El terrorista que nunca cambió

Pasó de la dirección del ERP al copamiento de La Tablada
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20 de mayo de 2003  

Pelado, Ricardo, Comandante Angel, José Miguel Marín. Los alias del ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo fueron tan numerosos como las acciones en las que intervino este ex dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y del Movimiento Todos por la Patria (MTP).

Personaje turbio sospechado de juegos dúplices, su extrema proclividad a la violencia no dejó un grato recuerdo en la dirección del ERP que se hizo cargo del grupo tras la muerte de Mario Santucho durante la dictadura militar.

Pero las dudas más graves son las de su verdadero papel como ideólogo del copamiento del cuartel de La Tablada, el 23 y el 24 de enero de 1989, bajo el gobierno de Raúl Alfonsín.

Gorriarán comandaba el grupo del MTP que tomó la unidad con el falso pretexto de abortar un golpe de Estado en ciernes.

Fue una masacre absurda, de la que Gorriarán se salvó abandonando a sus compañeros, porque él no había ingresado en el cuartel.

Esa actitud alumbró las suspicacias. ¿El MTP compró una mentira, o su jefe lo embarcó en una operación que obedecía a otros designios?

De los 39 muertos de La Tablada, 28 pertenecían al MTP. Los demás eran militares y policías. El entonces jefe de la Policía Federal, comisario Juan Angel Pirker, sostuvo que él habría podido recuperar la unidad con menos costos humanos mediante el empleo de gases.

Gorriarán se dio a la fuga hasta que en 1995 fue capturado en México por la SIDE y las autoridades aztecas. Dos años más tarde fue condenado a reclusión perpetua por violar la ley de defensa de la democracia. Su esposa Ana María Sívori, madre de sus dos hijas, también fue condenada.

El ex guerrillero y algunas organizaciones de derechos humanos plantearon presuntas irregularidades en el proceso y acudieron a organismos internacionales.

Al mismo tiempo, Gorriarán emprendía huelgas de hambre en la cárcel bregando por su libertad y la de sus ex compañeros.

Un decreto de Fernando de la Rúa conmutó las condenas de once de los presos en cumplimiento de los pactos de derechos humanos a los que adhirió la Argentina para evitar sanciones internacionales, pero el líder quedó afuera de la medida.

La violencia, las fugas y la prisión marcaron la vida de este hombre nacido en 1942 en San Nicolás y que hoy, a los 62 años y aún preso en el penal de Devoto, ha iniciado su tercera huelga de hambre.

En 1971 fue detenido en Córdoba y trasladado a la cárcel de Devoto, y luego a la de Rawson, de donde logró fugar con otros guerrilleros rumbo a Chile y después a Cuba.

Gorriarán combatió junto a los sandinistas en Nicaragua y asesinó en Paraguay al ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza a comienzos de los años 80.

Visita menemista

El 22 de agosto de 1998, César Arias, uno de los operadores favoritos del entonces presidente Carlos Menem, lo visitó en Devoto. Gorriarán luego denunció que Arias le propuso la libertad de todos los detenidos por La Tablada si involucraba a Alfonsín en el copamiento.

"Fue una propuesta inmoral y miserable -dirá Gorriarán-, que rechazamos porque es totalmente falso que el ex presidente nos indujera a la acción de La Tablada."

Arias admitió la visita, pero negó el supuesto canje. Sin embargo, Federico Polak, ex vocero y amigo de Alfonsín, afirmó que el ex presidente radical "me dijo que la versión de Gorriarán no era nada descartable y que le suena creíble".

Hoy, una vez más, el ex guerrillero aguarda un probable perdón.

La paradoja es que el indulto que analiza en estas horas el Presidente también podría beneficiar a otro preso, el ex coronel Mohamed Alí Seineldín, ubicado en sus antípodas ideológicas.

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