
El cuñado de De la Rúa acondiciona la Casa Rosada
Basilio Pertiné dirige la empresa que ganó la licitación.
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El 10 de diciembre próximo el presidente Carlos Menem entregará la casa en orden.
Por lo menos así lo aseguran los arquitectos que tienen a cargo la restauración y pintura de la fachada de la Casa Rosada ubicada sobre la calle Balcarce.
Curiosamente, quien se encargará de que el viejo edificio recobre su color y sus formas es el cuñado de Fernando de la Rúa, el postulante presidencial de la Alianza que, según las últimas encuestas, tiene la mayor intención de voto y podría ser el próximo ocupante del edificio gubernamental.
La Constructora San José, cuyo director es Basilio Pertiné, es la empresa que ganó la licitación privada para reconstruir el frente de la Casa de Gobierno, y dejó en el camino a Macherione Hermanos, que presentó un presupuesto más elevado.
La empresa que dirige el hermano de Inés Pertiné, esposa de De la Rúa, hizo una oferta de 290.000 dólares para ganar la licitación. Mientras que Macherione, que ya tiene experiencia en otras obras realizadas en el interior de la Casa Rosada, presupuestó 325.000 dólares.
Según el director del Departamento Técnico de la Casa de Gobierno, arquitecto Mario Casares, "San José ganó la licitación por el buen precio y por su experiencia en restauraciones. Además, la otra constructora propuso cubrir la obra con una media sombra, mientras que San José incluyó en el monto final la gigantografía".
El dibujo que por estos días cubre la Casa de Gobierno se diseñó con la idea de imitar los que se utilizan en Europa cada vez que se encara la restauración de un edificio.
Con intenciones de no arruinar la estética de la ciudad con obreros y andamios, se cubre la parte que se encuentra refaccionando. Algunos lo hacen con una media sombra (un apretado entretejido negro) y aquellos que cuentan con mayores posibilidades económicas lo hacen con una replica exacta de la parte que está en obra.
Como en el Primer Mundo
Una de las grandes diferencias que la gigantografía porteña presenta con las europeas es que las del Viejo Continente, en la mayoría de los casos, posee un sponsor. Así se logra reducir los costos de una inversión que solamente tiene un fin decorativo.
Jacinto Cabred, director de Magia, la agencia publicitaria que realizó el trabajo, explicó a La Nación que "el precio de la gigantografía es de 80.000 dólares aproximadamente".
Sin embargo, el creativo aclaró que la cotización para la Casa Rosada fue mucho menor. "Para nosotros es una forma de publicitarnos y de demostrar que este sistema, que se usa mucho en Europa, se puede instrumentar con éxito en el país."
Esta empresa ya había intentado utilizar una impresión similar con el fin de publicitar un jabón para la ropa pero, con menos suerte, ya que debió retirarla cuando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires determinó que la publicidad no se ajustaba a las normas vigentes en cuanto a avisos en la vía pública.
La empresa constructora estima finalizar el trabajo para fines del mes próximo o principios de diciembre "si la lluvia lo permite", explicó Lino Portela, otro de los arquitectos de la compañía.
Una vez terminada la obra, son varios los que intentarán quedarse con la gigantografía. Pero Casares asegura que seguramente pasará a ser otro elemento histórico del museo de la Casa Rosada.
"Dicen que el presidente (Carlos) Menem se la quiere llevar a Anillaco, para estar cerca de la Casa Rosada", bromeó una fuente del Gobierno.
Lo cierto es que, gracias a este trabajo, el nuevo jefe del Estado tendrá algo menos por qué preocuparse. La fachada de la Casa Rosada estará en condiciones.





