
El conflicto entre Brasil y Argentina: qué significa llamar a consultas a un embajador
Fue la medida de protesta diplomática que tomó el gobierno de Lula da Silva tras los insultos de Javier Milei contra el mandatario brasileño
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El gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, luego de los insultos y descalificaciones que el presidente Javier Milei profirió contra Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto del Partido Liberal (PL) en San Pablo, junto a Flavio Bolsonaro.
El llamado a consultas es una medida de conflicto intermedia en la diplomacia internacional que evidencia una fuerte tensión bilateral. Mediante este recurso, un gobierno exige el regreso temporal de su embajador para evaluar una situación crítica o preocupante junto a las autoridades de la Cancillería.
El gesto busca manifestar un profundo descontento, revisar la estrategia geopolítica o presionar al Estado receptor sin llegar al extremo de romper relaciones diplomáticas. Se trata de un mecanismo protocolar que subraya la fragilidad del vínculo tras un incidente específico.
Durante un discurso de unos 25 minutos en San Pablo, Milei cuestionó duramente al presidente brasileño. Sin nombrarlo por su nombre de pila, se refirió a Lula da Silva como “el zurdo”, “el ladrón”, “el presidiario” y hasta ironizó sobre un desperfecto técnico en el acto al preguntar si “los micrófonos los mandó a tocar el ladrón”.
En la reciente crisis diplomática entre España y Argentina, el llamado a consultas funcionó como una herramienta de presión de Madrid hacia la Casa Rosada para exigir disculpas públicas a Javier Milei por sus declaraciones contra la esposa de Pedro Sánchez. Aunque el mandatario argentino se negó, España designó posteriormente a un nuevo embajador, Joaquín María de Arístegui Laborde, lo que ayudó a desactivar la tensión bilateral.
Tensión bilateral
Desde el entorno del mandatario de Brasil y el propio Partido de los Trabajadores calificaron la diatriba de Milei como “inadmisible” y sentenciaron que el libertario “no está a la altura de su cargo”.
La relación entre Javier Milei y Lula da Silva está plagada de fuertes rispideces discursivas, desplantes y frialdad protocolar desde antes de que el libertario asumiera la presidencia del país. Durante su campaña presidencial en 2023, Milei apuntó repetidamente contra Lula da Silva, tildándolo públicamente de “comunista” y “corrupto”.
En junio de 2024, Lula da Silva dijo que Milei le debía una disculpa tanto a él como al pueblo de Brasil por decir “bobadas” sobre su gestión. El gobierno libertarios se negó y en julio de 2024 el mandatario argentino decidió bajarse de la Cumbre del Mercosur en Asunción para asistir una conferencia conservadora junto a Jair Bolsonaro en esa misma fecha en Camboriú (Brasil).
Cuatros meses después, ambos presidentes coincidieron en la Cumbre del G20 en Río de Janeiro. El frío y rígido saludo protocolar de bienvenida propiciado por Lula evidenció una vez más el vínculo conflictivo.
Durante la Cumbre del Mercosur de julio de 2025 celebrada en Buenos Aires, Milei y Lula expusieron visiones antagónicas de la economía regional. Mientras Milei apuntó contra el funcionamiento del bloque y amenazó con que Argentina avanzaría sola hacia el libre mercado, Lula defendió la unión aduanera. Aunque el saludo inicial fue frío, el encuentro terminó con un abrazo protocolar en el momento del traspaso de la presidencia pro tempore del bloque hacia el mandatario brasileño.
A finales de 2025, Milei y Lula cruzaron sus posicionamientos por la crisis en Venezuela. El argentino respaldó la política de máxima presión y sanciones de Estados Unidos, en tanto Lula rechazó intervenciones externas y se posicionó como mediador.
La distancia geopolítica entre respecto a la situación del país caribeño se profundizó drásticamente a comienzos de 2026 debido a la captura de Nicolás Maduro por las fuerzas norteamericanas.


