
El objetivo patrio, fruto de una rara casualidad
Histórico: el reconocimiento a las Provincias Unidas del Río de la Plata como Estado soberano, se produjo en las islas Hawaii, gobarnadas en aquel tiempo por el rey Kameha Meha.
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Los oficiales y cadetes de la Fragata Libertad, junto al agregado naval en Washington, contralmirante Norberto Pereyro y el cónsul general, embajador Luis Riccheri, rendirán un homenaje al rey Kameha Meha, por haber sido el primer jefe de Estado en reconocer a las Provincias Unidas del Río de la Plata como estado soberano. La ceremonia se realizará el próximo miércoles 26 en el monumento erigido en honor al monarca.
Pero este hecho trascendente para nuestra historia tiene otro protagonista - el héroe y marino argentino Hipólito Bouchard-, y una sorprendente travesía marítima que merece ser relatada.
El capitán Bouchard partió de la Ensenada de Barragán el 9 de julio de 1817, al comando de la fragata "La Argentina". Su segundo al mando fue Nataniel Sommers, y entre los tripulantes se encontraba Tomás Espora, como aspirante. La misión encomendada era la busqueda de naves españolas que cubrían las rutas hacia las Filipinas.
Es por eso que Bouchard puso rumbo, en principio, hacia la isla de Madagascar, en el Océano Indico. En el puerto de esta isla, de nombre Tamatava, los marinos argentinos impidieron que cuatro buques dedicados al comercio de esclavos, realicen su transacción comercial.
Posteriormente, "La Argentina" orientó su proa hacia las islas Java, Mindanao y Borneo. Es en esta parte del viaje donde los largos meses de navegación produjeron sus efectos en la tripilación. El escorbuto, una patología común de los navegantes de aquellas épocas y de anteriores, quebró la salud de 46 tripulantes.
La tradición de los hombres de mar, obligó a Bouchard a fondear en el mar todos estos cuerpos, luego de los respectivos servicios religiosos.
En la isla de Macassar, que forma parte del archipiélago de Sonda junto a Java, Célebes, Boreno y Mindanao, los patriotas se enfrentaron a cinco pequeños buques piratas. Pese a las siete víctimas argentinas, el combate fue claramente favorable hacia "La Argentina". Debido al número de naves enemigas, sólo se pudo capturar una de ellas. Las cuatro restantes huyeron.
El próximo punto de la travesía, llevó a Hipólito Bouchard a establecer un bloqueo naval en las Filipinas, específicamente a Manila, donde se encontraba una fuerte flota realista que, sin embargo, no entabló combate con las fuerzas independentistas. Tras sesenta días de bloqueo, los cañones de "La Argentina" hundieron 16 naves comerciales de bandera española.
El 21 de mayo las intenciones del capitán argentino eran llegar a China. Pero las tormentas y los poderosos vientos monzones lo desviaron hacia el Este recalando en las islas Hawaii.
Las cinco islas, Maui, Kauai, Oahu Molokai y Hawaii, estaban unificadas bajo el gobierno del rey Kameha Meha. Las casualidades del destino enfrentaron a Bouchard a un hecho asombroso: en el puerto de la isla se encontraba la corbeta "Chacabuco", de la Armada criolla, que se había sublevado a la autoridad del almirante Brown.
El problema no finalizó en este acto de rebeldía. Los sublevados tras realizar actos de piratería en aguas aledañas, vendieron la nave al soberano Kameha-Meha, en 600 quintales de sándalo y dos pipas de ron.
Bouchard, dispuesto a no entregar esa nave, negoció con el rey hawaiano que, previa indemnización entregó la embarcación.
Inmediatamente, el capitán y el rey sellaron un acuerdo de de unión y comercio entre las islas y las Provincias Unidas del Río de la Plata. Previo a esta firma, Kameha Meha reconoció la independencia de la futura República Argentina. Este hecho convitió al soberano hawaiano en el primer jefe de Estado del mundo en reconocer la emancipación criolla de sus lazos españoles.
El comandante argentino obsequió al rey sus propias charretera militares, una valiosa espada, y en nombre del gobierno criollo le hizo entrega de un uniforme de teniente coronel del Ejército rioplatense y el respectivo nombramiento oficial en aquel rango militar.
El periplo del marino argentino, posteriormente continuó por las costas californianas y de Nicaragua, para finalizar en el puerto chileno de Valparaíso, donde la autoridad local de la marina, el almirante Cochrane, confiscó ambas naves y encarceló a Bouchard. El héroe nacional finalizó sus días retirado de la actividad militar y dedicado a la elaboración de la caña de azúcar en el Perú. Falleció en Lima en 1837.




