Malvinas: el “Chango Batata” y la cruz abrigada con un poncho salteño

César Sisterna abrigando una de las cruces del cementerio de Darwin con un poncho salteño
César Sisterna abrigando una de las cruces del cementerio de Darwin con un poncho salteño Fuente: Archivo
Juan Ignacio Gareca
(0)
4 de febrero de 2018  • 00:29

Jorge Luis Sisterna, soldado conscripto de la Armada

La primera medalla que obtuvo Jorge Luis Sisterna no tuvo nada que ver con la actividad militar. La condecoración llegó un 17 de junio -fecha en la que se conmemora la muerte del héroe gaucho Martín Miguel de Güemes- en una peña de Orán, al norte de la provincia de Salta. "Buenas noches: yo soy el Chango Batata", se presentó sobre el escenario y encandiló con su voz a todos los presentes. Jorge se haría con el primer puesto en la competición de cantores. El premio lo obtuvo gracias a la interpretación de alguna zamba de Alfredo Zitarrosa, cuyo nombre naufragó entre el mar de recuerdos de su madre Adelma Mendez.

"Era un chico obsesivo por el orden, le gustaba tener todo acomodado. Su único punto débil era el estudio: por eso dejó los libros y se metió en la Armada", cuenta Adelma. Jorge abandonó Salta para viajar hasta Punta Alta, donde se inscribió en la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA).

Jorge, en el centro, junto a dos compañeros de Regimiento escuchando la radio
Jorge, en el centro, junto a dos compañeros de Regimiento escuchando la radio Fuente: Archivo

Al momento de partir, Jorge tenía 19 años. "Era muy chico. Por eso nos fuimos con su hermana Ana y nos instalamos en la Capital Federal: queríamos estar cerca de él", recuerda su madre. Además de Ana, Jorge tenía otros cuatro hermanos. Su padre vivía en San Rafael, Mendoza, y estaba separado de Adelma hace varios años. Los Sisterna parecían estar desperdigados por todo el país.

Cada vez que tenía franco, Jorge viajaba para estar con las mujeres de la familia. Pero esa tradición se terminó el 28 de marzo de 1982. Aquella tarde entre mates y medialunas, estaban diagramando el próximo objetivo: regresar a Orán para visitar a la familia. "Mire mamá, usted sabe… no vamos a poder ir. Parece que están por llegar nuevos soldados y... me tengo que quedar". Jorge nunca tuteaba a su madre cuando le dirigía la palabra. "Me hizo un verso", dice Adelma cuando recuerda la respuesta de su hijo. Según ella, Jorge ya sabía que su destino estaba marcado. Fue el ultimo mate que compartieron Adelma, Ana y Jorge.

Jorge, el más bajito de todos, con sus compañeros antes de un partido de fútbol
Jorge, el más bajito de todos, con sus compañeros antes de un partido de fútbol

Recién volvieron a saber de Jorge el 2 de abril. En una carta, les contaba que ya estaba en Malvinas y que se disponía a defender a la patria. El corazón de Adelma se estrujó cuando leyó esas líneas. Eran la confirmación de su sospecha. Pero el malestar ahora, era doble: César, su otro hijo, también estaba en la Armada. Pero fue el mismo Jorge quien en la segunda carta despejó cualquier temor sobre una probable convocatoria de su hermano: "Quédese tranquila mami, el César es aspirante: no está en edad para venir. Los quiero. El Chango Batata".

La última carta -la tercera- fue la más sorpresiva. "Si me pasa algo cuiden a la Charo y a la bebé. Los quiero. El Chango Batata". Jorge iba a ser papá y nadie lo sabía.

El 6 de junio de 1982 era su día de franco. Jugaba a las cartas con sus compañeros de Regimiento hasta que vino un capitán y preguntó quienes podían acompañarlo hasta el Monte Kent. Jorge y otro soldado de Santiago del Estero se ofrecieron como voluntarios. Había que minar la zona para impedir el avance de las tropas británicas. A Jorge le gustaba mucho esa tarea: los explosivos eran su especialidad.

El Chango Batata en la rambla de Mar del Plata
El Chango Batata en la rambla de Mar del Plata Fuente: Archivo

Mientras enterraban las minas, un buque británico disparó un misil. Murieron los tres. Dos meses más tarde, nacía Jorgelina, su única hija.

Jorge es uno de los soldados que fueron identificados en el cementerio argentino de Darwin, donde hay 121 tumbas que desde 1982 permanecían sin sus nombres, señaladas con la leyenda "Soldado argentino solo conocido por Dios". Este caído ya tiene una placa que lo identifica.

Hasta que la artrosis se lo permitió, Adelma viajó en dos ocasiones a Malvinas. La conclusión de ambos viajes fue la misma: "Una experiencia brutal". En 2012 viajaron su hijo César y su nieta Jorgelina. Habían llevado un poncho salteño y un rosario. Cuando llegaron al cementerio de Darwin eligieron tres cruces al azar: zona que simbolizaría para ellos el lugar de descanso de Jorge y sus otros dos compañeros que fueron hasta el Monte Kent. Eligieron la cruz de la izquierda. La abrigaron con el poncho y le colocaron el rosario. Unos años más tarde, cuando la Cruz Roja les informó que los restos de Jorge habían sido identificados, también les informaron la ubicación exacta de sus restos. Se trataba de la cruz que estaba al lado.

Por un momento Adelma parece recordar la zamba de Zitarrosa que cantó Jorge aquel 17 de junio. Pero no. Lo que viene a su memoria es otra canción: la preferida de su hijo. La que para ella "hace que Jorge esté aquí. A mi lado". Es "Cachito campeón", de León Gieco.

En una de sus estrofas, la canción dice:

Cómo estará mi madre, ay, ay, sí, cómo estará, ay, ay, ay...

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.