
El Grupo Río, preocupado por la situación de Haití y de Colombia
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El respaldo a Haití y el acompañamiento de las naciones del bloque latinoamericano al proceso preeleccionario y poseleccionario en ese país; la necesidad de coordinar las agendas presidenciales y la desmovilización de contingentes irregulares en Colombia. Esas fueron las principales conclusiones que dejó la Reunión Extraordinaria de Cancilleres del Grupo Río, que finalizó ayer en esta ciudad.
Fueron dos intensas jornadas de trabajo de las que participaron diez cancilleres, cinco vicecancilleres, dos embajadores, un vicepresidente (David Waisman, de Perú) y los representantes de la OEA (el secretario general, José Miguel Insulza) y de la ONU (Juan Gabriel Valdés, representante de este organismo para Haití).
Respecto de la crisis que vive Haití desde febrero de 2004, durante la conferencia de prensa que brindó junto a los otros miembros de la troika (Brasil y Guyana), el canciller argentino Rafael Bielsa sostuvo: "Este es el momento de comprometerse; las necesidades que tiene Haití deben ser resueltas. La idea es que haya un acompañamiento no sólo del proceso electoral, sino del poselectoral".
"La inestabilidad de Haití no es solamente de ellos: es la promesa de otras inestabilidades", profetizó.
Bielsa precisó que la presencia de la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití) se extenderá hasta el 15 de febrero próximo. Durante el foro, la canciller colombiana, Carolina Barco, afirmó, acerca de la situación de desmovilización de contingentes irregulares en ese país, que la cifra ya alcanza a 17 mil personas.
En las reuniones que comenzaron el miércoles último hubo un consenso basado en una preocupación: los cancilleres reconocieron que el ritmo de asistencia de los presidentes a distintos foros y reuniones es difícil de sostener.
"Hay varias ideas -explicó Bielsa-. Una de ellas es hacer back to back, es decir que cuando haya reuniones de asistencia masiva, adosarles reuniones que, de alguna manera, se hacen separadamente. Otra idea es generar mecanismos más informales de reunión, sin fecha precisa, pero que se lleven a cabo cuando el acontecimiento lo merezca", señaló el canciller.
Sobre la fecha definitiva de la reunión de jefes de Estado del grupo, suspendida la semana pasada por cuestiones de agenda, se anticipo que podría cumplirse antes de fin de año.
Para ese fin hay dos ciudades candidatas: Buenos Aires, el 10 de diciembre, luego de la reunión del Mercosur en Montevideo, o Mar del Plata, a principios de noviembre, apenas después de la IV Cumbre de las Américas.





