
El oficialismo atenderá las críticas de la Iglesia
Así lo afirmó Domínguez; polémica por el alquiler de vientres y la fecundación post mórtem
1 minuto de lectura'
El oficialismo anticipó que las modificaciones que se introducirán en el nuevo Código Civil y Comercial tendrán el visto bueno de la Iglesia Católica, la cual había lanzado duras críticas al texto original que había preparado la comisión redactora, a cargo de los jueces de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti y Elena Highton, junto con la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci.
"Vamos a contemplar en nuestro dictamen los aportes que formuló la Iglesia", adelantó a LA NACION Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados y miembro de la Comisión Bicameral a cargo del análisis y de la elaboración del nuevo Código Civil y Comercial.
Si bien Domínguez no quiso precisar cuáles son las modificaciones que se incluirán en el texto hasta tanto presenten el dictamen, el jueves próximo, trascendió ya que se retocarán los artículos referidos a la concepción humana, el alquiler de vientres y la fecundación post mórtem, muy criticados por la Iglesia.
Otro tema que preocupa a los religiosos es la regulación de las técnicas de fecundación asistida. "Existen serias objeciones éticas y jurídicas en torno a la fecundación artificial que deberían conducir a una reflexión más atenta. Si se decidiera llevar adelante la fecundación extracorpórea, el acceso a estas técnicas debe restringirse a los matrimonios formados por varón y mujer", dijo José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en su exposición, el año pasado, ante los legisladores.
El religioso también cuestionó uno de los aspectos más controvertidos del nuevo código, el referido al matrimonio y la familia. En efecto, una de las novedades que introduce el proyecto es que el divorcio será "incausado", es decir, ya no será necesario decirle al juez por qué una persona quiere avanzar por este camino. A la vez, no impone la obligación de fidelidad para un matrimonio.
Por otra parte, el nuevo código reconoce lo que llama "uniones convivenciales" y les da derechos en materia de alimentos y vivienda.
Arancedo cuestionó estas innovaciones. "Los esposos se comprometen a la fidelidad, la cohabitación, la asistencia recíproca y el bien de los hijos. Si el Código Civil dejara de prever esos deberes, el matrimonio se vaciaría de contenido", dijo.





