El canciller Quirno desmintió presiones de Estados Unidos para no comerciar con China e insinuó que Argentina podría salir del Mercosur
“No tenemos tiempo para esperar”, dijo el jefe de diplomacia nacional, en una crítica velada a Brasil; respondió preguntas en el Colegio de Abogados porteño
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Puntual y de traje y corbata a pesar de la llovizna, Pablo Quirno llegó a mediodía a la señorial sede del Colegio de Abogados de Buenos Aires. Invitado por la entidad que nuclea a los principales estudios de jurídicos con sede porteña a un “almuerzo de confraternidad”, el canciller llegó dispuesto a explicar la “revolución de acuerdos comerciales” firmados por el Gobierno con Estados Unidos, la UE como parte del Mercosur, Singapur, y la adhesión al Tratado Transpacífico, entre muchos otros. Luego de una larga introducción, y de saborear el pollo con calabaza dispuesto por la organización, se abocó a responder preguntas de los presentes, una gimnasia que por cierto ni el presidente Javier Milei ni sus principales ministros suelen llevar a cabo muy seguido.
Allí surgieron las principales definiciones de Quirno, en especial a la relación con Estados Unidos, y el equilibrio que supone para el Gobierno el vínculo con otro actor trascendente: China, comprador de materias primas argentinas y principal competidor a escala global de la administración Trump.
“Este mito que te dice que Estados Unidos te ayuda si no te dejas ayudar por China, eso no es verdad”, dijo el canciller, sin aludir a la presión directa de funcionarios que responden al embajador norteamericana Peter Lamelas sobre la cooperativa eléctrica neuquina Calf para que no comercie con la empresa tecnológica china Huawei, reconocido por todas las partes en conflicto.
“Si Estados Unidos dijera, ´Ah, no, no le vendas carne a China´…¿vos me podés comprar 600.000 toneladas de carne? No, entonces siga, siga", buscó explicar el responsable de la diplomacia nacional, negando presiones del principal socio del Gobierno, los Estados Unidos.
En tren de cuidar el equilibrio, Quirno calificó a Estados Unidos como “nuestro primer inversor extranjero”, pero destacó que “también Estados Unidos negocia con China”, del cual destacó haber renovado el swap de monedas y su condición de segundo socio comercial del país. “No es excluyente”, remató el canciller, ante la atenta mirada de la titular del Colegio, Fernanda Mierez, y otros asistentes como el constitucionalista Ricardo Gil Lavedra, el abogado Daniel Sabsay y la integrante del Consejo de la Magistratura Jimena De la Torre.
En relación a un próximo viaje del Presidente y otros funcionarios a la potencia asiática –el gobierno de Xi Jinping espera ese gesto desde hace dos años-, Quirno afirmó que “está previsto, no confirmado ni agendado”, y que deben resolverse “algunas conversaciones de temas comerciales” antes de concretar la visita.
A tono con las posturas del Presidente, y en tiempos de frialdad política con el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, Quirno sostuvo que el Mercosur “no cumplió sus objetivos iniciales”.
Para Quirno, en el bloque regional “todo se hace burocrático y lento, y nosotros no tenemos tiempo para perder”. Remarcó que el tratado con la UE demandó 26 años, “y Argentina no tiene otros 26 años para perder”. Sin “sacar los pies del plato, por ahora”, afirmó, Argentina seguirá apostando a un Mercosur, aunque advirtió que “hay que hacerse preguntas, como… ¿por qué tenemos un arancel común exterior y por qué no vamos a una zona de libre comercio? ¿Te vas a agarrar de la parte que te conviene a vos del acuerdo y no de la otra parte? Esas son las charlas que hay que tener, las que nosotros queremos tener y en la medida que se puedan tener bienvenidos, en la medida que no se puedan tener, en paralelo trabajamos en nuestro proceso”, advirtió.
Quirno también criticó, sin nombrarlo, al presidente de Brasil Lula por haber apoyado la candidatura de la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet a secretaria general de la ONU, y no la del diplomático argentino Rafael Grossi, impulsado por la Casa Rosada, “por cuestiones ideológicas”.
“Al Papa ya lo traje”, bromeó Quirno cuando lo consultaron sobre los próximos objetivos de la política exterior. Se mostró entusiasmado con la “ola azul” de gobiernos de sesgo liberal que gobiernan el continente, y consideró que el Presidente “anticipó una tendencia que hoy recorre el hemisferio”.
“Tomamos las decisiones a conciencia, el alineamiento viene por valores similares”, dijo hacia el final, antes de sentarse a comer el postre con las autoridades del Colegio, en defensa del alineamiento del Gobierno con Estados Unidos e Israel. “Vamos a ser un actor importante en los años por venir”, prometió. Un rato antes había precisado que sería “en los próximos cinco años”, dando por hecho que Milei será reelecto en 2027.
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