El ex presidente, a un paso de quedarse con la vieja sigla
No siempre hubo tanta unidad como ahora en la historia del peronismo, aun estando en el poder: Néstor Kirchner no irá mañana al congreso del PJ en Parque Norte, pero fue quien ató todos los cabos para que ese cuerpo defina las reglas del partido que presidirá desde mayo y que será su espacio institucional para ejercer el poder real detrás de su esposa, la presidenta Cristina Kirchner.
Hay que aclarar bien las cosas. El que sesionará mañana es el congreso del PJ, con 900 congresistas, que reformará la carta orgánica del partido para "modernizarlo" y "reorganizarlo".
El ex presidente no tiene por qué asistir. Es que Kirchner presidirá, si todo sale como lo preparó en estos meses, el consejo nacional del PJ, que es el órgano de conducción ejecutiva partidario y que está intervenido desde 2004 por Ramón Ruiz. Para normalizar el consejo, precisamente, es que se votará la nueva carta orgánica.
En la actualidad, y por el motivo que sea, nadie duda de que Kirchner concentra la aprobación de la enorme mayoría del peronismo. Sólo existen algunos sectores disidentes: Carlos Menem, Alberto Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Francisco De Narváez. Los disidentes no congregan más que una minoritaria expresión. E incluso están divididos entre sí. Pero más allá del liderazgo real de Kirchner, el ex presidente debe conseguir la presidencia formal del consejo nacional del PJ. Y el primer paso será mañana en el congreso, ya que sus miembros tienen vigencia.
Para llegar a esta instancia clave, Kirchner tejió en sus oficinas de Puerto Madero acuerdos y pactos con todos los sectores del PJ, los amigos, los más distantes, y hasta algunos ex adversarios. Por ejemplo, selló la alianza indestructible, hoy por hoy, con el titular de la CGT, Hugo Moyano, que encolumna a los gremios con mayor poder de fuego de país. Pero también acordó con las 62 Organizaciones, que lidera Gerónimo Venegas; con Roberto Lavagna, que tuvo un fugaz paso por la oposición, y con todos los gobernadores del PJ y la mayoría de los intendentes peronistas del conurbano.
Los acuerdos políticos partidarios tuvieron su correlato en los pactos entre la Nación y las provincias por los recursos. ¿Cómo se materializan? La fórmula es sencilla y conocida en Kirchner: el apoyo incondicional de los gobernadores e intendentes se premia con el generoso reparto de fondos para obras públicas y otros gastos corrientes.
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Las necesidades financieras y económicas de las provincias y la concentración de recursos nacionales en manos de la Nación -con una ley coparticipación desactualizada- permiten ese poder discrecional que Kirchner, aún detrás del trono y desde el llano, sabe usar como nadie como arma de presión para disciplinar. Tanto a peronistas como a opositores. La presidencia del PJ, en tanto, le otorgará un espacio institucional para ejercer ese poder político.
Entre la Casa Rosada y los sindicatos, en un contexto de negociaciones por aumentos salariales y mejoras en los subsidios, también hay mucho por acordar. Obras públicas y subsidios. Ambas se gestionan en el Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido, convertido, quizá en el mayor operador político del kirchnerismo.
Así, Kirchner concentra hoy el consenso de gobernadores, intendentes, legisladores y punteros del PJ. Su sombra sobrevolará, por ello, la sesión del congreso partidario de mañana.
La nueva carta definirá allí el número de vicepresidentes y consejeros de la futura conducción. En Parque Norte se definirá la conformación de la nueva junta electoral, el tribunal de disciplina, la amnistía para aquellos que se fueron del PJ, la reafiliación, y la fecha de elecciones internas el 18 de mayo para la presidencia del consejo. El 18 de abril se vencerá el plazo para presentar listas. Como no habrá opositores, Kirchner podrá ser consagrado por el mismo congreso partidario, pero en una nueva reunión. Los nombres de la mesa del cuerpo se terminarán de negociar en febriles reuniones en estas horas entre gobernadores.
La lista de Kirchner sólo se conocerá dentro de unos días. Lo seguro es que el congreso de mañana deberá exhibir unidad. El fantasma de la fractura interna del congreso de 2004 estará presente. Kirchner tenía entonces más disidencias internas para definir una conducción del PJ. Esa división lo llevó a intervenir el partido. Es lo que ahora quiere revertir. Por eso él lo mirará hoy desde Puerto Madero, pero su nombre estará mañana presente en Parque Norte.






