
El humor en los tiempos de Kirchner
Siete dibujantes de distintos medios explican cómo es su trabajo desde la asunción de este gobierno
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La luna de miel que vive por estos días el presidente Néstor Kirchner con la sociedad, que se refleja en las encuestas de opinión en las que el mandatario goza de la aprobación de la mayoría de sus conciudadanos, dificulta el trabajo de un sector de la comunidad: el de los humoristas.
"El humor depende más que nada del estado de ánimo de la gente. Si el ánimo es de esperanza, no podés ir en contra. Tampoco podés criticar cuando no hay mucho que criticar. Las medidas que Kirchner tomó hasta ahora fueron, a mi entender, positivas", explica Nik (menos conocido como Cristian Dzwonik), cuyos chistes políticos se publican en LA NACION desde 1992.
Nik confiesa que prefiere relegar la efectividad de su trabajo y que el país salga adelante, "aunque esto vaya en contra de los humoristas".
"No estoy acostumbrado a hacer humor oficialista", se queja Miguel Repiso, que con el seudónimo Rep firma la tira de la contratapa del diario Página/12. "¿Cómo hacer humor cuando uno está de acuerdo?", se pregunta, y amenaza: "Si esto sigue así, dejo el humor político".
Daniel Paz, que junto con Rudy hace desde 1987 el chiste de tapa del mismo diario, coincide con Nik: "La sociedad tiene ganas de que al Gobierno le vaya bien. Como humorista yo trabajo en sintonía con el sentido común, los valores y prejuicios que predominan en la sociedad. Dentro de ese sentido común, De la Rúa es aburrido e inepto y Menem es inescrupuloso. Si empiezo a hacer chistes en contra de esa corriente es probable que nadie se ría".
Reconoce que, lamentablemente, es más fácil hacer humor de actualidad cuando al país le va mal. Según él, "sólo se puede hacer humor sobre las cosas que duelen o que andan mal".
Otros, sin embargo, dicen que el primer mes de gobierno fue rico en material para sus chistes.
"Kirchner ayuda a los humoristas con su actividad hiperkinética", cuenta a LA NACION Juan Carlos Colombres (Landrú, para todos), que publica sus tiras desde hace más de 30 años en el diario Clarín. "Un día viaja a Entre Ríos, otro a San Juan, otro a verlo a Lula. Y quiere intervenir el PAMI y cambiar la Corte", enumera.
Carlos Loiseau (Caloi, el creador de Clemente) coincide con él: "Con Kirchner siempre hay mucho material. No comparto que haya que hacer humor en contra de o en favor de ".
Fácil de caricaturizar
Si bien se diferencian al definir si es fácil o no hacer humor con el nuevo gobierno, los humoristas coinciden en algo: Kirchner es sumamente fácil de caricaturizar. "Es facilísimo; tiene un ojo mirando a Nazareno y otro a Duhalde, la nariz aguileña, la boca chiquita y un sacón amplio siempre desprendido", dice Landrú.
Una cabeza con dos caras, un pájaro verde, la imagen de un pingüino y hasta dos "huevitos Kirner" sirven para ilustrarlo.
En la sección política de Clarín, donde dibuja desde 1973, Hermenegildo Sábat, que no suele hablar de sus obras ("mis dibujos no tienen palabras y no quiero usar palabras para hablar sobre ellos", dijo a LA NACION), ilustra a Kirchner con dos caras. En realidad, con dos narices y dos bocas. Una para cada ojo.
Los lectores de LA NACION se preguntan por qué el ilustrador Huadi (seudónimo de Hugo Alberto Díaz) pinta la piel del Presidente color... verde. "Tengo dos razones -explica Hua-di-. Aunque espero estar equivocado, me parecía que Kirchner estaba un poco verde para ocupar el Sillón de Rivadavia. El segundo motivo es que él es una perfecta caricatura del quetzal, un ave verde que tiene un pico igual a su nariz." El verde dejó paso a otros tonos, amarillos y rojizos, en los últimos días. Según el dibujante, las decisiones que Kirchner está tomando muestran madurez.
El personaje que creó Caloi para representar al Presidente fue "Clemchner": un Clemente con pico en lugar de nariz y dos enormes ojos.
Y si de originalidades se trata, Rep representa a Kirchner con dos "huevitos Kirner" (en alusión a los huevos Kinder de chocolate) que parecen dos ojos que miran a lados opuestos y, al igual que los originales, traen sorpresas. "Me parece muy obvio dibujarlo a él, porque por sus atributos físicos es demasiado fácil", explica Rep.
Para Nik, el pingüino que representa a Kirchner, que suele aparecer con mocasines y un apósito en la frente, es cada vez más parecido al Presidente. "El viene del Sur, tiene la nariz como un pico, el saco que no le cierra como si fuera un pingüino, la mirada lateral y el andar bamboleante de esas aves", enumera. Y dice que el aspecto físico es fácil de representar. "Lo que tengo que encontrar ahora es el alma del personaje, saber si hace las cosas por convicción o por marketing", explica Nik.






