
El sadismo agravó la condena del "Turco Julián"
Difundieron los detalles del fallo
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El sadismo, el ensañamiento, la falta total de arrepentimiento y el papel protagónico que desempeñó en cada una de las sesiones de tortura de las que participó fueron los factores determinantes para que al represor de la última dictadura militar Julio Simón, conocido como el "Turco Julián", se le aplicara la pena máxima de 25 años de prisión.
Así quedó plasmado en los fundamentos difundidos ayer de la condena contra Simón, la primera dictada tras la anulación de las leyes de punto final y de obediencia debida.
El 4 del mes actual, el Tribunal Oral Federal N° 5 encontró a Simón culpable de haber secuestrado y torturado a José Poblete y a su mujer, Gertrudis Hlaczik, detenidos en 1978. Lo condenó también por el ocultamiento de la pequeña hija del matrimonio, Claudia, que luego fue anotada como propia por otra pareja.
Aunque los jueces compartieron casi todos los fundamentos, el fallo fue dividido: mientras que Luis Di Renzi y Ricardo Farías coincidieron en que la pena debía ser de 25 años -en línea con lo reclamado por la fiscalía-, Guillermo Gordo votó por aplicar una condena de 13 años. Sostuvo -más de acuerdo con la defensa de Simón- que no era justo imponerle una pena mayor a la de 17 años que se le había aplicado en el juicio a las juntas a Roberto Viola, ex jefe del Ejército y superior jerárquico del acusado.
Tras recordar que Simón se había ensañado con Poblete porque era chileno, discapacitado (le faltaban las piernas) y porque tenía "una mujer muy linda", los jueces Di Renzi y Farías describieron las torturas a las que el represor sometió al matrimonio, aún hoy desaparecido, en el centro de detención El Olimpo.
Las torturas
Apenas ingresó a ese lugar, a Poblete le sacaron la silla de ruedas y las piernas ortopédicas. Lo obligaron a mantener sexo oral con su compañero de celda y a treparse a la cima de una montaña de cuerpos desnudos. El represor llegó incluso a organizar, a modo de "circo romano", peleas entre Poblete y otros detenidos, bajo la amenaza de que si no se golpeaban lo suficiente serían torturados.
"Gertrudis Hlaczik -relata el fallo- fue llevada desnuda y arrastrada de los pelos hasta la sala denominada «quirófano», en la que fue sometida a golpes y picana eléctrica; fue obligada a pelear con otra detenida y fue encerrada en una de las celdas con otro detenido con la pretensión de que mantuvieran relaciones sexuales."
En la sentencia se detalló que tanto a Poblete como a Hlaczik se los torturó psicológicamente acerca del destino de su hija: a modo de broma, les decían que al momento de devolverla a sus familiares, se habían equivocado de casa.
"La culpabilidad será tanto más grave cuanto más bajos sean los sentimientos y motivos del autor", argumentaron Di Renzi y Farías. Para los jueces, también pesaron como agravantes declaraciones periodísticas de hace algunos años en las que Simón dijo que no se arrepentía de nada y que lo volvería a hacer. Además, tuvieron en cuenta que todos los testigos señalaron al acusado como el ejecutor material de las peores torturas.
Se prevé que en los próximos días, el abogado de Simón, el defensor oficial Eduardo Dromi, apele el fallo sobre la base del voto de Gordo.





