
En la calle Libertad ya casi nadie compra joyas
Cayó la venta de oro en los comercios
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La calle Libertad se quedó sin brillo. No porque los mil y un pequeños comercios que se suceden uno tras otro hayan desaparecido o no ofrezcan joyas en oro, sino porque en la actualidad es prácticamente inexistente la compraventa de ese metal.
Detrás del mostrador vidriado, Gabriel espera. Invita a comprobar que, durante horas, el local es invisible para los caminantes. "No entra nadie. ¿Ves?", dice, mientras señala la puerta. "Así siempre", agrega. Desde fines del año pasado son excepcionales los días en que abre la caja. "Para mí es la recesión", arriesga. Y les echa la culpa a los precios. "Una cadenita que costaba 15 pesos antes de la devaluación ahora está en 150. Influye el tipo de cambio y que el oro se cotiza mucho más alto también", explica.
A pocos metros, en la galería ArtDeco, suena la misma campana. "En una semana buena nosotros vendíamos cinco kilos de oro; hoy no llegamos ni a cinco gramos", lamenta el encargado.
Y no es sólo la mala racha de dos o tres comercios. Caminar las casas de compra y venta de oro de esta calle es constatar que ya no son muchos los que se dejan tentar por una alhaja de oro; tampoco se vive el extremo de los tiempos en que se malvendían hasta las joyas de la abuela. Una decena de comerciantes expresa lo mismo.
Por Libertad, a metros de Corrientes, Sosi, la dueña de un comercio del rubro ya no exhibe alhajas de oro. "Nadie las pide y corrés el riesgo de que te entren a robar", dice. En su local hay varias clientas. Todas preguntan precios por alhajas de plata. "Hasta las alianzas ya piden de plata", revela.
Unos pocos negocios más adelante, Rubén y su empleado conversan animadamente. En este local sólo se vende oro: Rubén se resiste a incluir plata y paga el precio de una clientela cada vez más reducida. "Lo poco que salen son alianzas y algo para nacimientos", enumera.
Hace memoria y dice que ya no recuerda cuándo fue la última vez que una mujer pasó por su vidriera, se dejó tentar y entró por una joya. "Salvo algún que otro productor agropecuario, que se lleva un regalo costoso, las alhajas ya no salen más", cuenta.
Un fenómeno dorado
- La crisis financiera global y la devaluación del dólar apuntalaron el precio del oro, que llegó en marzo a un máximo histórico de US$ 1030,8 la onza. Luego bajó, pero se prevé que se mantendrá alto.
- El fenómeno llevó a los ahorristas a volcar sus fondos hacia activos vinculados con el metal. Generó también una brusca caída en las ventas de alhajas en las joyerías y en los locales que se dedican a la compra y venta del metal.
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