
El problema social divide al gabinete de De la Rúa
Por Graciela Mochkofsky De la Redacción de La Nación
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Fernando de la Rúa se vio obligado a poner el cuerpo para ahuyentar la idea de una crisis en su gabinete. Los ministros Graciela Fernández Meijide, Juan José Llach, Héctor Lombardo, Rodolfo Terragno y Alberto Flamarique "están cumpliendo muy bien su acción", enfatizó, en una visita sorpresiva a los periodistas de la Casa de Gobierno.
Los rumores sobre cambios en el gabinete comenzaron a correr días antes de las elecciones del domingo, pero fueron desmentidos por todos los funcionarios a los que preguntó La Nación . Ayer, Clarín publicó que Flamarique, ministro de Trabajo, se preparaba para reemplazar a Fernández Meijide como responsable del área social (es ministra de Desarrollo Social) y a Terragno, jefe de Gabinete, en la coordinación de los programas sociales.
La publicación fue desmentida por De la Rúa, con énfasis inusual -"No hay nada de lo que allí se dice, ningún cambio como allí se menciona y ninguna queja como la que allí se insinúa", afirmó- y por todos los ministros mencionados.
La información amenazaba con arruinar la estrategia que De la Rúa había trazado para esta semana. Por eso, su malhumor era notable, explicó un vocero de la Casa Rosada.
Había imaginado que el triunfo electoral y la aprobación de la reforma laboral culminarían hoy en la reunión en Olivos a la que convocó a su gabinete y a los legisladores oficialistas. La estrategia se completaría en los próximos días con el lanzamiento de una "reforma del Estado", que es en verdad un nuevo ajuste de las cuentas públicas. Quería instalar la imagen de un gobierno exitoso, cohesionado y con iniciativa.
En cambio, De la Rúa visitó a los periodistas, llamó por teléfono a los ministros afectados y llegó del brazo de Llach y de Fernández Meijide a un acto en el Ministerio de Educación, haciendo un esfuerzo de "sobreactuación" -como lo describió un secretario de Estado que fue testigo- que intentaba, de paso, ocultar la división que se ha perfilado en el gabinete alrededor del problema social.
"No hay plata"
El debate sobre cómo resolver "lo social" está planteado, por lo menos, desde la transición presidencial, pero el Gobierno no ha exhibido una política definida al respecto, lamentan ministros y secretarios de Estado.
El gabinete está dividido en dos sectores: el más duro propicia un mayor ajuste de las cuentas públicas; el más "sensible" impulsa el trazado de una nueva agenda política que lleve los problemas sociales como prioridad. Estos últimos no atacan la tarea de ajustes que encara el ministro de Economía, José Luis Machinea, pero demandan una compensación.
Entre los impulsores de esta posición están el vicepresidente, Carlos Alvarez, y el ministro del Interior, Federico Storani. Los más duros son el jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes; el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, y el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini.
Un ministro que se declara ubicado en un punto intermedio intentó otra interpretación: "No es un problema de ser sensibles o duros. Muchos son sensibles por concepción, pero ajustadores a fuerza de realidad. El problema es que no hay plata".
La discusión alrededor de la coordinación de los programas sociales -que De la Rúa pedía a sus ministros desde febrero- quedó saldada a mediados de abril cuando, luego de que Fernández Meijide fuera jaqueada por una denuncia de corrupción contra su cuñado, De la Rúa decidió que el jefe de Gabinete, por su jerarquía, asumiera ese papel.
Su tarea es hacer más eficiente la asignación de los planes sociales que se manejan en cuatro ministerios. Pero ese trabajo, que estará terminado en julio, apenas servirá para reordenar lo existente. La mitad del gabinete cree que no será suficiente.



