El juez Tiscornia contraatacó en el inicio del juicio político
Dijo que quienes lo acusaron de cobrar sobornos "montaron una maniobra"
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En el primer día del juicio político en su contra, el juez Guillermo Tiscornia presentó una enérgica defensa: dijo que él jamás había sobornado a nadie, que quienes lo denunciaron son "el prototipo de probables delincuentes y contrabandistas" y que la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, que le anuló 200 fallos, tiene una "clara animosidad" contra él.
Tiscornia enfrenta al Jurado de Enjuiciamiento, acusado de haber dictado fallos infundados, de haber desobedecido a la Cámara y de haber copiado párrafos enteros de escritos de defensores (a tal punto que una sentencia del juez dice "mi cliente" en referencia al acusado).
Pero el más grave de los cargos en su contra es por un presunto cobro de coimas a empresarios que eran investigados en su juzgado.
Cuando lo suspendió, el Consejo de la Magistratura sostuvo que existen pruebas "incontrastables" de que el juez reclamó, a través de su padre, Agustín Tiscornia, 4 millones de dólares a directivos de la empresa de juegos Codere para garantizarles sus sobreseimientos.
Por unanimidad, el 9 de agosto el Consejo decidió abrir el juicio político contra Tiscornia. Dos días antes, el juez había citado a declarar a la ministra de Defensa, Nilda Garré, por un presunto contrabando de armas. Esa decisión lo enfrentó con la Casa Rosada. Tanto que la primera dama, Cristina Kirchner, dijo, desde España, que Tiscornia cobraba coimas y que "nadie se explica cómo pudo ser juez en la Argentina".
La principal prueba de los presuntos sobornos es una cámara oculta. Los abogados de Codere filmaron, en marzo del año pasado, cómo Jorge Bark, un allegado de Agustín Tiscornia, ofrecía sus influencias al ejecutivo español Luis Miguel Cabeza de Vaca Nieto. Le decía que, si pagaba, todos serían sobreseídos, y lo invitaba a una reunión con el padre del juez. Ayer, el magistrado admitió que Agustín Tiscornia se había reunido con Cabeza de Vaca Nieto, pero dijo que se había tratado de una "operación", una trampa.
Explicó que su padre tenía una relación desde hacía años con Bark por un juicio de divorcio: "Bark le había pedido que recibiera a un empresario que quería hacer emprendimientos industriales. El acepta, lo recibe y hablan de temas varios... pictóricos, de la realeza española...".
Según el magistrado, las reuniones fueron parte de una "calculada estrategia de los directivos de Codere" para apartarlo de la causa. Tiscornia acusó al abogado de la empresa, Hugo Wortman Jofré, de montar operaciones para cambiar jueces y fiscales.
Sin parar
Dos horas duró la exposición de Tiscornia ante el jurado. Habló sin parar: repasó su trayectoria, citó fallos y criticó a la Cámara en lo Penal Económico, su superior.
Además, le recordó a uno de los acusadores, la diputada Diana Conti, que ella había defendido a Agustín Tiscornia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos cuando, siendo juez en lo civil, el gobierno de Onganía lo destituyó. "Queremos creer que en aquella circunstancia la doctora Conti defendía lo que creía justo", dijo irónico.
La diputada, sentada enfrente, lo escuchaba sin inmutarse. Ella es, junto con el abogado Santiago Montaña y el diputado Federico Storani, fiscal en este proceso en representación del Consejo.
Tiscornia se defendió también de la acusación por haber copiado argumentos de las partes. Admitió que en un fallo decía "mi defendido" y "mi cliente", pero afirmó: "Fue un desliz semántico. Me hago cargo".
En menos de un mes, se conocerá el destino de Tiscornia. Esta semana declararán más de 20 testigos. El jueves serán los alegatos y después el jurado dará su veredicto.




