
El Senado había apuntado a las casas matrices bancarias
Los legisladores querían que los bancos extranjeros pagaran por los depósitos
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Los banqueros dicen que los tomó por sorpresa. Que el 15 de agosto último estaban sentados a una larga mesa en el salón de reuniones de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), como integrantes de la comisión directiva, y que el teléfono les dio la novedad.
"Días antes nos habían dicho en el Gobierno que ese día el Senado trataría un proyecto del ley sobre el CER. Ya terminábamos cuando nos avisaron que los senadores habían dado media sanción a otros proyectos de ley. Fue una sorpresa", cuenta un participante de la reunión. Al lado de él asiente otro hombre que también asistió.
De los proyectos aprobados el más conocido es el inspirado por Luis Barrionuevo (PJ-Catamarca), que resucita un gravamen a las comisiones bancarias para un fondo contra el desempleo en el sector y crea una suerte de bolsa de trabajo.
Muchos consideran que este proyecto pudo originar el presunto pedido de coimas del Senado a los banqueros que reveló Financial Times.
Pero el 15 de agosto también se aprobó en el Senado -y pasó a Diputados- un proyecto de mucho mayor impacto sobre los bancos extranjeros porque, de aprobarse sin modificaciones en la Cámara Baja, podría obligar a las casas matrices de los bancos extranjeros a devolver el dinero de los ahorristas acorralados.
Los senadores lo llaman el "proyecto de casas matrices" y los banqueros, "el proyecto Alfonsín", porque el ex senador fue quien lo presentó junto con sus pares Carlos Maestro (Chubut), Mario Losada (Misiones) y Eduardo Moro (Jujuy).
Además del tema, hay dos enormes diferencias entre el proyecto de Barrionuevo y el de casas matrices:
- El de Barrionuevo no significa más gastos para los bancos, porque el gravamen se trasladará a los usuarios.
- El de Barrionuevo casi no se debatió en el recinto. Su tratamiento en la sesión ocupa 33 líneas en la versión taquigráfica.
En cambio, el de casas matrices podría afectar a los bancos extranjeros y su debate ocupa 27 páginas de la versión taquigráfica, en las cuales resulta esencial un tiempo verbal que se modificará en el proyecto finalmente aprobado.
En rigor, el debate venía de antes y además del proyecto del ex presidente radical había en danza otros presentados por Malvina Seguí (PJ-Tucumán) y Lylia Arancio de Beller (UCR-Jujuy).
Tiempo verbal
La diferencia de fondo se planteaba entre los de Seguí y Alfonsín y se resumía en el tiempo del verbo "responder".
El del radical decía que las casas matrices "responderán" con su patrimonio por los pasivos originados en depósitos de cualquier clase constituidos en la Argentina. El de Seguí establecía que el Banco Central deberá adoptar las medidas necesarias para que las casas matrices "hagan efectivos" con su patrimonio los pasivos originados por los depósitos.
En el debate, Seguí sostuvo que usó el presente porque nuestra legislación y nuestra jurisprudencia ya otorgan responsabilidad a las casa matrices y, como se sabe, toda ley se aplica al futuro, no al pasado.
"No se necesita una nueva ley -explica la senadora a LA NACION-. La responsabilidad ya está contemplada. Presenté mi proyecto porque el de Alfonsín emplea el futuro cuando establece que "responderán". Por lo tanto, ese proyecto entrañaba el peligro de dejar sentado que en el presente y en el pasado, que es la situación que nos preocupa, las casas matrices no deben responder."
Los proyectos fueron tratados por la Comisión de Legislación General del Senado. Liliana Negre de Alonso (PJ-San Luis), presidenta de esa comisión, presentó el dictamen en la sesión del 15 de agosto y mencionó como precedente de la responsabilidad extranjera un caso de la década del 70, el de la quiebra del frigorífico Swift de La Plata.
En aquel caso, el juez Salvador María Lozada estableció que esa sociedad argentina era subsidiaria de Deltec International Ltd. y en un fallo confirmado por la Corte se extendió a Deltec la quiebra de Swift. En el debate del 15 de agosto hubo discusión y diversidad de posiciones. Oscar Lamberto (PJ-Santa Fe) pidió abstenerse de votar. "Confieso que he cometido un error. Siendo presidente de la Comisión de Economía no he planteado en su momento el giro del proyecto a esa comisión", dijo.
Jorge Capitanich (PJ-Chaco) anticipó que también se abstendría, a menos que el proyecto pasara a las comisiones de Economía y Relaciones Exteriores. "Podía entrar en colisión con la ley de inversiones extranjeras", dijo Capitanich a LA NACION.
Cristina Fernández de Kirchner (PJ-Santa Cruz) lo votó luego de aclarar que aunque la ley se apruebe, "no significa que antes no existiera responsabilidad legal de las filiales y casas matrices para devolver los depósitos. Es obvio que esta ley va a afectar muchos intereses".
Efecto retroactivo
Antonio Cafiero (PJ-Buenos Aires) y Jorge Busti (PJ-Entre Ríos) plantearon que la ley no tendría efecto retroactivo.
Fue entonces cuando la senadora Seguí mencionó que el 29 de mayo, como presidenta de la Comisión Investigadora de Entidades Financieras, convocó a varios especialistas que coincidieron en la responsabilidad de las casas matrices.
En la sesión del 15 de agosto, Seguí logró que el tiempo verbal del proyecto pasara del futuro al presente y que la versión taquigráfica de la reunión de su comisión con los especialistas se incorporara como fundamento en el debate.
La incorporación no es simbólica. Cuando los jueces dudan sobre el alcance de una ley, suelen recurrir a las actas de debate para discernir la voluntad de los legisladores. El banquero que narró la reunión en ABA respondió: "Nuestros abogados nos dijeron que la versión taquigráfica puede traernos problemas".
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