarios a cambio de dinero", explicó Figueiredo.
En 1992 comienza el fin del gobierno de Collor cuando su hermano, Pedro, revela algunos entretelones de la trama de corrupción organizada por PC Farías con la autorización del presidente.
Farías huyó de Brasil en junio de 1993, usando el camino del tráfico de drogas: Mato Grosso, la Argentina, Uruguay, Londres y Tailandia, donde fue reconocido por un turista brasileño. Capturado y preso, fue condenado por fraude, por haber creado cuentas bancarias fantasma. En diciembre de 1995 quedó en libertad. Pocas semanas después recibió la visita de dos argentinos: Ricca y Jorge La Salvia, a quienes él había presentado.
La reunión transcurrió en la casa de Farías en Maceio. Susana Marcolino, la novia de Farías, presenció, según Figueiredo, "una discusión en tono fuerte para determinar la reorganización de las cuentas y los fondos". Tres meses después, PC Farías y Marcolino fueron asesinados a tiros en esa misma casa. No se conoce la autoría del crimen.
Collor de Mello nunca fue condenado porque negoció su renuncia a cambio de no ser investigado. Ricca fue nombrado juez y, hasta el año pasado, La Salvia vivía en Río de Janeiro, en la paradisíaca Barra da Tijuca.




