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El Plan Houston, los casinos y la pesca, en la mira de los Bush

Una familia con numerosos intereses en nuestro país; lobby e inversiones
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26 de marzo de 2000  

WASHINGTON.- Aunque ya pasó más de una década, Julio César Aráoz todavía recuerda las visitas de Neil Bush, hijo del entonces presidente de los Estados Unidos, a su despacho en la Secretaría de Energía.

"Me vino a ver varias veces", contó el ex ministro de Carlos Menem a La Nación durante un diálogo telefónico desde Córdoba Aráoz.

Con su pequeña compañía, JNB Exploration, Neil Bush había ganado durante el gobierno de Raúl Alfonsín un concurso para explorar una zona del Plan Houston, en sociedad con Santiago Soldati. Pero sus gestiones durante los primeros meses de la presidencia de Menem fueron en nombre de Plain Resources, que lo contrató como consultor cuando la Secretaría de Energía anunció que ofrecería zonas en las cuencas Neuquina y Austral, con reservas de 250 millones de barriles.

Carlos Garibaldi, directivo de Plains, dijo hace tiempo al diario The New York Times que la empresa lo contactó porque sabía que "había viajado varias veces a la Argentina y había jugado al tenis con Menem".

Aráoz no fue el único funcionario al que Neil Bush pidió una audiencia, también se reunió con el secretario de Cooordinación y Planificación del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, Carlos Pierro, para analizar las posibilidades de asociación con YPF.

El ex funcionario de Menem dice que también recuerda haber recibido a George W. Bush, un hermano de Neil que ahora es gobernador de Texas y candidato republicano a la presidencia. En las oficinas de campaña de George W. sostienen, sin embargo, que el gobernador jamás hizo lobby en nombre de empresas petroleras ante el gobierno argentino.

Plains Resources compró pliegos, pero al final no presentó ninguna oferta, una decisión que Aráoz suele decir en la intimidad que le produjo alivio, porque había llegado a conversar con Menem el potencial explosivo de las gestiones de Neil Bush.

Esa es la última gestión de negocios que se le conoce en la Argentina. Neil Bush tiene un muy bajo perfil desde que un escándalo estalló en Denver por la quiebra de una financiera de la que era director, en 1990.

Negocios del ex presidente

Ahora el que viaja es el padre, el ex presidente George Bush, que estuvo por lo menos cuatro veces en Buenos Aires desde que dejó la Casa Blanca, en enero de 1993, y recibió a Menem un par de veces en los Estados Unidos.

En 1997 el ex presidente ya había ganado millones de dólares con sus contratos para brindar conferencias por el mundo para más de 40 empresas, según un artículo de la época del diario The Wall Street Journal. El ex presidente cobraba entonces -de acuerdo con esa nota- 100.000 dólares por sus viajes al exterior y 80.000 dólares por sus apariciones dentro de los Estados Unidos más viáticos.

En cuatro años, Bush fue contratado en cinco oportunidades por la Organización de Mujeres para la Paz del Mundo, fundada por la esposa del reverendo Moon. También fue el orador central en Buenos Aires del lanzamiento del semanario Tiempos del Mundo, propiedad del controvertido líder de la Iglesia de la Unificación, en 1996.

Bush llegó a la Argentina por primera vez como ex presidente en septiembre de 1994. Con su amigo el entonces presidente Carlos Menem inauguró una turbina de la represa de Yacyretá y jugó al golf.

El viaje coincidió con la convención constituyente de la provincia de Buenos Aires, que discutía entre otras cosas el status de los casinos. Los diarios de la época vincularon esa visita del ex presidente con su presunto carácter de consultor de empresas norteamericanas dedicadas al juego.

El tema rebotó en Texas, en un artículo del diario The Houston Chonicle, porque el juego había irrumpido como tema de debate en la campaña para gobernador de George W. Bush, el hijo mayor del ex presidente, contra de la demócrata Ann Richards, quien había planteado que George W. podía tener como gobernador un conflicto de interés, porque uno de sus socios y aportantes de fondos, Richard Rainwater, tenía fuertes intereses en una compañía dedicada al juego, United Gaming of Nevada. Pero el vocero de Bush desmintió en Texas que el ex presidente estuviera trabajando como lobbista de una empresa que buscaba invertir en Mar del Plata, y dijo que se había encontrado con Menem "porque son amigos".

El objetivo principal de la última visita del ex presidente a la Argentina, según dicen en sus oficinas, fue para pescar. Llegó el 1º de diciembre último. A la noche comió con Menem y con el entonces presidente electo, Fernando de la Rúa.

Según Página 12, el ex presidente de los Estados Unidos mostró interés por el CEI, el conglomerado argentino de medios que controla Thomas Hicks, un empresario texano que es amigo personal del gobernador George W. Bush. Hicks, que maneja desde Texas el fondo de inversión en empresas más grande del mundo (33.000 millones de dólares) ganó el control del CEI al comprar el año último las acciones de Raúl Moneta. En 1989 Hicks compró el equipo de béisbol Texas Rangers por 250 millones de dólares, una de las cinco transacciones más caras del deporte norteamericano. George W. Bush era uno de los accionistas del equipo: había pagado 600.000 dólares por su parte, y nueve años más tarde obtuvo 14 millones de dólares por la venta de los Rangers.

El empresario texano, que tiene cada vez más intereses en la Argentina (invirtió en Internet y quiere entrar en el fútbol), es el tercer aportante de campaña de la carrera política de George W., que en noviembre disputará la Casa Blanca con el vicepresidente Al Gore.

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