
El recorte llega a los cascos azules
En principio, la Argentina retirará fuerzas de Kosovo al desafectar el hospital militar conjunto; ahorro anual de $ 10.000.000
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Las fuerzas argentinas desplegadas en misiones de paz también sufrirán el ajuste estatal. Fue el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini quien lo anunció durante la reunión de la OEA en Canadá, y lo repitió durante el viaje presidencial a los Estados Unidos, donde se escuchó el pedido norteamericano de aumentar el apoyo financiero a las tropas de las Naciones Unidas.
Pero no hubo aviso a los mandos militares internacionales de la determinación argentina de abandonar el puesto en Kosovo.
Las fuentes consultadas indican que esto no significa un cambio de actitud hacia las misiones, tareas que las Fuerzas Armadas tienen hoy dentro de sus prioridades, hasta el punto de denominarlas "el brazo armado de la política exterior nacional". Sin embargo, será desafectado el hospital reubicable conjunto, en funcionamiento en Dakovica en el que reportan 38 hombres de la Fuerza Aérea, 17 del Ejército y 10 de la Armada, con un cuerpo de seguridad de la Gendarmería, lo que significaría también retirar el cuerpo que le da seguridad. El costo de mantener esa agrupación es de unos 10.000.000 de dólares anuales.
Y ese gasto recae exclusivamente en la Argentina, pues la operación está al mando de la OTAN, bajo el mandato del capítulo siete de la carta de las Naciones Unidas. En esas condiciones, cada Estado se hace cargo del mantenimiento de las fuerzas.
El jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, general Charles Wilhelm, dijo ante la pregunta de La Nación que desconocía el retiro de tropas argentinas. El dato no es menor, pues Wilhelm ponderó minutos antes la "extensa y generosa" participación argentina en la fuerza de paz.
Trascendió de manera extraoficial que varios ministros del gabinete se preocuparon ayer por la situación, pues la zona fronteriza entre la cartera de Defensa y la Cancillería habría provocado el malentendido de no dar aviso previo en los tiempos pautados.
¿Capítulo seis o capítulo siete?
Más allá de la controversia interna argentina, el replanteo en las tropas de la ONU tiene un alcance general. En la mayoría de las misiones de paz rige el capítulo seis, denominado solución pacífica de las controversias. La diferencia entre uno y otro mandato no es menor, por cierto, y es motivo de análisis en estos momentos por parte de las Naciones Unidas.
Los datos del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas señalan que 784 efectivos están actualmente bajo la bandera internacional (ver infografía). El atraso de las partidas de las Naciones Unidas no sería un problema. "Paga tarde, pero paga", comentó una fuente oficial. Y los gastos se compensan, en la visión gubernamental, con los réditos políticos.
Para un oficial jefe, el sueldo estimado (varía por misión) es de 1034 pesos pagados por la Argentina y otros 938 pesos abonados por la ONU. Además de mantenerse las bonificaciones habituales en nuestro país.
La tendencia hacia el empleo de fuerzas bajo los mandatos del capítulo siete es observado por los mandos argentinos, tanto los militares como los civiles. En el Ministerio de Defensa comentan: "Para esas operaciones pediremos el acuerdo del Congreso".
Las fuentes recuerdan el planteo del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el mes último, cuando solicitó consenso para iniciar más operaciones de "imposición de la paz". Ya en su discurso de marzo había esbozado la idea al anunciar que está en marcha el Estudio sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas. Y explicó: "Se trata de determinar qué es lo que se quiere hacer con las misiones, qué fuerzas se necesitan para hacerlo, y qué hacer cuando las circunstancias cambian y se necesita pasar de un tipo de operación a otro...".
Anteayer, Annan solicitó la aplicación del capítulo siete para el conflicto en el Congo. Previamente, ante una consulta concreta, la Argentina negó sus fuerzas para ese conflicto.
Para explicar la diferencia entre uno y otro mandato la palabra autorizada es la del general Evergisto de Vergara, jefe de operaciones del Estado Mayor Conjunto, que estuvo a cargo del contingente internacional en Chipre: "De acuerdo con la carta de las Naciones Unidas, el capítulo seis se llama solución pacífica de las controversias. Significa que habiendo un conflicto se logró un armisticio y los Estados se comprometen a cumplirlo. La misión militar es dar tiempo para la solución política del conflicto. El capítulo siete habla de otros medios ante la ruptura de la paz. No significa necesariamente guerra, es hacer cumplir la paz, dando implícitamente que hay un acuerdo previo por cumplir.
"En Kosovo -agregó- se operó con el capítulo siete, al igual que en Timor Oriental. Pero al exigirse un comando unificado, actúan las fuerzas regionales, como las tropas de la OTAN y de Australia, en esos casos. Y pagan los países involucrados, no la ONU."
Al Líbano, sin Chile
Por lo pronto, no está definido desde Nueva York si se incrementará la fuerza en el Líbano tras el repliegue unilateral israelí. Hay sí planes de contingencia de la Argentina y una voluntad política de participar. Por más que existe notable preocupación en el ámbito de Defensa por la presencia del Hezbollah en la zona. El recuerdo de los atentados en Buenos Aires llega rápido. El traslado del hospital que funciona por ahora en Kosovo es la posibilidad más redituable desde varios puntos de vista.
De todas maneras, en la Cancillería existe una clara intención de participar, llegado el caso, de esa misión. Hasta tal punto que se pidió al Ministerio de Defensa que se inicien planes para un grupo conjunto con Chile. Algo que no pasa de un deseo político de integración. Impracticable para tres fuentes consultadas de muy alto poder de decisión. Los ejércitos argentino y chileno jamás hicieron un ejercicio conjunto. "Probarlo en un terreno tan riesgoso como el Líbano es una locura", se dijo. A lo sumo, algún observador del ejército de Chile podría sumarse a la fuerza argentina. Un grupo conjunto de similares condiciones está prácticamente descartado.
Lo que también empieza a descartarse es la participación argentina, más allá de la presencia simbólica, en operaciones que ocasionen gastos.
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