
El establishment ve mensajes ambiguos en el discurso oficial
Consideran que eso aleja a los inversores
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El ex ministro de Economía Roberto Alemann resumió ayer el momento político actual con una ironía: "Tenemos un triunvirato en el poder: el vicepresidente (Carlos Alvarez) habla 27 veces por día, habla Alfonsín y habla De la Rúa. Hablan todos. Eso da la sensación de que no hay conducción", dijo ayer a La Nacion.
El concepto puede trasladarse al grueso del sector empresarial y financiero, que cree que los mensajes ambiguos golpean la economía argentina en su centro vital, postergando la llegada de inversiones.
Por la mañana, los empresarios leyeron las opiniones del vicepresidente Carlos Alvarez, que había pedido cambios en la política económica. "Cuando pedí cambios, dije cambios en la manera de transmitir el programa", aclaró Alvarez horas después. Por otro lado, mientras el ministro de Economía, José Luis Machinea, afirmaba desde Praga que se oponía a una eventual creación de un ministerio tributario, De la Rúa confirmaba que la elevación de la AFIP a ese rango era "parte del análisis".
Manuel Sacerdote, presidente del BankBoston y del influyente Consejo Empresario Argentino (CEA), fue enfático ante la consulta: "El Gobierno parece empeñado en mandar señales al mercado de que algo está por cambiar y lo único que logra no es generar expectativa favorable, sino incertidumbre que frena las decisiones de compra e inversión". El banquero se mostró preocupado por cierto dejo esquizofrénico en el discurso oficial. "Por un lado -insistió-, el discurso más oficial señala que no habrá cambios; pero después, los mensajes de personajes importantes del Gobierno dicen lo contrario. Es curioso que después se pregunten por qué cae la inversión respecto de 1999. Cae porque nadie se atreve a tomar decisiones importantes para su vida o empresa si siente que algo puede cambiar."
Ese fue, precisamente, el punto de confluencia de todos los consultados: si se eligió un rumbo en los hechos, ¿por qué ponerlo en duda en las declaraciones? Sergio Einaudi, director de Techint, sostuvo: "Entre moverse mal y no moverse, mejor es no moverse. ¡Para cambiar sólo por cambiar, prefiero quedarme quieto por cinco años! Es lógico que Chacho diga eso; él está preocupado por la situación, es político, y tiene que decirles algo a los argentinos. Estamos un poquito más angustiados que hace un mes, es cierto. Porque no vemos ninguna luz de mejoría. Y, aunque no hay soluciones mágicas, no le encontramos la vuelta a la cosa".
Alemann agregó que otro problema del Gobierno es que transmite mal sus ideas. "No saben comunicar. No toman conciencia de que son Gobierno, a veces siguen operando como oposición. El espectáculo que están dando es patético: el presidente cavilando, diciendo que algún día va a tomar algunas decisiones con el gabinete, pero nos las toma... Se la pasaron diciendo durante 15 días que el desempleo iba a ser del 15,4% y, cuando llegó el día, volvieron a anunciarlo. Y cuando hay una buena noticia no dicen nada. ¿Quién habló de las inversiones chilenas de US$ 800 millones en forestación en Corrientes y Misiones? Eso es muy bueno."
-¿Esto genera un clima adverso?
-Pero claro, si se cansaron de decir que todo lo que había dejado Menem estaba mal. No es así, por favor, lo único que Menem dejó mal fue la parte fiscal, pero dejó cosas muy buenas: crecieron las exportaciones, tenemos un país minero... Por último, el impuestazo también generó un pesimismo espantoso, porque afectó de lleno en los gerentes de empresa, que es la gente que toma decisiones. Y esa gente habla y transmite después su opinión.
Para el ejecutivo del Banco General de Negocios, Julio Baroero, el momento político en la Alianza influye en la crisis. "Las dudas de los operadores crecen porque nadie tiene una idea acabada de cuál es la verdad ni la magnitud de los hechos. Pero de lo que no hay dudas es de que está en marcha un reacomodamiento en la Alianza. Todos están esperando el resultado de esos movimientos para ver qué implicancias tendrá para el clima de negocios."
Por último, a los empresarios no los sedujo la posibilidad de que Domingo Cavallo reemplazara a Pedro Pou en el Banco Central: "La tendría que pensar", dijo Einaudi. Alemann fue más tajante: "Sería muy malo. A Pou no hay que tocarlo, porque tiene estabilidad institucional. Que se reúnan peronistas y aliancistas para sacarlo es horroroso. Pou administró bien la política monetaria y es el sostén de la estabilidad".




